No sé ahora, pero hace muchos años se mandaba a la gente allá, al chorizo.
Era una expresión como de que si se fue para allá, al chorizo, es porque ya no valía nada.
Y aunque haya un sin fin de sinónimos que se refieran a lo mismo, creo que no puedo poner esa larga lista porque el señor editor (mi papá) me va a embarrar un chile en la trompota.
¡Y si lo hizo!, un día estando chicos, mis papás tenían una reunión en la noche con sus compadres. Ellos estaban en la cocina y todos los chamacos arriba. Y cómo no podía faltar, que me peleo con uno de mis hermanos y al parecer le dije una palabrota…y ahí va el otro, corriendo a decirle a mi papá que le dije no sé qué.
Y ándale, que viene por mi y que me agarra y me lleva del brazo a jalones hasta la cocina y abre el refri de un jalón, saca un chile verde y me lo restriega en la boca…por supuesto la visita estaba ahí presente y con ojos de asombro vieron toda la escena y creyeron que me iba a meter al refri!…¿pos qué va hacer el compadre?, se preguntaron a sus adentros y es tema que ahorita, todavía se ríen de lo que sucedió aquel día.
Obvio no me enchiló la boca porque ni cortado estaba, nomas era el susto por decir una palabrota.
En fin, así que lista de sinónimos, parecidos, equivalentes o iguales no habrá.
Peeero si hubo ocasiones en donde varias veces mandaron al chorizo algunas cosas.
Una vez no recuerdo bien, creo que a mi papá le habían regalado un mezcal muy bueno, pero se lo dieron en una botella transparente sin etiqueta ni nada y ahí lo tenía en la cocina guardado, no duró mucho tiempo, cuando la señora que ayudaba en casa de mis papás lo vació en el fregadero pensando que era agua.
Yo creo que la que se molestó más fue mi Mamá, porque decía…¡es obvio que cuando lo vacías huele a alcohol! Y no, toooda la botella la mandó al caño, bueno, al chorizo.
Es cuando uno dice, que se necesitan por lo menos dos dedos de frente para saber esto. Buehhh, hay quienes no lo tienen.
En fin…pos ya que!
…Acá en mi familia, desde muy chicos mi papá nos enseñó a conocer los buenos quesos, unos fuertes y añejados, otros suaves pero con sabores muy singulares, así que siempre había quesito en la casa para botanear y en una de esas, estando de novia de mi marido, a él también le empezó a gustar el disfrutar de sabores tan singulares, así que se dio a la tarea de buscar un queso Roquefort y lo compró para su casa. Tal vez un pedazo nada más, pero su queso ya lo tenía.
Después de un tiempo se da cuenta de que ya no lo encuentra en el refri y se va enterando que la señora del aseo se lo había tirado pensando que estaba podrido!
Digo, ahí si no culpo mucho a la señora, porque cualquiera que vea un queso apestoso y como enlamado y sin saber de quesos, pues creo que si lo tiraría.
Claro que casi le da algo a mi marido porque le tiraron su queso que obvio no había costado 3 pesos.
Y bueno, al queso lo mandaron al chorizo.
Pero lo más sorprendente es que al chorizo lo manden al chorizo!.
¡Y si!, resulta que ahora que fuimos a dejar a mijo a México para su universidad, nos llevó una semana toda la odisea.
Pero antes de salir, mi marido había traído un kilo de chorizo de la huasteca. No soy mucho de eso, pero ese chorizo es como longaniza súper rica cuando la hacen con papitas. Así que lo puso en un plato un poco inclinado para que escurra la grasa y se pueda secar. Porque han de saber que entre más seco esté, más rico es.
Y bueno, nos fuimos de viaje y lo dejamos secar.
Cuando regresamos, después de unos días me pregunta mi marido…¿Y el chorizo?…y yo con ojos chiquitos tratando de recordar le dije, no sé.
La verdad ni me acordaba del chorizo, hasta después tratando de hacer memoria, dije, es cierto, nosotros teníamos un chorizo y muy grande, incluso yo fui la que lo puso en el plato inclinado para que escurriera.
Y pasaron los días y me vuelve a preguntar mi marido…¿y mi chorizo? Y yo, pus sabe. Y que me pongo a buscar por todos lados, en el refri, el congelador, la alacena y nada!.
En eso, se me ocurre preguntarle a la chica que nos ayuda, porque justo el día que llegamos en la noche, ella había venido hacer el quehacer en la casa…y si, ¡un kilo!, ¡un kilo de chorizo ya reposado lo tiró! pensando que estaba hechado a perder, lo peor del caso es que ni siquiera es algo que se ponga verde, simplemente se seca y ya y que lo tira! ¡Al chorizo lo mandó al chorizo!.
No le reclamé a esta muchacha, solo le dije que si tenía duda de algo, que me preguntara. Pero ahí si se la bañó, digoo ¿Quién rayos no conoce un chorizo?!!.
Y sí…así fue. Cuántas cosas no nos han pasado a todos, que de seguro tienen muchas anécdotas que contar, porque eso si, nunca dejamos de sorprendernos…En fin.