Me imagino que muchos han de decir eso…¿cuándo irá a comenzar la bendita escuela?!!
Ya que no soportan a sus bendiciones en casa.
Y eso que ahorita hay Xbox, PlayStation y todas esas cosas apendejantes (señor editor, haga como que no vio nada). Pues es la verdad, díganme qué otro adjetivo calificativo le pueden dar…aplacafieras?, amansalocos?, atontaniños?, quitatiempos?, cuidabobos?, atarantafieras?…
Creo que me quedo corta. Y aunque en mis tiempos no había nada de eso, existía la tele y ahhh cómo nos pasábamos horas viendo caricaturas. Recuerdo que los fines de semana, la programación no era muy buena y me tenía que chutar unos capítulos hiperbobos de un zorrillo con Tintan ya grande. No recuerdo si salía un lobo o algo así, pero era con personas y la trama y la actuación y todo eran fatales.
Díganme, qué rayos hacía yo ahí, viendo “algo”, lo que sea, con tal de estar en la tele. Recuerdo todavía esa sensación de hartazgo, aburrimiento y fastidio. Y ya cuando de plano sentía demasiada ansiedad, apagaba la tele y me iba al patio o hacía otra cosa.
Era una sensación de libertad increíble. Me molestaba conmigo misma, por no haberlo hecho media hora antes. Me daba cuenta de la pérdida de tiempo que había tenido y lo peor del caso, es que me llevaba a un estado de ansiedad que ahora lo comprendo.
Dicen que el ocio es la madre de todos los vicios. Y la verdad, qué razón tienen. Vemos hijos deprimidos, sin quehacer, irritables, molestos, incapaces de hacer cualquier actividad simple en casa.
– Papacito, me puedes sacar la basura, dejarla en el bote de afuera y cambiar la bolsa por una limpia?…
– Mmmm…mandé?.
¡Están en la babia!, no pueden entender a la primera, una indicación clara y precisa, su cerebro no registra una actividad tan fácil! . Son torpes con sus movimientos, como si nunca en la vida hubieran conocido una bolsa de plástico y mucho menos saber cómo ponérsela al bote…bueno, si es qué se acuerdan de ponerle la bolsa al bote.
Digo, yo soy despistada, olvidadiza, tengo memoria de muy corto plazo, pero aún así, creo que no me atonto tan fácil. Me he sabido defender y poder atender cualquier actividad básica. Que si no sé hacer algo, pues lo invento, como el borras pero ahí voy. El chiste es intentarlo.
Realmente es preocupante lo inútiles que hemos vuelto a nuestros hijos. Y si, nosotros tenemos la culpa, por ser tan consecuentes y condescendientes. ¡Aceptémoslo!, es más cómodo tenerlos embobados frente a una consola, que tenerlos dándonos lata. No soportamos el tener que estar lidiando con ellos.
¿Pero cuándo van a crecer?, cuándo van a madurar?, los estamos aventando al ruedo de la vida sin armas y los que más van a sufrir son ellos sin saber ni cómo cambiar un foco por lo inútiles que los hemos hecho.
No hay que barrerles el camino por donde pisan, porque no van a saber qué hacer después cuando no estemos.
Créanme, dejemos que sufran un poco en la vida, que sepan controlar un momento de frustración porque si no, ante una situación más crítica no son capaces de enfrentarlo y por eso tanto suicidio, que tan lamentablemente está sucediendo.
Sus tropiezos, son sus grandes enseñanzas y siempre vamos a estar a su lado para guiarlos, más no para resolverles sus problemas.
Así que la bendita escuela nos es de mucha ayuda, para tenerlos ocupados y con la mente activa.
Por eso hay tantos campamentos de verano donde rúmbale! ahí va el chamaco pa que se entretenga. Supongo que han existido toda la vida esos campamentos, pero mi papá no se desgastaba en esas cosas y hacía su propio campamento en casa. Así que nos tocaba poner mercancía, ir al negocio que tenía, atender al turista, vender conchitas y artesanías. Una muy buena terapia ocupacional teníamos, que hasta mis primos les tocó cuando iban de vacaciones en verano.
Y sí…así fue. ¡Ya no llorad más hijos míos!, que la escuela empieza pronto y su dolor de cabeza ya pronto se va, por lo menos a la escuela, pero se va.
7 años
LA BENDITA ESCUELA
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