No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 6 años

IRRESISTIBLE

Creo que no hay mejor manera de poder expresarlo más que así, como algo irresistible.
Desde que estaba muy pequeña, algo que atrapaba mucho mi atención, era el ver cuando mi papá salía de bañarse y se empezaba a arreglar, salía ya con el pantalón puesto, su playera interior y no recuerdo exactamente de dónde sacaba sus calcetines pero se los ponía sentado a la orilla de su cama y luego se iba a lavar los dientes que casi quería acabárselos, todo era como un ritual, después se peinaba con brillantina, con un peine chiquito de bolsillo, tomaba su camisa siempre bien planchadita para ponérsela y luego venía lo mejor, su loción, sacaba del closet una caja de madera, donde adentro venía una gran loción también con tapa de madera, que era para mi algo único, elegante, inigualable, con mucha presencia, tal vez en ese entonces no podía describir esa sensación de aromas, pero ahora si, era una loción muy aromática, especiada, a cuero, amaderada, animálica, con una estela muy amplia. Estamos hablando de English Leather, una loción muy antigua y que mi papá usaba a diario. Sin atomizador, prácticamente se echaba un chorrito en su palma de la mano que con la otra, se lo esparcía en el cuello, los cachetes, su camisa y hasta los bigotes se ponía. Decía mi mamá que se bañaba en loción, pero era un sello personal que lo distinguía mucho, a donde quiera que fuera, su presencia siempre pulcra, intachable y buen porte era notable, dejaba una estela, que ya sabíamos que había pasado por ahí.
Así son los recuerdos de un niño y nada más de observar. Y uno cree que no se dan cuenta de nada, pues no es así.
En ese entonces era algo que me gustaba mucho de mi papá, su aroma. Pero no fue hasta los 15 años cuando yo volteé a verme a mi. Era como si ese tema de los aromas personales, no fueran de gran importancia para mi.
En mis 15 años recibí muchos regalos, de los cuales dos fueron muy especiales, uno fue un reloj rojo de moda en aquel entonces y otro, fue un perfume el cual atesoré bastante, se llamaba Tatiana y era completamente transparente su líquido, fresco, suave, floral, muy juvenil, justo para una chica de 15 años.
De ahí en adelante mi pasión por los perfumes empezó a surgir, pero no fue hasta que empecé a trabajar cuando tuve la oportunidad de comprarme mis propios perfumes, estamos hablando que a eso de los 17 ó 18 años ya podía darme mis gustos.
Primero, fue algo muy sencillo, aguas de colonia de marcas comerciales, realmente aromas relajados y frescos, muy sutiles en donde todavía no tenía un gusto definido. Después empezamos a viajar a Bronswille Texas y ahí me topé con el mundo del perfume. Y fue ahí dónde encontré mi esencia. Aún así no tenía conocimiento de lo que estaba comprando, simplemente me guiaba por mis gustos y hubo uno de ellos que fue muy elogiado.
Me fui inclinando por esa gama y fue cuando llegué a las grandes ligas sin darme cuenta, buenas marcas de grandes creadores de perfumes, pero aún así seguía vagando, lo que me impulsaba era ese gusto olfativo nato. Después comprendí que hay calidades dentro de una misma firma de perfume, lo que es el agua de colonia, el agua de tocador, el agua de perfume y el perfume, siendo la intensidad de menos a más.
Fueron años de recorridos por muchos perfumes, que a final de cuentas, descubrí que todo giraba alrededor de ellos. Al principio tenía uno y nada más, se acababa y me compraba otro de otra marca y así iba variando. Pero luego me di cuenta que necesitaba varios aromas según mi estado de ánimo o la situación del día, si era de día o de noche, si hacia frío o calor, si era un evento formal o no, si era para salir o estar en casa, todo eso influyó en mi y no estaba tan errada, porque así son los perfumes, te denotan lo que estás sintiendo, muestran tu personalidad, delatan tu momento y tu estado de ánimo o muchas veces te levantan el ánimo, así es, no menosprecies el valor de un perfume, es como una carta abierta donde dice todo lo que quieres decir.
Yo lo catalogaría como algo completamente irresistible, un perfume puede arrebatar suspiros, sacar siempre un buen comentario de la gente, hacer más agradable tu presencia, disfrutar cada momento tu estancia. Un perfume lo puede encerrar todo, desde lo más suave y sutil hasta lo más apasionado y sexy.
Un aroma siempre te va a llenar de recuerdos, te transportará a gente, situaciones, momentos, lugares, tiempos y no solo un pasado, sino que también, estás construyendo un presente y por ende vas dejando huella.
Y sí…así fue. Que mi pasión por los perfumes, es irresistible y algo que puedo disfrutar de la gente que tengo frente a mi, es su aroma, siempre y cuando traiga un buen perfume que me atrape.
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