Se me queda viendo mi hijo pequeño y me dice…-¡Ay mami!, si no te conociera, saldría corriendo.
Pues si, he tenido suerte de que mis hijos no le llamen al DIF; dicen que me quieren mucho y que me aceptan tal como soy. En alguna ocasión les he dicho que deberían de cambiar de mamá y ellos dicen que no. Que a pesar de todas mis ocurrencias, olvidos, descuidos y de que a veces les doy sopa de piedrita, dicen que soy la mejor mami del mundo (de su pequeño mundo, claro). Creo que en realidad si me quieren mucho pues.
Cuando vamos al súper, andan por ahí cerca y todo me piden, me hablan al mismo tiempo y yo ando apurada buscando las cosas que necesito o me acuerdo. Para esto, desde que vamos entrando, siempre les digo que me recuerden lo que tengo que comprar y así evitar olvidos. Me dicen cosas, me enseñan otras, siempre tratando de conseguir algo. Pero cuando me preguntan si les puedo comprar alguna cosa novedosa, trato de comprender su pregunta con cara de que…”Como, que…están tratando de decirme algo”. A lo que les contesto lo primero que se me viene a la mente…¡Espinacas!, me faltan las espinacas. Es difícil tratar de decirme algo, cuando mi mente está ocupada. Mis respuestas suelen ser algo extrañas, ya que la idea, se me va al momento.
Precisamente, antes de llegar a este último párrafo, estaba esperando a mi hijo mayor, el día de ayer, a que saliera de sus asesorías para la prepa, en una sala de espera que ahí tienen. Tenía tiempo y me puse a escribir, pero pronto salieron los muchachos de su clase. Yo estaba picada en lo mío y mi hijo me dijo que si ya nos íbamos. Dejé de escribir y nos fuimos al auto. Atrás de nuestro carro se estaban subiendo unas personas al suyo, cosa que no presté mucha atención, y me pregunta mi hijo al momento de subirnos…-¿Viste mami?, el carro que estaba atrás, es igualito al nuestro, sólo que de otro color.
-Aaaa sí. -Le contesto despistadamente, todavía pensando en el escrito-. ¿Ese carro blanco?.
-¿¡Blanco!?, ¡¡cómo que blanco!!, ¿te has vuelto daltónica mami?!!. -Me dice con una risa incrédula-.
-…¿?.
-¡Es rojo!, ¡no blanco!.
-Achis, pues yo lo vi blanco.
-¿¡Qué te pasa mami!?, ¿¡cómo que lo ves blanco!?.
-Pueeees….eso creo, no le puse atención. O tal vez, yo lo veré de otro color como el vestido ese, pudiera ser no?.
-¡Cómo crees mami!, de ahora en adelante, te voy a estar preguntando el color de los autos.
…En fin. Ahora resulta que veo cosas.
Creo que no me tienen paciencia. Lo que sí, es que yo misma me tengo que tener paciencia. El otro día, estaba muy entusiasmada en la cocina, haciendo una receta nueva de unas hamburguesas, en eso, me manda un mensaje mi esposo y me dice, que si le puedo pasar el número de folio para el pago de las colegiaturas. Le dije que sí, nomás que me esperara un rato porque andaba ocupada. Así que muy atinadamente puse una alarma para que me recordara lo del folio. Seguí con mis hamburguesas que quedaron deli y sonó la alarma. Dejo recogido todo en la cocina, agarro mi bolsa y mis chivas del gimnasio que todavía no había guardado, y subo al living, me voy hacia la recámara de mis hijos y me quedo pensando a medio camino…”¿A qué venía?…ahhh sí, por el folio”. Me regreso a mi cuarto, pongo la bolsa en mi buró y entro al baño a dejar lo del gym…y luego?. Ahhh siii, lo del folio!. Camino hacia mi tocador y abro el cajón de la derecha…”¿Qué raro?…¿me dolerá algo?”, no sabía porqué estaba buscando entre las medicinas. Y dije…”¡Ahhh qué babosa!, el folio!”. Entonces abro el cajón de en medio y por fin!, ahí estaba el folio. Digamos que soy de memoria de corto plazo. A veces doy vueltas de okis por toda la casa y por eso en la noche termino tan cansada.
Y sí…así fue. Y por lo visto así seguirá siendo. Peor, creo que sería imposible. Mis hijos y mi marido dicen que soy única, pero lo mas curioso es que me quieren así como soy, la verdad es que luego se divierten mucho conmigo, con cada cosa que me pasa. Pero no importa, creo que así mi vida es más ligera.
11 años
PEOR, IMPOSIBLE!
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