Hola, hola a todos, un gusto en saludarlos. Ya son casi siete años de compartir con ustedes tantas historias, escritos y recuerdos. Momentos que no son sólo míos, sino situaciones que se hacen suyas desde el momento en que se ven identificados…y sí…así fue.
Así fue, que han pasado muchas cosas desde entonces, somos más maduros, ya con algunas canas y nuestros hijos han crecido. Por lo menos a los míos, esos tiempos donde yo los llevaba a acostar, a rezar el angelito de la guarda y a leerles alguna de mis historias…ya pasó.
En siete años, nuestras vidas han dado muchas vueltas. Solo traten de recordar siete años atrás, ¿dónde estaban?, ¿qué hacían?, ¿con quién compartían su vida?, sus amigos, su familia, su trabajo…tal vez muchas de esas cosas no son las mismas. Sus intereses, su manera de pensar, definitivamente no es la misma. Alguno que otro ha tenido algún parteaguas que ha marcado su vida para siempre, para bien o para mal. Se toman puntos de referencia en donde ya no hay vuelta atrás y tú caminar se vuelve diferente, el mismo, pero diferente. Es enredoso verdad?, somos los mismos, pero con un andar por la vida diferente, ¿porqué?, porque así las situaciones de la vida nos lo pidieron, porque sucedieron cosas buenas, malas, tajantes, dolorosas, exitosas, innovadoras, que hicieron que nuestro andar sea diferente.
Por eso se dice que el hubiera no existe, porque si no hubiera sucedido lo qué pasó hace años, no estaríamos aquí, así en este momento, para bien o para mal.
Si es para mal, considero que es una oportunidad para redescubrirse, para tomar conciencia de todo eso que está pasando con nuestra vida.
Somos un modelo mejorable, nuestras mismas ideas se vuelven obsoletas y es cuando nos damos cuenta que somos mejorables. Y es en todo, en la casa, en el trabajo, en tu vida, contigo mismo. Cuántas veces no vemos alguna foto de hace unos años y uno dice…Ayy por Dios!, cómo me pude haber puesto eso. O cómo se me ocurrió peinarme así.
Vemos ese pasado, obsoleto, incluso si uno sube o baja de peso. Si es que antes estábamos mejor o peor que ahorita, ¿hace cuántos kilos que no nos veíamos?.
Veo para atrás y me doy cuenta de que la vida ha cambiando mucho.
Pero saben qué, a veces sentimos que las cosas fueron hace mucho tiempo y no. Aquel paseo en familia, aquella reunión con los amigos, aquel viaje tan esperado, una cita, un evento desafortunado…pasan unos días y uno siente que fue hace muchísimo tiempo, como si la vida corriera lo suficientemente rápido, como para verlo a lo lejos todo eso que casi acaba de suceder.
…Hace 7 años, yo estaba a punto de cumplir mis 40 y me sentía fuerte, bella, realizada, poderosa, capaz de comerme al mundo. Recuerdo muy bien esa sensación de satisfacción enorme en donde nada podía ensombrecer mis días…pero no fue así. Mi vida dio un vuelco inesperado y bajé hasta el mismísimo infierno, o por lo menos así lo sentí.
Cuando tu vida se vuelve un caos interno, experimentas el mayor de los sufrimientos. Algunos, afortunadamente nunca lo sabrán. ¿Porqué?, porque su condición es así, podrán estar bajo una presión constante, en condiciones adversas y jamás caer en depresión, angustia o ataques de pánico.
Así que por eso, yo pienso que el tratar de alentar a alguien en un momento de crisis y decirle…échale ganas, no vale. Las ganas no las compras, ni las consigues en ningún lado, no es decisión de uno el no tener las ganas, uno quiere salir de eso, uno quiere acabar con todo ese sufrimiento interno pero tu cuerpo no te lo permite. Por lo menos no en ese momento.
A mi me enseñaron a respirar, a oxigenar mi cerebro, a tratar de mantener la calma, a entender que esto es pasajero, que puede durar algo de tiempo, si, pero que es pasajero. Que la vida sigue, que no soy la única que vive con esto, que hay que aprender a controlar más rápido una crisis, que no estamos exentos de qué jamás nos vuelva a pasar. Por eso es todo este aprender, para poder tener las bases suficientes y sólidas para enfrentar lo que venga.
Recuerdo mucho que una amiga psiquiatra me decía…la vida, debe de ser en una constante estable y tranquila, como una línea recta en donde de repente va a tener ciertas variantes y ondulaciones, hacia arriba son momentos de éxtasis y de euforia, hacia abajo son angustias y ansiedades. Esa línea puede ir fluctuando hacia arriba y hacia abajo constantemente y permanecer nosotros en un modo de vida sano y estable.
Pero no es posible vivir bajo un estado de completa euforia y que la línea haga picos súper altos porque lo único que va a pasar es que de repente caiga en picada hasta mero abajo.
Así conocí a una persona, siempre eufórica, con toda la pila y el ponch para hacer todo, hablaba fuerte, exagerada, irreverente y de repente, se perdía, no sabíamos nada de ella, había caído en depresión, luego se recuperaba después de tiempo y volvía a ser demasiado eufórica y escandalosa. Así como el día de la marmota, todo se repetía y se repetía.
Pero como dicen, lo que no te mata, te fortalece y de nosotros depende, cuánto es lo que hemos aprendido de la lección.
Seamos pues, más sabios que hace 7 años, más maduros, más conscientes y conocedores. La vida nos lleva por una serie de experiencias que a final de cuentas, todo es para bien.
Y sí…así fue. Que hoy nos saludamos con la frente en alto, orgullosos de ser unas mejores personas, con nuevas metas y mejores propósitos, así sea.
7 años
HACE SIETE AÑOS
Some HTML is OK