No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 9 años

Y DIJIMOS QUE SI

     Todo había sucedido muy rápido, mi corazón estaba fragmentado en mil pedazos y alguien, casi de la nada, se apareció en mi vida, con todo un botiquín para curarlo.

     Acababa de ser mi cumple y como teníamos membresía mis hermanos y yo de Byblos, un antro allá en Tampico, invité a mis amigos para festejarme. Entre ellos iba mi marido, que en aquel entonces era mi amigo. Tenía muy poco de conocerlo, pero ya algo flotaba en el aire.

     Y estando con el corazón partido, le dije a mi cuñada, que esa noche olvidaría mis penas.¡Pare de sufrir!, (me dije a mí misma) así como lo anuncian en la radio.

     Fue una de las mejores noches que haya tenido, estando acompañada de mis hermanos y tan buenos amigos.

     Y sí…olvidé, me quité de tajo ese lastre que traía encima y que no me dejaba ser feliz. Me permití ser libre y en ese momento fugaz…que me roban un beso!.

     Ya todo estaba decidido y no iba a volver a voltear atrás.

     …a la mañana siguiente, ya teníamos planeado mi “amigo” y yo, a ir a comprar unas cosas para montar un altar de muertos. Resulta que él era el administrador de la plaza donde yo atendía el negocio de mi papá, por eso nos conocimos y coincidimos en muy buenas ideas para darle vida a la plaza.

     Puedo decir, que ha sido una de las mejores invitaciones que he tenido, lo recuerdo todo, a él, llegando por mi en su camioneta, con pantalón de mezclilla y camisa a cuadros de franela, botas con casquillo y fresco como una lechuga, parecía que ya se iba de leñador. Yo, empezaba a brillar nuevamente y tal vez por eso, todo a mi alrededor también brillaba.

     No lo van a creer, pero esa fabulosa cita de la que les hablo, fue en el mercado. Él lo conocía a la perfección, porque sus papás tenían una papelería ahí en frente. Así que me llevó entre los colores de las verduras, la fruta cristalizada, las ollas de peltre y las yerberías, a buscar cosas para el altar de muertos.

     ¡Fue una gran experiencia!, todo ese folklor mexicano que tanto me gusta, estaba siendo parte de un nuevo renacer en mi.

     Al poco tiempo empezamos a andar y a la semana siguiente, que me invita una nieve.

     Fue en un Baskins Robbins donde fuimos, nos sentamos en una mesa y estando de frente con nuestras nieves, lo vi algo inquieto y entusiasmado.

     Me tomó de las manos y con una gran sonrisa y los ojos destellantes me dijo…sé que es muy pronto, pero te quieres casar conmigo?, estoy completamente convencido de que me quiero casar contigo. Y le dije que si.

     No lo dudé ni un instante, sentía que ya lo conocía de toda la vida y estaba segura de la decisión que estaba tomando para el resto de mis días.

     Así de loco y arrebatador puede ser el amor, a veces te puede hacer sufrir por mucho tiempo y otras veces te hace encontrar tu complemento perfecto.

     Y sí…así fue. Que nuestro romance empezó en un pintoresco mercado y aunque la vida tiene muchos matices, de altibajos y sinsabores, hay algo, que alguna vez vi por ahí y con lo que he estado muy de acuerdo…

     “Cásate con la persona correcta. De esta decisión dependerá el 90% de tú felicidad o tú miseria”.

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