No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 5 años

ABRAZAR Y AHORCAR

¿Alguna vez se lo habían preguntado? Yo creo que si, por la mente de todos nos ha pasado ese pensamiento de querer abrazar y ahorcar al mismo tiempo.
Que se oye medio maquiavélico pero y Sii! Y qué! Y qué! Y qué!.
Cuántas veces nuestros hijos nos han sacado el susto de nuestra vida y después de eso nos dan ganas de ahorcarlos? A qué si verdad?. Solo que no es fácil externarlo y no hablemos de pensamientos obscuros, sino simplemente de ganas de darles un buen manazo.
Así me pasó hace muchos, muchos años, estando en el Parque Fundidora acá en Monterrey, llevamos a los niños a que anduvieran en su triciclo, óiganlo bien ¡en triciclo!, digo, estamos hablando que mijo mayor tenía 6 años y el pequeño 3.
Así que había una zona larga de camino en la ciclopista donde fácilmente mijo podía ir y venir, no necesitaba de más, ya que la distancia era bastante larga.
Nosotros lo veíamos y ya cuando se alejaba le hablábamos y se regresaba, así estaba a la vuelta y vuelta.
No sé qué pasó que en una fracción de segundo lo perdí de vista, ya que había muchos niños en bici a la vuelta y vuelta.
Empezamos a buscarlo desesperadamente hasta los límites dónde podía llegar y de inmediato dimos aviso a los guardabosques que andan en moto patrullando.
Pero traté de calmar mi mente y me puse en el lugar de mi hijo de 6 años y pensé…¿Qué haría si yo fuera él?.
Así que me fui en sentido contrario de todo el circuito y dije, aquí lo he de encontrar, ya que era todo un circuito de ciclopista como de 3km y nosotros sólo estábamos en una parte recta donde fácilmente los niños iban y venían.
Conocía sus alcances y no dudé en pensar que le había dado toda la vuelta al circuito, más estaba muy molesta porque le repetimos una y mil veces que de aquí no se saliera, que era peligroso el que se alejara.
Y así fue, mientras mi esposo se quedó en el mismo sitio por si llegaba, yo me fui a buscarlo en contraruta para interceptarlo.
Y ahí venía ya, con un guardabosques que lo había localizado.
Mi alma se levantó del piso y dije Gracias a Dios!, pero de inmediato casi se me sale el satán y le dije…¿Beto qué pasó?, ¡¿porqué te fuiste?!. En eso voltea y como tratando de analizar mi pregunta me dice…Porque pude.
Ahí si estuve a punto de ahorcarlo, pero dentro de su inocencia, él no veía maldad alguna, simplemente pudo hacerlo y ya, mientras que yo vociferaba lo peligroso que pudo haber sido.
Mi alma descansó pero mi furia creció por su desobediencia y he ahí el querer abrazar y ahorcar al mismo tiempo.
Y no solo con los hijos, con las mascotas también: perrijos, gatijos, etc, etc.
No es posible que mi gato que se llama Gato me esté dando más lata que la que me pudieron haber dado mis hijos de pequeños. A ellos los bañaba, les daba de cenar y zan se acabó, a dormir! Y así hasta el día siguiente.
Pero este Gato, me ha sacado más canas verdes de las que pueda imaginar, es mimado, comodino, convenenciero, seguro de sí mismo, no respeta espacios ni gente ni lugares, si está de ganas lo acaricias, si no, ni lo mires. Sufre de incomprensión y se tira en medio de la cocina, no importando que nos estorbe mientras cocinamos, porque si se nos ocurre moverlo, se enoja!. Pide de lo que estás comiendo pero nada le apetece y si su trastecito de comida ya se le hizo un hoyo en el fondo ¡Ya no tiene comida!!! Y sufre de hambre como gato que no es alimentado.
En la recámara quiere entrar y lo deja uno pasar, pero luego quiere salir, así que le abrimos la puerta, pero luego quiere entrar y luego quiere salir!. Y se te queda viendo cómo diciendo ¿pues qué no me entiendes?!!.
El colmo de los colmos es que a las 5:30 am, te llama a la puerta para que salgas a verlo comer! Así que le dejamos entreabierta la puerta para que no siga molestando, así que como ya entró y ya salió y nadie le hizo más caso se pone a maullar para que lo acompañes a la cocina a verlo comer allá abajo!!!.
¡Arghhhh!, de plano ya salió volando el gato por la puerta de la cocina y le dije Salebai!!.
Mis hijos no quieren que el gatito bonito se pase la noche afuera, pero sorryyy! Mi salud mental es primero.
Y sí…así fue. Que como dice mi papá…a grandes males, grandes remedios…Ohh Sii!
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