No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 9 años

GODÍN, GODÍN

     He de contarles que hace poco más de 18 años que no trabajaba.

     Un tiempo después de que me casé, dejé de trabajar y me dediqué a ser ama de casa y madre. Todo esto fue en ese lapso de 18 años.

     Mi experiencia laboral había sido enfocada al turismo, a atender al cliente, a ofrecerles todas aquellas artesanías que vendía mi papá en aquel entonces.

     Yo estaba encargada de una de las tiendas que tenía. Tan fantástica y maravillosa, que era, mi pequeño mundo.

     No tenía ningún sistema computarizado, ni siquiera una terminal para pagar con tarjeta. Todo era con bauchers que se planchaban en un carrito. Las ventas se apuntaban en un cuaderno y las cuentas se hacían de a dedito en la calculadora.

     Así estuve trabajando mucho tiempo. Crecí con eso, con la atención al cliente, con ofrecerles cosas y hacer que se fueran contentos. Considero, que fui buena para eso, para estar en contacto con las personas y platicar con ellos. Así las ventas lo requerían, el que les contara de dónde provenía cada artesanía y un poco de su historia.

     Después, estando de novios mi esposo y yo, pusimos un negocio de material didáctico, eran rompecabezas de foami, con figuras geométricas, mapas, letras y mil cosas más. ¡Era el bum en aquél entonces! y nos fue muy bien.

     Por supuesto, que tampoco había algún sistema computarizado. Todo lo apuntábamos en un cuadernito y ni siquiera caja registradora teníamos.

     Después nos casamos y como ya les dije, dejé de trabajar.

     Pero a principios de este octubre que acaba de pasar, un amigo, me invitó a trabajar con él en un proyecto. Creo que no lo pensé mucho pues su idea me gustó, así que acepté.

     El caso es que ahora, soy la administradora de un salón de yoga, que apenas estamos creando.

     Y como primera herramienta de trabajo ¡zaz!, que me dan una compu.

     He de decirles que las primeras veces que la abrí, lo hice con miedo, como si se me fuera a desbaratar al tocarle algo mal.

     Y con toda la paciencia del mundo, mi amigo, me explicó cómo funcionaba. Estamos hablando que me enseñó a encenderla pues, pa que me entiendan.

     Eeeentonces, ya se imaginarán que eso de la tecnología es algo como que el demonio para mí. Cada vez que le pico una cosa mal, tengo miedo de que explote.

     Así que desde el principio, me apoyé con una libreta de muchos colorcitos que mi mamá me había regalado. Todo lo apunto ahí, es como decir, mi disco duro.

     Pero hace unos días tuve que irme a las oficinas de mi jefe, para trabajar desde ahí, ya que el salón de yoga, está en remodelación para su apertura. Me dieron un lugar junto con otras personas, cada quien con su espacio y fue cuando por primera vez supe lo que era ser Godín. Todos concentrados en su trabajo, cada quien con sus cosas y usando a la perfección sus compus.

     ¡Me lleva!, todo un grupo de programadores, ingenieros, licenciados al rededor mío y yo sin saber la O por lo redondo con mi compu.

     La verdad, es que con mi telefonito hago muchas cosas…bueno, lo hago todo, con decirles que mis escritos también los hago desde ahí.

     Así que con la falta de práctica con la compu, batallé muchísimo en mandar un mail. En teoría, sabía cómo se hacía, ¡pero algo mal estaba haciendo!, que no le podía mandar un mísero correo a mi hermano. Le piqué mil veces, le intenté por todos lados, por todos los medios y formas posibles y no había nada que me comprobara, que el correo ya se había mandado. Hasta que me llega un mensaje de mi hermano diciéndome…¡DIOOO MÍO! , ¡10 correos iguales!.

     Ese día terminé con dolor de cabeza.

     Al día siguiente, según yo, ya no me iba a pasar lo mismo, pero no contaba con la astucia, de que no podía poner una línea divisoria entre un párrafo y el otro!. Me armé de valor y le pregunté a una amiga que tengo a lado de mi asiento, que cómo rayos podía poner una línea…fue entonces cuando me dio un ataque de risa, sólo de pensar en la situación tan imbécil en la que me sentía…seee, ya era demasiado para mí, en fin.

     Y sí…así fue. Que Godín Godín tontinmensintarantadín me sentí, pues ya qué, otras cualidades he de tener, Ohh Sii.

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