No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 11 años

POSADAS

Hace unos pocos años, cuando vivía en aquella pequeña casa con techo. El grupo de vecinos, nos organizamos para hacer una posada familiar. Y como es una privada, se cerró la calle he hicimos la fiesta ahí mismo. Desde tiempo antes, un comité de organizadoras, nos pusimos a la tarea de que todo quedara lo mejor posible. Hubo dulces, piñatas, chocolate caliente, juegos, pedimos posada y toda una algarabía muy amena se disfrutó en plena calle. Se pusieron mesas, decoración colgada entre casa y casa atravesando la calle, tamales, música y muy buen ambiente familiar.
Juntamos muchísimos juguetitos para darlos de premio a los niños y los no tan niños. Se divirtieron como nunca. Sacaron sus bicis, pelotas, patinetas…de todo. Eran libres! Por toda la calle iban y venían sin peligro alguno.
Pero lo mejor de todo, fueron los juegos. Mi marido y yo nos pusimos a la tarea de organizar los juegos, y tanto chicos y grandes participamos. Es algo que nos encanta!
Es regresar a tus tiempos de niño, de olvidarte que eres grande, de divertirte, correr y hacer cosas que durante años has guardado en tus recuerdos. Fuimos libres también!. Libres de la presión del trabajo, de los pendientes, de los compromisos y los problemas acumulados. Ahí ya no éramos el ingeniero, el arquitecto, el doctor, el licenciado, la ama de casa o el ejecutivo. Todos éramos vecinos divertidos, corriendo aún con zapato de charol.
Llevábamos un megáfono para organizar los juegos y poner orden. Y todos muy atentos oían las indicaciones de mi esposo y mías.
Lo divertido fue, que jugamos chicos y grandes, todos revueltos. Esa era la idea, de que los papás compartieran con sus hijos los concursos.
Hubo de todo, fuimos muy ingeniosos al escoger los juegos. Pero uno de los que más me gustó, fue el de los calabaceados. Se forma una rueda grande, tomados de la mano, procurando que queden chicos y grandes intercalados. Y una pareja, tiene que ir corriendo agarrados de la mano, alrededor del círculo para poderle ganar el lugar a la pareja que ellos elijan. Aquí el chiste es correr al contrario de los otros, pero como muchas veces era un adulto el que traía a un niño como compañero, el pobre niño volaba de tan rápido que lo llevaban.
Casi nos moríamos de la risa, cuando un papá corrió con su hija no importándole que tan rápido iba, pues la llevaba arrastrando. La pobre niña papaloteó y trapeó todo el pavimento, pero el afán de este papá, de ganarle el lugar a la otra pareja fue demasiado, pues hizo lo imposible por llegar a tiempo y ganó!. Su hija aguantó las aporreadas y muy feliz quedó.
Otro de los juegos favoritos fue el de la ensalada de frutas, donde se hace un círculo con sillas y cada uno ocupa un lugar con el nombre de una fruta. En medio se queda alguien parado intentando ganar el lugar del que se parara al nombrar su fruta junto con otros más e intercambiar lugares. Todo un relajo se hizo, creo yo que los grandes se divirtieron más que los niños, al correr de lado y lado tratando de ganar una silla.
Y sí…así fue. Nos la pasamos de lo lindo, papás he hijos convivieron mucho. Fue una noche maravillosa donde todos, pienso yo, dejamos atrás, por unas horas, el papel de adultos. Pero lo más importante, es que nuestros hijos, jamás, van a olvidar esa gran posada.

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