¿Alguna vez lo has hecho?, ese salto cuántico en tu vida. ¿Alguna vez te has arriesgado y haber dado ese paso abrupto en donde todo cambia?.
Creo, que todo mundo lo ha hecho, de alguna u otra manera. Hemos transitado por este camino, con una serie de subidas y bajadas, en esa montaña rusa que se llama vida.
Hemos cambiado y madurado muchas veces para nuestros propios ojos, somos y nos sentimos felices, de haber realizado algo a nuestro beneficio. Hemos luchado y nadado contra la corriente, tan sólo para tener una satisfacción propia. ¿Pero qué pasa si sobrepasamos los límites de nuestro ego?, ¿qué sucede, cuando nuestras satisfacciones, se vuelven las satisfacciones de los demás, cuando tu obra, tu trabajo y tu creación se expande como una detonación?. Yo diría, que acabas de dar un salto cuántico, has expandido de manera abrupta todos tus potenciales y has contagiado, a todo aquel que se haya dado cuenta de ese salto que diste.
Te has arriesgado a la vida y con los ojos cerrados, has dicho que “si” a todo aquello que parecía imposible. Si, a tu nuevo trabajo, si, a tomar un curso inesperado, si, a cambiarte de casa, a expresar tus ideas, a aceptar que una relación a terminado, a darte una segunda oportunidad en la vida, si, a desprenderte de tus seres queridos, a aceptar una propuesta, a comprarte aquello que tanto has anhelado, si, a dejar a la familia y buscar tu propio destino, a participar en una competencia, a hacer ejercicio, si, a casarte, a tener hijos…todos, hemos dicho que si.
El si, no debe de ser una aceptación a todo, mucho menos a dejarse sobajar y pisotear por los demás. Somos el si, de lo nuevo, de lo que viene, de las cosas buenas, de hacer un cambio, de quererse más…
Dicen, que hay que ser humildes, pues así nos lo enseñaron, que hay que ser respetuosos y sencillos, que los grandes se forjan desde abajo, que el éxito se gana a través del esfuerzo y no de un golpe de suerte, que si te comes toda la sopa te van a salir chapitas. Si, yo creo que si.
Pero es válido aspirar a más, a no quedarte ahí, a tener una mejor casa y un mejor estilo de vida, eso no te hace una mala persona, te hace ser emprendedor, siempre y cuando no te enriquezcas a costa de los demás. Sé honrado, derecho, justo. No olvides tus orígenes, tus raíces, la casa que te vio crecer, el trabajo que tuviste que hacer, no lo olvides. Es algo que va formando parte de tu historia y si no te gusta, estás a tiempo de renovarla y si no lo haces, entonces estás frito.
Nadie va a meter las manos por ti, habrá gente que te ayude, pero si aún así no lo entiendes, pues entonces adiós, bye, que te vaya bien.
Y después de todo esto, de tantos cocolazos por la vida, te das cuenta de la maravillosa persona que eres, ¿qué pasa?, se te abren los ojos y dices “¿Pero porqué no me vi, acaso nadie me había presentado a mí mismo?.” Ese es el momento en donde uno debe saltar.
…Déjenme les digo, que este fin de semana, toda mi familia y yo, vimos dar ese salto a uno de mis hermanos. La emoción, el gusto y la felicidad no cabía en nosotros mismos, vimos trascender a alguien, cuyo potencial se puede expandir enormemente y de todo corazón deseamos que tenga mucho éxito.
Y sí…así fue. Que nos sentimos como mamá gallina, orgullosos por los nuestros, por aquellos a quién queremos, por nuestros propios éxitos, que así como cuando éramos chiquitos y dimos un pequeño paso, ahora estamos preparados, para dar grandes saltos.
10 años
SALTO CUÁNTICO
Some HTML is OK