Ese era el lema en la película de Ratatouille y si, cualquiera puede cocinar.
Pero el entrar a la cocina y disfrutar de ese momento de transformación, no a todos se les da.
Es algo que corre por tus venas y no necesitamos ser chef para saberlo, entenderlo o disfrutarlo, a veces se nace con ese gusto y otras veces lo desarrollamos con el tiempo.
Dice mi hermano…no sabía que sabía que me gustaba la cuestión de las carnes asadas. Y ahora, hasta vende barbacoa!. Es como un despertar a algo nuevo.
No a todos se nos da el cocinar, habrá unos que hasta el agua se les queme y admiro más a aquellos que a sabiendas que no son buenos en la cocina, toman clases para poder dar lo mejor de sí.
Definitivamente es un esfuerzo enorme el tratar de perfeccionarse, el tratar por lo menos de no quemar la cocina.
Pero cuando las cosas y las habilidades se dan y son natas, todo un mundo de posibilidades se nos abren frente a nosotros.
Es un deleite el poder realizar cualquier platillo, lo que sea, por mínimo que sea y eso se ve y se percibe.
Así mi papá cuando prepara su ensaladita de berros o su botanita con ostiones ahumados.
…hasta parece que lo estoy viendo, poniendo todas las cosas necesarias rápido rápido sobre la mesa, sacar el aceite de oliva y entre vuelta y vuelta nada más se oye cómo se está saboreando ya la botanita sin tenerla lista todavía. Es un arte y un gusto enorme, sacar el tequilita el jugo magui y el limón, para acompañarlo con lo que haya preparado.
Ojalá y todos cocináramos para disfrutar cada bocado, no nada más porque hay que comer.
La cocina encierra sabores y olores que despiertan todos los sentidos y es algo que no sabía exactamente cómo describirlo hasta que vi esa película de Ratatouille.
Ahí Remi, que es el ratoncito chefcito, desde siempre tenía muy desarrollado el gusto y el olfato y podía disfrutar a un nivel más alto, la combinación de sabores.
Que qué tiene de importancia esto?, yo diría que toda.
No sabía cómo explicar el poder visualizar desde antes de preparar algo, su sabor final.
Y así es, gracias a que mi mamá, estando yo recién casada, un día platicando con ella, me dijo que no había nada escrito para saber ser mamá, lo único que me dijo, es que siempre fuera rápida, práctica y que lo que a mi me funcionara, eso, es lo que estaba bien. Y gracias a eso, creo que hasta ahorita nada se me ha atorado.
Y menos en la cuestión de la cocina, nunca me he preocupado por lo que vayamos a comer, sé que de alguna manera algo habrá para hacer y aún, cuando no haya aparentemente nada en el Refri o la alacena, siempre habrá “algo” que salve el día.
El ser versátil nos convierte en personas más innovadoras y es cuando uno busca olores y sabores diferentes. Trabajas con lo que hay y es así cuando salen platillos muy novedosos.
A veces les digo a mis hijos, se ve feo pero sabe rico, pero bueno, no siempre las cosas nos van a salir bien.
Otra cosa muy importante, es hacer las cosas de corazón, cuando lo haces a fuerzas y sin ganas, ahora si te van a salir puras cochinadas.
Recuerdo una vez, estábamos mis hermanos y yo en casa y mi mamá me había encargado que les hiciera de comer, yo creo que no he de haber estado de muy buen humor porque me quedó una cochinada, realmente estaba molesta y no tenía ganas de hacerles de comer. La verdad me sorprendió tanto el potaje ese que hice, que fue cuando me di cuenta de lo importante que es cocinar con amor.
Y sí…así fue. Que grandes chef somos muchos, siempre y cuando cocinemos, con gusto y de corazón…cualquiera puede cocinar.
6 años
CUALQUIERA PUEDE COCINAR
Some HTML is OK