No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 8 años

LA CUCARACHA

Todos somos valientes…hasta que la cucaracha vuela.
¿A poco no?.
Desde chica, he vivido siempre en contacto con la naturaleza, así que muchas alimañas me han salido a lo largo de mi vida. Pero no hay nada más asqueroso y repugnante que ver una cucaracha corriendo por tu cocina o cualquier lugar de tu casa.
Y resulta, que a pesar de que nunca grito cuando me sale una, me es imposible el poder pisarla, aghhh!.
Déjenme les platico. Hace muchos años, éramos chicos y ese día nos llevaron al cine. A los cines Madero, allá en Ciudad Madero. Han de recordar algunos, que la entrada era como una rampa muy grande, de un piso casi blanco. Tenía a sus costados todos los pósters con las películas que pondrían de estreno. Adentro inmediatamente, estaba la dulcería y lo único que siempre pedía, eran unos Pon Pons y si acaso unos Sugus.
¡Qué días aquellos!, en donde las idas al cine eran muy esporádicas y todo un acontecimiento.
Afortunadamente, mi familia y yo, somos muy cinéfilos y nos encanta ir al cine, haciendo de cada ida, un gran momento.
Peeeero, esa vez que fuimos al Cine Madero, estaba viendo los carteles de allá afuera. Recuerdo que era de noche y mi mirada no se quitaba de los pósters tan novedosos que había. En eso, trato de dar un paso hacia atrás para seguir viendo los otros carteles, cuando debajo de mi pie se oye y se siente un horrible y espantoso “Crac”. Inmediatamente y con una reacción veloz quito el talón que ni siquiera pudo tocar el piso, cuando veo el saltamontes más grande que pudiera haber visto en mi vida!. ¡Oh Dios!, lo recuerdo muy bien, era grande, amarillo con verde y estaba hermoso, pero lo piseeeee! he hizo crac horrible! . Un escalofrío recorrió toda mi pierna, desde el talón hasta la nuca…Aghhh!, casi me muero de sentir esa sensación en mi pie. Y así horrorizada me quedé de por vida.
Es por eso, que si veo una cucaracha, araña u lo que sea, no puedo pisarla!. Le aventaré la chancla, la ahogaré en veneno, le daré de escobazos, pero jamás pisaré un animalejo, porque ese crac en mi pie es insoportable!.
Además pienso, que lo más asqueroso que hay en el mundo mundial son las cucarachas, aghhh!.
Es una sensación entre coraje y asco cuando las veo, que más que miedo, es todo eso.
Y bien curioso, porque a diferencia de muchos, yo jamás grito. Se me saldrá un ¡Ayy wey!, pero eso es instintivo que en automático me sale y no nada más con las cucarachas, si me pego también, si me tropiezo, si me caigo o se me cae algo, sale en automático. En un principio, mi marido como que se abochornaba que dijera esa palabrota frente a quien sea cada vez que me pasaba algo, pero ya no, es algo que se me sale así nomas en vez de un buen grito.
Pero la cosa no para ahí, porque para la mala fortuna de todos aquellos que híper odiamos a las cucarachas, ¡también vuelan!.
Yo no sé qué clase de pecado humano hemos de haber cometido para que Dios nos diera ese castigo divino, de que no conforme con crear a tan repugnante animalito de la creación, le diera todavía la capacidad de volar!.
Eso, definitivamente es cruel. Es algo así como un tipo bullyng permanente, en donde a todos nos toca por igual. Ja!.
Y es completamente cierto, de que todos somos valientes, hasta que la cucaracha vuela. Y es algo que está archirrequetecomprobado. Mi marido, podrá sacar tarántulas de la casa, víboras, alacranes e incluso pisar a las cucarachas…pero nomás que no vuelen, porque ahí si brinca. No sé cómo le hace con su gran tamaño, que en el momento en que la cucaracha vuela, él ágil y con la gracia de un oso, brinca y se esconde de la cucaracha voladora.
Es divertidísimo ver cómo trata de esconderse de la cucaracha. Pero lo más curioso, es que él sí grita y da manotazos a lo loco tratando de que no le caiga el animalejo.
Un día estando soltero, le salió una cucaracha en su cuarto, era de madrugada y creo que le caminó por el pecho mientras dormía.
Ha pegado un grito, que su papá fue corriendo a su cuarto y como no pudo abrir la puerta porque tenía seguro, la abrió con un cuchillo. Así que ya se imaginarán la escena. Todo obscuro, mi marido brincoteando por la habitación tratando de quitarse la cucaracha y mi suegro entrando intempestivamente sin camisa, con los pelos parados y un cuchillo cebollero en la mano amenazadoramente…ahí fue cuando mi marido gritó más creyendo que lo iban a matar. En eso prende la luz mi suegro y le dice…¿Qué te pasa?!!
-Es una cucaracha!. Le contesta mi marido todo asustado.
-Aaaaa ya duérmete!.
Y así, con el susto de su vida, mi marido se tuvo que dormir después.
Y sí…así fue. Que a todos nos ha salido la cucaracha voladora. Y es algo hiperhorrible!, que más allá de nuestra existencia, esos animales asquerosos continuarán viviendo en nuestro planeta. Ohh Sii!.

Some HTML is OK