No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 6 años

VAINILLA

Cuando mi hijo me dijo que quería ponerle así, a la nueva integrante de la familia, realmente se me hizo un poco extraño.
Era algo complicado llamarle por su nombre, ya que nos salían de todos los nombres, menos el de Vainilla.
Pasaba corriendo frente a nosotros tratándose de escabullir y cada vez le decíamos de una manera diferente…Polilla!…Gatilla!…Mante
quilla!..,Manilla!…Cosilla!…Co chinilla! …de todo menos Vainilla.
Pues les he de contar, que nuestra querida Vainilla, es una gatita que ha ocupado un lugar muy especial en nuestro corazón, como cada una de nuestras mascotitas.
Todos y cada uno de ellos han sido adoptados y su lugar de procedencia han sido muy variados, por ejemplo el Gato, fue un gato de ferretería, ahí nació y el dueño nos los dio en adopción; el Roger, un perrito remedo de Golden, fue encontrado perdido por un primo cuando era cachorro y nos lo dio en adopción; la Poly, una perrita Labrador, ella nació en un lugar donde venden retroscabadoras y los papás eran los vigilantes de ese terreno, a ella la adoptamos ya grande, muy tímida, pero que encontró en el Roger un gran compañero de vida.
Vainilla, su historia fue diferente y doy gracias a personas como la que nos la dieron en adopción, porque su vida hubiera sido muy distinta a la de ahorita o tal vez, ni siquiera hubiera llegado a grande.
Nosotros como familia, ya estábamos completos, con dos perros y un gato, pero un día, llega mijo más pequeño y me dice…mami, una amiga se encontró unos gatitos casi recién nacidos, tirados en un parque, estaban solitos, eran como 4 ó 5.
Ella y su hermano, se dieron a la tarea de llevárselos a su casa, los cuidaron y alimentaron por unos pocos días mientras les encontraban hogar, así que llega mijo y me dice todo emocionado…mami!, hay que adoptar un gatito, porfa, no tienen hogar. La verdad, ya no quería tener otro gato, pero el corazón se me estrujó, así que le dije que si. Fuimos a recogerla al Parque Fundidora como lugar intermedio y lo que nos dieron, fue una mini gatita, tamaño micro, con ojos muy grandes y panzoncita como si estuviera lombricienta, con los pelos parados que casi parecía un cadillo.
Dije…ahhh, qué linda…
La fuimos a llevar al veterinario para que la desparasitaran y ver lo de sus primeras vacunas. Estaba tan pequeña, que el doctor se la puso en el bolsillo de su bata. Realmente diminuta y no muy agraciada.
Al llegar a casa, fue toda una serie de adaptación, tanto con el Gato, como con los perros. El Gato, que ya se había vuelto más amargozón de lo que es, muy pronto se dio cuenta que le habíamos llevado un juguete nuevo y volvió a tener ese espíritu juguetón. Traía peloteando a la pobre de Vainilla por todos lados, pero ella rápidamente aprendió a defenderse, así que la alumna superó al maestro y ahora ella era la que se divertía con él.
Los perros, tardaron en reconocerla como un nuevo integrante de la familia, pero después de un buen tiempo, se dieron cuenta, que no era un intruso en la casa y mucho menos masticable.
Mi pequeña Vainilla fue aprendiendo las reglas de la casa: no subirse a las mesas, ni a la barra, no rascar más que en su rascador y no maltratar las cosas.
Ha sido de lo más dulce y tierna, muy noble y nada exigente como el Gato. Cuando dejó de ser una cachorrita bebé, se transformó en una bella gatita con el pelaje más suave y brilloso que haya tocado, con una figura tan exquisita que era la viva representación de una gatita sexy, con ese contoneo al andar de lo más coqueto.
Siempre dije que Vainilla era muy sexy, ágil, astuta, atrevida, coqueta y sigilosa.
Fue entonces cuando le pusimos un cascabel para saber dónde estaba, porque en dos o tres ocasiones, nos sacó el susto de la vida de que se había perdido y no, sólo dormía en la zapatera de mis hijos, o arriba del aire acondicionado, o dentro de un cajón de la cocina. Digo, nadie va a estar buscando entre la ropa sucia y así para encontrar a su gato. Ellos no contestan como los perros!, les vale cacahuate si uno está como desesperado llamándoles y ellos ni miau dicen.
Y sí…así fue. Que nuestra querida Vainilla vino a darle una alegría más a nuestro hogar y aunque ya está esterilizada y eso le costó perder su hermosa figura esbelta, ahora es una gatita gordibuena…Ohh Sii!
Some HTML is OK