Pues qué les puedo decir!, buscaba la manera más sútil y elegante para comentarles algo, pero creo que no se puede.
Ya saben, de esas veces que uno no puede andar con rodeos y la neta, es que me ENCAAAANTA ir al Popular. ¡Chin, ya lo dije!.
Pues sí y que!, me gusta darme baños de pueblo muy seguido y lejos de apreciar los grandes restaurantes y sus comidas, no puedo negar que en los lugares más insospechados se coma riquísimo.
Sinceramente me molesta el tener que pagar demasiadísimo por un platillo, es de plano una grosería lo que te cobran y si, ya se ya seee que lo que uno paga más que nada es el lugar, la atención, la calidad, el servicio etc, etc. Pero no deja de ser escandaloso lo que llegan a cobrar y más aquí en Monterrey que todo es carísimo: la ropa, el calzado, los alimentos, los servicios públicos, todo. Hasta unos simples tacos en cualquier esquina están re caros.
Y digo esto, porque a mi familia y a mí, nos encanta viajar al centro de la república y es otra cosa. La comida se nos hace baratísima. Haces una comparación en relación al lugar y lo que te están ofreciendo y es años luz de diferencia en cuanto a precio.
Es curioso, pero siendo el mismo país, uno como que se transporta a costumbres totalmente diferentes.
Por eso es bueno conocer tu país, a lo largo y ancho de el. Creemos que lo sabemos todo y no es así, nos decimos mexicanos de corazón, pero creo que para poder llevarlo tatuado en la piel, hay que viajar por sus recónditos lugares y poder aprender y conocer bien tu lugar de origen. Habitamos un país rico en todos los aspectos y los únicos que no se dan cuenta de lo que tenemos, somos nosotros mismos. Tenemos todo bajo nuestros pies, aquí donde vivimos…pero, hay gente a la distancia y en otros continentes, que nos aprecian y nos ven como algo único, capaz de lograr mucho por nosotros mismos.
Me da muchísimo gusto, cuando veo publicaciones de familia y amigos, en donde andan viajando por nuestro México, disfrutando de igual manera que si fuera en el extranjero.
…Que es maravilloso viajar a otro país, claro que si!, igual aprendes mucho, disfrutas bastante y te das tu propio taco de que ya viajaste fuera de tu nación o no es así?. Y por supuesto que me encantaría hacerlo toda la vida, seguir viajando, claro.
Pero dentro de todos esos viajes, también quiero seguir conociendo México y no privarme de las riquezas que tiene. Sus paisajes, su cultura, su gente y no se diga aún, su gastronomía.
…Pues, en una de esas, andaba con mis hijos en el Zócalo de la Ciudad de México, mi marido estaba trabajando y hasta más en la tardecita nos íbamos a ver.
Y traíamos mucha hambrita, pero no queríamos comer lo que sea. Mis hijos estaban mucho más pequeños y aunque con cualquier hot dog o hamburguesa los podría dejar contentos, era una aberración el estar en una ciudad como esa y no poder comer decentemente.
Así que pregunté ahí mismo en el Zócalo en un módulo de información a ver qué nos recomendaban. Y el señor ese, nos mandó a una calle que está casi en contra esquina con la Catedral, se llama la 5 de mayo y nos dijo que ahí podríamos encontrar varias opciones para comer. Así que nos fuimos por ahí y dicho y hecho, a lo largo de esa calle nos encontramos con algunas opciones muy diferentes.
Queríamos algo más casero, una sopa y un guisado. Y fue ahí, sobre de esa calle, donde me llamó la atención un restaurant que tenía una cola para entrar. La curiosidad nos llevó y lo primero que vi en sus vitrinas, fueron unos panes de dulce que se veían de lo más delicioso, al parecer era una cafetería. Vimos que también servían comidas completas y nos quedamos.
Es un restaurante económico, su mismo nombre lo dice, “El Popular”. Y cuenta con un reducido espacio en dos plantas. Sus mesas pequeñas son para apenas 4 personas, la atención es rápida y eficiente, así que no podíamos esperarnos a recibir una atención de primera. Sus cucharas son de las que se doblan y el lugar ya es muy viejo.
Peeeero, su platillos son para chuparse los dedos: prácticos, sencillos, nada elaborados ni rebuscados. Guisos que cuando los pruebas, te transportas a casa de tu abuelita.
Esa primera vez que fuimos, pedimos una sopa de habas, unas tortitas de carne en salsa verde, un bistec encebollado y unos huevos tirados, como sólo en Veracruz los saben hacer.
Qué delicia y lo mejor de todo, es que está abierto las 24 horas del día, así que en alguna ocasión al llegar de madrugada; un rico pan con nata hemos pedido.
Y sí…así fue. Que cada vez que vamos a México, tenemos parada obligada en ese restaurante y en muchos más, que tenemos en nuestra lista.