¿Acaso haces lo que te gusta?, lo que te llena?, ya no digamos lo que te apasiona, simplemente con lo que te sientes contento.
Eso es vibrar en tu elemento, hacer las cosas que tengas que hacer, pero con mucho gusto, con ese pensamiento de que al trabajo realizado, es una gran satisfacción.
Que la vida pesa, si mucho, que el trabajo es extenuante, si también, pero qué pasa si al final analizamos todo ese esfuerzo, ese empeño y ese sacrificio, veremos una gran recompensa.
Por eso hay que marcarnos metas a corto plazo, e ir palomeando una a una conforme se vayan ejecutando.
Las metas a largo plazo, tenemos que tener una visión muy clara y precisa de lo que queremos, a sabiendas que tendremos resultados en un tiempo más largo. Que vale la pena esperar?, sí…si eres lineal en tus pensamientos, sí…si no quitas el dedo del renglón en lo que quieres, si no dudas y empiezas a tener otras ideas y pierdes el enfoque.
Deseamos muchas cosas, pero de todas no se hace ninguna, porque estamos fuera de nuestra realidad.
¿Cuál es nuestra realidad?, es el momento y donde estamos viviendo, las circunstancias que giran a nuestro alrededor, la problemática que arrastramos, las capacidades que tenemos, esa es nuestra realidad.
Si sabemos controlar o dominar esa “realidad”, júrenlo que avanzaremos más rápido. No podemos aspirar a tener una Suburban, si no tenemos para la gasolina, no podemos tener una mansión, si vives en un cuartito, hay que saber dónde se está parado.
¿Que si es bueno aspirar a eso? si claro que si, pero para llegar a ese punto hay que pasar por otros más, algo más adecuado a nuestro alcance. Primero conseguiremos rentar un departamento, después compraremos una casita, luego tal vez una más grande conforme nuestros logros sean mayores y cuando estemos listos, entonces si, búscate la casa de tus sueños. Nada se logra por arte de magia y si por alguna razón, llegas a tener un golpe de suerte y te lo puedes comprar, primero piensa y recapacita si estás preparado para saber solventar ese compromiso.
Todas nuestras aspiraciones van de acuerdo a esa realidad, que tenemos. No podemos soñar o desear cantar como Luis Miguel, si no tenemos ese talento para lograrlo, encuentra tu talento, descubre para qué eres bueno y si ya lo descubriste, explótalo y sácale el mejor provecho.
Ir creciendo de manera orgánica nos da más estabilidad para saber manejar nuestros logros.
He visto gente crecer de manera tremenda y que en poco tiempo han logrado grandes cosas, pero es porque vibran en su elemento, porque no hay un choque que los detenga y solitos van generando éxito tras éxito.
Vibrar en nuestro elemento también nos ayuda a tener esa paz y ese equilibrio interior.
Casi siempre me pasa cuando voy al volante, mientras los demás se sacan los ojos porque el de adelante se les metió, yo voy en paz, no importando si ya me rebasaron, si se me metieron o no me dieron el pase, después pasaré, después avanzaré, no hay necesidad de desgastarse pitando para que avancen de inmediato, no, no vale la pena.
Todo nuestro sistema nervioso se altera y entonces generamos un estrés innecesario. Simplemente, nos desgastamos emocionalmente y vamos por la vida provocando más desgaste.
¿Acaso algo no te salió bien?, crees que nada más a ti te pasa?, cuida cómo vibras, el alterarte provoca una onda de choque y alteras a los demás, como una reacción en cadena. Trata de serenarte, enfriar la mente y desde una percepción más clara, actúa, nunca por impulso, porque dañarás a los que están contigo.
Considero que no tenemos el derecho a explotar de manera irracional ante nadie, porque ese alguien, al que dañaste (si es importante para ti), se alejara y dejará de creer en uno y a final de cuentas, el más dañado es quien perdió el control, porque se quedará con su dolor y su sufrimiento. Por no saber vibrar en su elemento.
Y sí…así fue. Que sólo una vez en mi vida he perdido el control por completo, la rabia, el coraje y mi forma visceral de actuar, rompió con toda mi cordura por unos minutos y todo por culpa de una señora más estúpida que yo. Si…fue una escena nada agradable en la calle, yo golpeando el vidrio del carro de una tipa, gritándole lo imbécil que estaba siendo frente a su hija, fue algo completamente explosivo de mi parte; cuando en eso veo la carita aterrorizada de mi hijo viéndome desde mi carro que estaba atrás.
En ese momento dejé todo y solté ese coraje, pues era más importante atender a mi hijo, a pedirle disculpas por lo que había visto y que su mami ya no se iba a comportar así; me prometí a mi misma a tener un mejor equilibrio, a jamás perder el control sea cual sea el motivo, porque loca, no estoy. Quiero seguir aprendiendo a vibrar día a día en mi elemento. Ohh Sii!.