Creo que muchas veces hemos oído esa frase…”no pasa nada”.
Es cierto que en momentos difíciles, podemos abrazar a alguien y con la mejor intención de nuestro corazón, tratar de dar un poco de alivio a la otra persona y decirle al oído…”tranquilo, no pasa nada”.
Pero más que tratar de decir que no pasa nada, es querer expresar en una sola frase, que las cosas tienen solución, que todo va a estar bien, siempre y cuando reacciones de la manera correcta, que es un trance en tu vida, pero que eso, tiene que pasar.
Malo es cuando nosotros a veces hasta inconscientemente nos decimos eso…”nombreee, no pasa nada”. Tal vez ni siquiera lo pensemos, pero algo, muy en el fondo, hace que nos confiemos siempre de las cosas, que por falta de responsabilidad, flojera, desidia o yo qué sé, no hagamos las cosas como deben de ser…pero qué creen?, que las cosas, sí pasan.
Hace 10 años, me fracturé una muela, el problema fue tan grave que tuvieron que hacerme una endodoncia, ya saben, me tuvieron que quitar el nervio y así, mi muela ya estaba muerta y lo único rescatable, era dejar preparado un “poste” como le llaman, para después mandarme hacer una corona y que mi muela quedara como nueva. El doctor que me hizo la endodoncia me dijo…el día que pueda, vaya con el dentista a que le hagan su corona y ya con esto queda terminado todo.
El dolor horrible que me causaba mi muela fracturada ya no lo tenía, así que fue un mal indicio para empezarme a confiar. Creí que tendría ese poste como un pequeño tronco, pero no era así, era una pequeña muela que formaba parte de las otras y más me empecé a confiar.
Se pasaron los días, los meses y hasta unos pocos años y yo seguía muy cómoda con mi minimuela. Creí haberla librado, al fin y al cabo, que no pasaba nada, claro.
Hasta que un día, mi minimuela se rompió. No podía dar bocado alguno, pues sentía que una cuchilla se encajaba cada vez que trataba de comer algo.
En calidad de urgente me fui al dentista…y mi terror se hizo inminente en el momento que la dentista me dice…no podemos hacer nada y hay que sacar la muela. En ese instante quería que el tiempo se regresara, quería que todo fuera un error y que como en otras ocasiones, no iba a pasar nada.
Nunca me he arrepentido de nada y puedo decir, que es de lo único que me arrepiento en la vida, de no haber actuado en su momento, de no hacer las cosas que se deben, de haberme confiado tanto.
Sé que ha muchos les han sacado dientes, pero el sólo pensar que por mi culpa y mi desidia había sucedido esto, no me lo perdonaba. Me rehusaba aceptar el que me faltara una pieza de mis dientes para toda la vida, ¡si por supuesto que todavía no estaba grande!, ¡ni con los dientes picados como para que me los saquen!. Y todo fue por pensar que no pasaba nada.
Pero las cosas si pasan y mucho. Si no pagas a tiempo el agua, la luz, el gas, el teléfono: te lo cortan. Si no estás al corriente con los pagos de tus tarjetas, se te hace una bola de nieve, que ya después vas a estar encharcado hasta las manitas. Si se te juntan las colegiaturas, te sacan a tu hijo. Si no arreglas la gotera, después tendrás una fuga más grande. Si tu casa no le das mantenimiento, luego se estará cayendo de vieja y te costará más caro el arreglarla…y así tu carro y todas tus cosas.
Si tu vida no lleva un buen camino y no corriges a tiempo, después lo perderás todo, llámese casa, familia, esposo, esposa, hijos, amigos, escuela, trabajo…todo.
Siempre he pensado que no existe el enemigo pequeño.
Y sí…así fue. Que tuve que cargar con la marca del zorrillo y continuar mi vida sin mi muela. Lo bueno es que existen prótesis, pero aún así, me recuerda todos los días, que las cosas, sí pasan.