No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 3 años

LAS PALABRAS MÁGICAS

Hace muchos años, cuando era niña, mi papá siempre nos decía que existían las palabras mágicas. Al principio nos llenó de asombro al pensar de que realmente existieran unas palabras que fueran mágicas.
Nos decía, que eran palabras con las cuales lograríamos todo en la vida, nos abrirían puertas y nos llenarían de mucho gozo.
Al principio nos hizo pensar ¿Cuáles serían esas poderosas palabras con las cuales lograríamos todo?
Con ojos de niño y asombrados por lo que nos fuera a decir, nos dijo pacientemente…las palabras mágicas son:
-Por favor
-Gracias
-Buenos días
-De nada
-Con permiso
-Pase usted
-Disculpe usted
Esas y muchas palabras más se podían ir agregando a la lista.
Y nos aseguraba siempre que esas palabras, nos abrirían todas las puertas de la vida.
En ese entonces, no entendía la magnitud de lo que nos estaba diciendo, más si entendía que para poder pedir algo teníamos que decir “por favor”. Que no habláramos como el burrito y cada vez que nos equivocábamos en algo, nos hacía hincapié…¿Cuáles son las palabras mágicas?.
Así que muy presentes tuvimos esas palabras mágicas en nuestra vida y nos sirvieron de mucho, porque las aplicamos más que nada, en el negocio de mi papá cuando éramos jóvenes…
-Buenos días, a sus órdenes.
-¿En qué le puedo servir?.
-Lo que se le ofrezca con gusto
lo atenderemos.
-Si necesita algo no dude en
preguntar.
-Estamos a sus órdenes…
En muchas ocasiones los clientes salían sin nada pero muy contentos.
Recuerdo que una vez, entró una joven mamá con su hijo de unos 5 años. Se le dio la bienvenida y se puso a observar todo con detenimiento, al final sin comprar nada y con una sonrisa me dice…Muchas gracias señorita. Y su hijo le dice…¿pero porqué le das las gracias si no compramos nada?.
En ese momento y caminando hacia la salida, su mamá le empezó a explicar las palabras mágicas.
Y la verdad todo esto se traduce a ser amable, cordial, respetuoso y se va haciendo un estilo de vida. Aprendimos a no tomar nada sin permiso…-Mamiiiii, ¿puedo agarrar una gelatina?.
Si se dan cuenta, al saber utilizar las palabras mágicas, se aprende a ser agradecido, porque es un dar y recibir.
Todo lo que das se te regresa, tratas bien, te tratan bien, eres amable, los demás son amables.
Pero la realidad muchas veces es otra, porque te topas con gente que no vibra a tu misma intensidad.
Se le llama “tú universo” a todo lo que te rodea: tú familia, tus hijos, la gente que quieres, todos aquellos con los que compartes tu vida muy en corto. Ese “universo” es tratable y mejorable, tú lo haces mejor, nadie más. De ti depende si lo destruyes o lo haces crecer y por lo general y lo más sano es vibrar en una misma sintonía.
Si no es así, te afectas y afectas a los demás, ¿cómo?, con nuestras actitudes.
Llamémosle contaminantes a todo lo que la gente trae cargando y esos contaminantes lo van regando a su paso. Aquí la idea es que con el principio básico de “las palabras mágicas” y una buena ración de prudencia al hablar, evitar todo ese rompimiento con quien más nos importa, porque nos hacemos y les hacemos daño.
Podemos sacar toda esa basura que nos estorba y liberarnos de cuanto resentimiento, frustración y dolor pueda haber en nosotros.
Pero ojo, no te descargues con quien no debes, busca soltar tu presión por otro lado, con los que están “fuera de tu universo” y que en algún momento dado te hicieron daño.
Seamos honestos, hay muchos a los cuales quisiéramos mentarles la madre, ¡pues hazlo!, no te digo que de frente, pero si a la distancia y descargando todo ese resentimiento, ese dolor ¡y ni modo!, necesitamos de una piñata y es mil veces mejor eso que afectar a los que te rodean y quieres.
Rompamos patrones, estructuras, mañas, manías, costumbres y más que nada el actuar de manera visceral, porque vas a romper con tu vida y si rompes tu vida, tu universo se rompe también.
…Si ya lo rompiste, reconstrúyelo más y mejor, tal vez ya no con todos los integrantes de tu universo, pero si, siendo una mejor persona.
Y sí…así fue. Que no es tarde para poder aprender de esas palabras mágicas, que no es tarde para redireccionar tu vida, que no es tarde para darte cuenta de tus errores, que no es tarde para que tu universo, sea un universo mejor.
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