Córrele, córrele, córrele!!…
Todo el santo día, así anda uno…corriendo!. Hasta parece que nos ganan o algo así si no nos apuramos.
Les suena conocido todo esto?, creo que les ha de ser muy familiar para muchos este tipo de situación.
Los que trabajan, tienen todavía mucho menos tiempo para sacar sus pendientes, tanto personales, como profesionales.
Mamás que van echas la mocha por las mañanas, dejando a uno, dos, tres hijos a la escuela y muchas veces en diferentes lugares, porque ya unos están en secundaria, prepa y otros todavía en primaria.
Te quieres hacer cachitos y poder cumplir con todas sus necesidades ya que tienen horarios diferentes. Pides el favor, a no sé quién, para que te recoja por lo menos a uno de ellos, mientras que los que sí se te acomodan en tus horarios, pasas por ellos. Ya en último de los casos, el mayor tendrá que moverse en autobús si es que tiene la edad suficiente, para que pueda aligerarte la carga.
Una casi se quiere volver loca, con tanta vuelta, corredera, pendientes, compromisos y responsabilidades.
Es cuando el marido y si es que puede, entra a cubrir refuerzos. Trae a uno, recoge al otro o va por lo que su esposita santa le encargó.
Por lo general siempre están dispuestos a ayudar en lo que sea. Y aparentemente las cosas demasiado domésticas no les desagradan mucho que digamos. Pienso, que viene siendo por lo mismo que la mamá, tiene un rol de muy mamá: que la casa, los hijos, el marido, las escuelas, el ejercicio, el trabajo, los compromisos…es tanto, que ya el ir al súper, para muchas se vuelve un martirio. En ese momento, es cuando mandan al marido al súper.
Así que curiosamente, el otro día fui a la tienda a una hora muy inusual para mí, eran casi las siete de la noche y entre semana. Esa vez tuve que salir más tarde del trabajo y tenía que pasar al súper por algunas cosas. Resulta, que para mí asombro, me encontré a puro papá en el área de frutas y verduras. Qué chistoso!, ya me los imaginaba media hora antes, con el celular, viendo el mensaje de su mujercita:
-Amor…me traes por favor jitomate, leche, huevos, cebollas, pan…
Pero lo más curioso es, que hasta parece que les agrada ir al súper. Compran lo que les pediste y más.
Nombre!, y no se diga si traen hambre, porque ahí los ves trayendo todo para hacer un chicharrón en salsa que se les antojó.
Así es mi marido, le reencanta ir al súper. Y yo le digo…pero qué fastidio!, después del trabajo, cuando ya estás todo bombo de todo el día y el tráfico, cómo es posible que no te enfade pasar al súper?.
Pero me dice, que es una distracción para él, es como desconectarse precisamente de las cosas importantes y hacer su momento más doméstico.
Aparte, él en especial, casi no está aquí en la ciudad porque viaja mucho, así que cuando le toca quedarse, el rol de papá y de marido abnegado, perdón, complaciente, lo hace muy bien.
La verdad no podemos negar que siempre nos procuran mucho. El problema es, cuando no están. Hay que fletárselas solas todo el paquete de una familia y no nos queda de otra que hacer a los hijos más responsables de sus cosas, para que nos puedan ayudar con tanta carga.
La verdad mis respetos para todas esas mujeres con hijos que son trabajadoras y sin marido. El tiempo no alcanza para nada y todo el día se la pasan corriendo incansablemente, porque no hay de otra. En casa, aparte de mantener un orden, siempre se busca el bien de los hijos y por eso es tanto sacrificio de hacer lo mejor para ellos, no importando las vueltas y todo lo que tengan que hacer para lograrlo.
Y sí…así fue. Que corriendo siempre estamos, con mil de cosas pendientes y otras por hacer, que hacen que nuestros días, se vuelvan una verdadera carrera contra el tiempo. Ohh Sii!.
9 años
EN SUS MARCAS, LISTOS…FUERA!
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