Por lo general, uno ocupa las chanclas para ponérselas y otros más para aventarlas.
Nosotros no, sí nos las ponemos, no las aventamos, pero las ponemos en la puerta para que no se cierre.
Al principio, a mis hijos se les hacía curioso, pero resulta, que después ellos tuvieron que hacerlo también y más que nada por salud mental antes de que cometieran un gaticidio.
Y lo más curioso es que yo nunca batallé con mis hijos, los fines de semana cuando eran chiquitos, tenían prohibidísimo irme a despertar temprano, así que les dije…Cuando la manecilla del reloj llegué aquí (a las 10am), ya me pueden ir a buscar, antes no!.
Así que yo los oía despertarse desde las 7am y se iban al cuarto de juegos a jugar y a esperar a que dieran las 10 para ir a ver a la mamá y pedirme cualquier cosa.
Un día, estando mis papás de visita, mi mamá ve a mijo que estaba muy atento al reloj y le pregunta…
-¿Mijito qué haces?
-Esperando a que la manecilla llegue al 10 para poder ir con mi mami.
Ahorita que lo pienso me da risa, pero qué mala madre fui, bueno no tanto, porque era el único momento que tenía para descansar, así que puse una regla muy clara…NO ME MOLESTEN ANTES DE LAS 10:00 am. O era eso, o era que me molestara y me pusiera fúrica con ellos todos los fines de semana. Así que mejor para que la mamá despertara linda y cariñosa, ellos acataron las reglas.
La verdad no batallé en ese aspecto con mis hijos, siempre fueron muy buenos niños.
Aaaaa pero ahora, después de 22 años cómo es posible que tengamos que estar batallando con los gatos!!.
¡Peor que hijos!, ahorita que lo pienso, mis hijos fueron unos santos!.
Tenemos 3 gatos que son nuestra adoración y la alegría de la casa, bueno los perros también. Pero los gatos están adentro y todos les hacemos cariñitos cada que se nos atraviesa uno, les platicamos, los consentimos y por eso son gatos chiflados y muy demandantes.
Bueno en realidad uno no necesita chiflar a los gatos para que ellos sean demandantes, así son.
Así que por eso pusimos la chancla en la puerta ¿capishi?.
Porque justo en la madrugada cuando uno está profundamente dormido, los gatos rascan la puerta. Y uno dijera, vienen en bola, ¡no!, se dan el lujo de molestar a uno por etapas.
Cualquiera diría…pues no les abras. Nononono ¿ustedes saben lo que es que un gato quiera entrar a un cuarto?, es insoportable! Y el problema no es nada más eso, quieren entrar y quieren salir, quieren entrar y quieren salir, así muchas veces!.
He llegado al punto de decirle a mi marido que saque al gato que se llama Gato hasta la calle, así como los picapiedra, igualito!.
Pero Vainilla que a pesar de ser muy linda y nada fastidiosa como el Gato, también quiere entrar y luego quiere salir.
Fue cuando optamos poner la chancla en la puerta para que por ese pequeño espacio puedan entrar y salir a su antojo.
Después me di cuenta que mis hijos hacían lo mismo, aaahh porque eso si, la cosa es parejo, los gatos no nada más nos molestan a nosotros, a mis hijos también.
Pero ellos no ponen una chancla, ellos ponen un pingüino panzón que funciona como un sujeta puertas.
Así que de repente empecé a ver el pingüino dejando la puerta entre abierta.
Porque les he de decir, que a veces los gatos son tontos y ellos solitos cierran la puerta y ya sea que se quedan adentro o afuera y es cuando empiezan a pedir que les volvamos a abrir. Por eso la chancla en la puerta.
Y sí…así fue. Que cuando uno piensa que ya terminó su rol de papá luchón 4×4, lomo plateado y con los hijos tatuados en la espalda, noooo, vienen otros hijos más demandantes!, chiflados, voluntariosos, egocéntricos, manipuladores, volubles, pagados de si mismos y perezosos. Aaaaa pero eso si, muuy lindos, apapachables, cariñosos, juguetones, buena compañía y con ojitos de bambi.
…En fin, que le vamohacé.