No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 3 años

NIÑOS SIN FUERZAS

Fue algo muy chistoso cuando se lo oímos decir a mi mamá, porque no había mejor descripción a lo que estábamos viendo.
Y trato de regresar en mis recuerdos a aquellas épocas donde teníamos entre 15 y 18 años, más o menos.
En ese entonces éramos muchos en casa, nosotros 6 de familia más mis abuelitas. Afortunadamente teníamos ayuda en casa, que si la señora del quehacer, que si la lavandera, el jardinero. Aún así mi mamá siempre parecía torbellino.
Desafortunadamente el trabajo en casa y la administración de ella, nunca es bien reconocido ni bien pagado, ojalá hubiera un sueldo para eso porque seríamos ricas!!
El asunto es que mi mamá, en especial, ella trabajó mucho, tuvimos un negocio por muchos años el cual creció y tuvimos varias tiendas. Nada de eso hubiera sido posible sin ella, porque siempre fue hasta los lugares más recónditos del país con mi papá para comprar mercancía y aunque ella no hiciera el trato, ni la negociación con los proveedores, sabía exactamente a dónde y con quién ir. Era un trabajo pasivo, siempre tras bambalinas, ordenando, creando, visualizando todo hasta el último detalle de cómo crear la mejor logística. Sin ella no habrían bodegas bien ordenadas, con mercancía clasificada, no habrían trabajos a detalle de cómo crear figuritas con caracoles. Su capacidad de decisión y organización era impresionante pues nada se le atoraba.
De ella dependía todo el surtido para las tiendas, la que mantenía con mercancía los negocios.
Nada más porque no tenía un título de lo que hacía en ese entonces, hubiera sido la jefa del almacén, la asistente de compras, la encargada de logística y de vez en cuando, asistente de ventas al público. No sin dejar de mencionar cómo la administradora de su hogar.
Gran, gran trabajo de toda una patrona.
Pero las viejas glorias ya quedaron atrás, lo que importa es el ahorita, no podemos quedarnos estancados en un pasado, incluso, lo bueno y grandioso que hayamos hecho ayer ya pasó, lo que importa es qué más vamos hacer hoy.
Y es la parte que me sorprende de mi mamá, porque siempre ve para adelante, no se queda rumiando en sus recuerdos, no se lamenta por lo que hizo o dejó de hacer, siempre ve para adelante utilizando esas experiencias para mejorar.
No es cierto qué hay más tiempo que vida, todo se acaba, y si no lo utilizamos a nuestro favor, las oportunidades se nos van en un parpadeo. Orgullosa estoy de que hayan logrado mis papás, en especial mi papá, lograr ese gran sueño de conocer España, su madre tierra. Justo a tiempo se hizo, porque la vida no espera, ni la salud, ni las fuerzas.
…Con gran gusto, después de varios años, pudimos juntarnos todos los hijos y los nietos con mis papás este fin de año. La salud de mi mamá que ha estado delicadita, esos días el universo conspiró a su favor y le dió días más llevaderos, casi olvidando lo que le aqueja.
Fue entonces cuando aprovechando que se sentía mejor, llegó a la cocina con esa energía que no sé de dónde la sacó y empezó a poner orden, dando indicaciones de sacar la basura, poner botellones, sacar sillas, mesas y todo lo que había quedado del Año Nuevo.
Ya todos los grandes estábamos listos, unos preparando el desayuno, otros haciendo otras cosas y de repente empiezan a revivir los “nietecitos”, en pijama y lagañosos de entre 19 y 26 años y su abue que los agarra de uno por uno…
-Miren, un Niño sin fuerzas.
Literal, modorros, arrastrando ya no sé si los pies o su vida, pero si los angelitos con esa necesidad de ser atendidos por caridad. Y con voz compasiva mi mamá les fue diciendo…
-Mijito, con las pocas fuerzas que te quedan, me puedes sacar la basura…
Nononono, nos hemos reído como no tienen idea…”con las pocas fuerzas que te quedan”.
Fue sumamente benévola con ellos, porque son sus nietos y realmente no había una prisa.
Pero años antes, en nuestra juventud, el tiempo corría rápido al tener tantos negocios. Había que hacer lo que se tenía que hacer con o sin fuerzas. Pregúnteme si sé envolver la mercancía, si la sé amarrar en cajas, si sé atender a clientes, si mis hermanos saben cargar costales, si han manejado una camioneta doble rodada hasta la frontera, si saben tener una producción bien, rápido y de buenas. Y todo eso desde los 18 años.
Los niños sin fuerzas, obvio son de otra generación, con otro estilo de vida, pero no por eso es justificable el que no sepan ni amarrar la bolsa de basura.
Muchos dirán, es que no les han enseñado, posiblemente, pero hay cosas, muuuchas cosas, que no se necesitan ni dos dedos de frente para utilizar una ligera lógica.
Definitivamente su vida les costará el doble si siguen esos patrones. Lo bueno es que es muy divertido verlos batallar.
Y sí…así fue. Que ojalá y el ejemplo de nuestros padres (o abuelos), de lucha, de trabajo, de dedicación incansable, sea motivo para siempre buscar el éxito en sus vidas. Si uno no se mueve, el universo no se moverá para nosotros y no nos caerán las cosas del cielo. El trabajo tiene que ser constante, enfocados en una realidad palpable, siempre viendo a corto plazo qué más vamos ha hacer de nuestras vidas. Si las cosas no llegan como se esperan, entonces buscar y ser creativos, explotar toda esa gama de conocimiento y experiencia para seguir siempre adelante, sacando fuerzas de donde no las hay.
Some HTML is OK