Creo…que ahora si voy a tener serios problemas…¡Pero mi papá tiene la culpa!. Me da demasiados motivos para seguir escribiendo. Y eso que el bullying en escritos anteriores estuvo con ganas.
¡Naaaa!, bien que le gusta, si él es muy molón hasta con sus nietos. Nomás le dicen “¡Ayyy abue!”.
Y es que el otro día, estando en el feis, me llega un mensajito de mi papá (cosa rara porque nunca me había escrito por ahí) y me dice…
-Hola mijita.
-…Hola papin, andas en el feis?.
Y después de un pequeño instante como que quería poner algo. Se veían los puntitos como si estuviera escribiendo y luego se quitaban, una y otra vez. Sé que es lento para los mensajitos, pero veía algo raro en todo esto…y por fin, me manda un monito: un gatito con un pastel. Y dije…¡En la torre!, de quién será cumpleaños?!.
-¿Quién cumple papin?, que no me acuerdo. Y empiezo a revisar mis contactos para ver los cumpleaños y, nada.
-…Yo no mandé eso. Es que no le sé a ésta cosa y se puso esto.
Ahí fue donde me imaginé que algo andaba mal. Así que se me ocurrió ver los mensajes anteriores, y resulta que el 26 de enero le había mandado un mensaje de “Hola papin” cuando ingresó al feis. Y le pregunto…
-¿No me digas que me estás contestando un saludo que viste? Y me dice…
-Si.
-¡Pero si era desde el 26 de enero!, te tardaste un poco en contestar.
Ja! Lo bueno que no fue nada urgente, si no, ya hubiera tenido que esperar medio año nomás para que me contestara…en fin.
Por lo general esto le pasa a los papás de los papás, pero uno no se libra…o por lo menos yo, que me pasa cada cosa con mis hijos.
Un día, no hace mucho, venía echa la duro de regreso a casa con mi hijo más pequeño y traía un montón de cosas en la cabeza. Mi hijo como siempre, venía plátique y plátique conmigo. Que por cierto sólo me limitaba a contestar sus preguntas o comentarios. En eso, vamos pasando por el COSTCO y me acuerdo de que no tenía arena para el gato. Mi hijo todavía no terminaba de decir una frase, cuando de pronto digo…-¡Chin, la tierra!.
-¿¿??…no se dice en la tierra mami, se dice ¡En la torre!.
-¿Ehh?, nooo, es que la tierra del gato no la compré.
Pobres, lo que tienen que aguantar conmigo. Que me hablen de una cosa y les conteste otra según como se me vengan a la cabeza. Y es porque luego se me olvidan, así que cuando las tengo presentes, las digo así nomás, de trancazo. Mi pequeño Alex siempre me dice…-
-Ayyy mami, qué cosas tan graciosas dices.
Lo bueno es que ya me conocen.
Pero el otro día, me llama mi papá y recordando lo del mensaje tardío que me mandó, me dice muerto de la risa, que ahora que lo operaron de su ojo, se estaba poniendo las gotas en el otro…
-¡Ayyy papin, cómo crees!.
-Pues si mijita, es que cuando uno llega a cierta edad, hace esas cosas.
-¡Pero si eso sólo lo hacía mi abuelita! (Lavarse los dientes con Clearasil, ponerse crema de afeitar en los brazos, hacer la leche con agua de limón, darle de bastonazos a la tele para que agarrara bien la señal…)
Y eso no fue todo, él desde hace tiempo ha batallado para ponerse los calcetines, pero en especial con un pie. Y de pronto le dice a mi mamá…-¡Mira gorda, ya puedo!…
Bueno, casi se desasía mi papá en el teléfono de la risa que traía, porque se había equivocado de pie y él creyendo que ya podía.
Le dije…-¡Ya por favor, me das demasiados motivos para escribir!.
¿A poco no, siempre ha de pasar algo gracioso con la familia o amigos? Somos especialistas en que algo nos suceda, nos hagan o hagamos.
Realmente creo que nunca acabaría con mis escritos, la familia es tan ocurrente, que cuando llegamos a estar juntos nos morimos de la risa con tantas cosas que pasan.
Y sí…así fue. Afortunadamente tenemos motivos para seguir adelante. Tenemos familia y muchos amigos que nos dan ese impulso para continuar creciendo…A todos, gracias. Así fue y así es.
12 años
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