Yo creo que después de esto seremos más empáticos, más conscientes, más humildes, más humanos y si no lo fuera así, entonces no habremos aprendido nada.
El mundo entero está teniendo un ajuste con el universo, con la humanidad y con nuestro ecosistema. Ese punto de quiebre que nadie creyó que pasaría.
Esos quiebres, son ajustes y esos ajustes son para mejorar.
…Hace unos días tomé un vuelo y lo que más me sorprendió de todas las medidas de higiene ante la contingencia, fue a la hora de aterrizar.
Por el alta voz nos avisaron oportunamente, que nos mantuviéramos sentados y que fila por fila de adelante hacia atrás, nos iríamos levantando.
Todos en silencio y sin levantarse, esperamos pacientemente nuestro turno. Por un momento me sentí como en la escuelita…fila 1, fila 2, fila 3.
No hubo necesidad que el sobrecargo manejara la situación, todos, absolutamente todos, con una sola indicación y por imitación, fuimos haciendo lo que nos correspondía.
Y fue en ese momento cuando pensé…¡Si se puede!, si se puede cambiar, mejorar, renovar.
Solo necesitamos indicaciones claras y precisas y que la gente le dé el valor que tienen.
Y ojalá que esa medida se quede para siempre. ¿Sí o no es un desgarriate al momento que el avión se detiene?, todo mundo se para y quiere bajar sus cosas y el pasillo se obstruye por completo. Caos, siempre es un caos.
Ese caos no lo vi pero ni en su millonésima expresión ese día y dije Woww!, me gusta.
Y bueno, las cosas se hacen costumbre y sólo espero que esa buena costumbre se quede.
Así como poco a poco se empezó a quitar lo de fumar en lugares cerrados y ya es un buen hábito ahorita, espero así también muchas cosas más.
Hemos crecido y sido gandallitas siempre, de alguna u otra forma y no me digan que no, hasta lo más mínimo puede ser. Ganar el mejor lugar, buscar entrar primero, evadir cosas, gente, sitios, para estar mejor, en el carro pasar, no dejar pasar y ser ventajoso.
Pienso, que más que ser gandalla para poder destacar y ser mejor, es aprovechar las oportunidades, eso si, de tarugo uno, si no lo aprovecha.
Recuerdo que cuando éramos chicos, los fines de semana nos iban a visitar los hijos de unos compadres de mis papás y nos la pasábamos juegue y juegue.
En eso, mi mamá salía con una charola con naranjas partidas y todos corríamos a ella para agarrar una, pero lo que nos daba mucha risa, es que a pesar de que llegábamos al mismo tiempo, mi hermano mayor sólo veía la revatinga y siempre le tocaba lo ultimo…zaz, zaz, zaz, zaz! Y siempre le tocaba lo del final.
¡Qué risa!, porque siempre era así, nos traían quesadillas, panecitos, qué sé yo y siempre era lo mismo. O éramos muy gandallitas con mi hermano o él no era muy listo. En fin.
¿Seremos mejores? ¿Estaremos realmente aprendiendo la lección de vida?. Y como lo comentaba en un escrito anterior, estamos en la misma tormenta, sin embargo, vamos en diferentes barcos.
Mis respetos para todos aquellos que han perdido más que un trabajo, para todos los que algún ser querido ya no está. Dios con todos.
Y sí…así fue. Que la vida cuando se va, nos hace voltear y ver a los que quedan y poder valorarlos más. Ya después de todo esto…yo creo que cada quien ya tiene trazado su camino.