No puedo dejar pasar esa canción, que apenas hace poco nos sacó una lagrimita.
Y no sólo la canción, sino toda la película en sí. Por supuesto que estamos hablando de la película de Coco.
A mi parecer, Disney puso muy en alto nuestras tradiciones y logró captar a la perfección hasta lo más profundo, el valor y significado del Día de muertos.
¿Se dan cuenta? Es una fiesta el recordar a nuestros seres queridos! ¿Quién hace eso?!!, hacer todo un evento, con música y colores, con flores y altares, con bromas y calaveras que tanto nos sacan una sonrisa.
Somos irreverentes con la muerte aquí en México y así ha sido siempre, la muerte nos pela los dientes!. Y podremos llorar a nuestros seres queridos y aún así, reírnos de los mismos.
…Cuando murió mi abuelito Geño, todo un pilar en la familia se había ido, nuestras navidades giraban en torno a él. La festejábamos el 23 de diciembre para poder estar juntos y darles tiempo a nuestras otras familias, así se acordó inteligentemente muchos años antes.
Pero cuando mi abuelito muere, todos en la funeraria estaban muy dolidos por haber perdido al gran padre y abuelito que fue para todos nosotros. Lo más curioso es que del llanto se pasaba a la risa en un instante, no sé si nuestra familia es más irreverente que otras, pero como que no se podía mantener cierta compostura.
Tan es así, que cayeron en la cuenta de que ya no iba haber un “antiguo” para darle su beso en la frente, así que por edad se agarraron a mi papá y dijeron que ahora él sería el tata grande y ya se imaginarán, lo sentaron en una silla y que se ponen en fila risa y risa para darle un beso en la pelona!.
Así somos los mexicanos, nos burlamos de la muerte, nos reímos de ella y lloramos y recordamos lo importante que es ella…
¿Se han preguntado qué les pondrían en sus ofrendas? Es algo que me hizo sonreír el otro día y me puse a pensar en mi familia…¿qué le gustaría a cada uno que le pusieran en su ofrenda? Y me hizo recorrerlos a uno por uno y poder sacar lo mejor de sus gustos y créanme, no lo pienso con dolor, sino como un buen detalle de que nos conocemos.
Así, estuvimos platicando mijo y yo cuando regresábamos el otro día de la calle, en qué es lo que nos pondríamos en las ofrendas y sin lugar a dudas la nieve de vainilla o todo lo que contenga vainilla sería para él.
Recuérdame…pero con alegría, no quiero funerales sobrios, lo quiero blanco o de color, quiero que mis cenizas hagan crecer un gran árbol, que abone la tierra, esa nunca muere…quiero que mis escritos, los lean mis nietos y los hijos de mis nietos y puedan revivir todos estos buenos momentos…quiero dejar una sonrisa en el corazón.
Y sí…así fue. Que a muchos seres queridos los tendremos siempre en nuestro corazón, besos y abrazos hasta el cielo a todos ellos!, de nosotros depende el haber aprendido bien de sus enseñanzas, nos corresponde ahora, transmitir su gran legado…así sea.