No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 13 años

EL CIELO…MI SEGUNDA VEZ (2)

(Segunda parte)

La luz del día nos sorprendió.  Ese olor a campo fresco todavía con rocío llenaba nuestros pulmones. La leña  humeaba y nos dispusimos a preparar algo para desayunar, pues una gran aventura nos esperaba.
Toda nuestra ropa y provisiones venían en bolsas de plástico por separado, para así evitar que se mojaran en un dado caso que nos agarrara  la lluvia; y la comida para mantenerla fría junto con algunas latas de refresco que llevaban, las metimos en un pequeño pozo que se había formado a la orilla del río; dentro de bolsas las amarramos a unas estacas y el agua helada hacía el trabajo de un pequeño refri.
Después de un baño vaquero nos pusimos nuestros atuendos de explorador, navaja, short de mezclilla o bermudas, alguna gorra o paliacate, playera cómoda y botas de campismo. Dos de nuestros amigos ya estaban terminando sus estudios de medicina así que llevaban anticrotálico por aquello de las picaduras de víbora y en dado caso de alguna emergencia nos podían ayudar.
Eran 3 casas de campaña y en esas nos repartíamos los diez que íbamos. Recuerden que éramos mi hermano y mi cuñada, su hermana y su ahora esposo, mi hermano más chico, 3 amigos, mi esposo y yo.  Fue en 1995 y nadie se había casado aún.
Salimos y dejamos las cosas lo más guardado posible con el riesgo de que nos robaran algo si es que alguien llegaba.
Ya para el mediodía nos fuimos a explorar. Mi hermano mayor (Fabulman) era nuestro guía, caminamos mucho y todo nuestro alrededor era muy lindo. Pasamos por una colina que parecía que allá a lo lejos nos saldría Heidi con Copo de Nieve y las vacas lecheras eran grandes y hermosas listas para una foto. Nos encontramos con un pequeño ranchito de unas cuantas casitas. Y todo parecía que fuimos hasta allá nomas para comprar un paquete de galletas saladas, una cebolla y aceite en un puestecito el cual le llamamos el OXXO del Cielo.
Las horas pasaron y ya era tiempo de regresar, así que emprendimos la marcha.  Y nuevamente se fueron formando grupos.   A la cabeza iba Fabulman (mi hermano mayor)con mi cuñada, después 2 amigos de El Gordito (mi hermano menor), luego El Gordito y un amigo, al parecer la hermana de mi cuñada y El Negro (su novio) y hasta atrás mi esposo y yo.
El chiste es que íbamos separados y se supone que ya sabíamos el camino de regreso. Por supuesto que en aquel entonces no había celulares ni radios ni nada.  Cada quien iba a su paso sin prisa.  Y mientras caminábamos veíamos en el piso varios dibujitos que El Gordito y sus amigos se estaban haciendo.
Agarramos el camino principal ya para regresar a nuestro campamento y dimos vuela en la “Y” para poder llegar.
Fuimos los últimos mi marido y yo en llegar al campamento, estaba atardeciendo y con ojos sorprendidos nos preguntaron los demás, -¿Y el Gordito y Miguel?
No habían llegado, estaban entre los grupos que iban a la cabeza y nosotros, y al parecer se siguieron de largo por venir platicando y no agarraron la desviación en la “Y”.
¡Dios! ¡Par de socarrones!. La noche estaba cerca y teníamos que encontrarlos.  Nos quedamos en el campamento y Fabulman y El Negro salieron corriendo en busca de ellos.
El tiempo apremiaba porque se venía la noche así que a grandes zancadas los muchachos bajaron casi de bruces por el camino. Era la única razón lógica de dónde estaban pues aquellos otros ni vieron la desviación.
Los minutos pasaban y a lo lejos se oían sus gritos de que los estaban buscando, pero el eco nos jugaba una mala racha pues no identificábamos de dónde venía el sonido.
Lo que nos tomó más de 3 horas en subir, los muchachos lo bajaron en menos de 10 minutos. El tiempo siguió transcurriendo y ya casi anocheciendo van llegando los muchachos que traían a punta de zapes al Gordito y a Miguel.  Venían con la cola entre las patas con ojos de asustados y al mismo tiempo aliviados de llegar al campamento.
Pero no crean que fueron motivo de bullying nooo claro que no, y más porque el que los ayudó a regresar fue un niño que se encontraron en el camino. Digo, después de lo de la historia del niño que se les aparecía a los exploradores perdidos como que me dio ñañaras. Y dicen ellos…-¡Noombre, pus no creemos que haya sido un fantasma, si hasta nos cobró!.
En cuanto anocheció todo era una boca de lobo, ni siquiera veíamos nuestras narices y menos porque empezó a llover y la fogata se apagó.
Un aguacerazo nos cayó y todos nos metimos en la casa de campaña más grande. No pudimos hacer más. El agua helada se empezó a meter por todos lados y era realmente insoportable poder estar así. Los sleepeng se mojaron al igual que nosotros y el frío era entumecedor. Nos acurrucamos unos con otros pero no podíamos calentarnos, estábamos mojados. Al Gordito por ser el que se perdió lo pasamos a bajo de todos para poder recargarnos en él.
Fabulman fue el único que se encargó de meter las mochilas  en una casa más pequeña y se empapó todo. Después le tuvimos que quitar los pantalones porque le estaba dando hipotermia, ya no podía mover las piernas. Fue una noche heladísima que nos entumecía hasta los huesos. Rogábamos porque amaneciera y terminara todo eso. Mi marido no aguantó y en cuanto pasó la lluvia se salió y trató de prender la fogata.
Por fin los primeros rayos del Sol salieron y como lagartijas nos fuimos a poner bajo ese radiante aro de luz.
El día estuvo esplendoroso y nos fuimos al río, el agua corría con fuerza y más helada que nunca.
Todos se metieron a una tipo posa menos mi cuñada y yo, estuvimos un ratito pero nos pusimos moradas al instante. Y estando ahí, Miguel, no el que se perdió sino otro, le iba a preguntar algo a mi marido y le dice…-“Oiga señor”.  En eso se voltea él mirándolo ceñudamente y le dice…-¿SEÑOR?, ¡El Señor está en los cielos!, ¡Y los cerros son viejos y reverdecen!
Aaaaaa cómo nos pudo hacer reír eso, viendo cómo un muchachito puberto quería preguntarle algo a mi marido.
Por la tarde después de comer estábamos sentados cerca de la fogata y dice mi marido…-Voy al baño.  Porque han de saber que cada que uno iba al baño tenía que decir en voz alta “¡Voy al baño!” pa que no fuera a ser sorprendido por ahí.
Entonces bien equipado mi marido con un rollo de papel de baño en una mano y un hacha en la otra se metió al monte dando hachazos…¡chas, chas, chas!, nomás se oía.  Y dijimos, -¿Pues hasta dónde quiere ir?
Total que se dejaron de oír los hachazos y después de un rato, el Negro estando agachado frente a la fogata nos dice…-¡Miren, ahí está Beto!.  Resulta que mi marido cuando se metió al monte caminó en “U” y nos quedó por un lado detrás del monte. Y le dice el Negro…-¡Ehhh, ese cachetón del puro ya te vi!  Y que le empieza a echar piedritas, y yo les dije…-Yaaa pobre, déjenlo.  Pero después de un rato le dije al Negro…-¡Si,si échale una más grande!
Pobre de mi marido, nadie lo respeta.
Y si…así fue, pasamos esos días, agarrándonos de bajada a uno y sinó al otro, en fin éramos muchos.
Ya cuando emprendimos nuestro regreso, la bajada era más fácil, lo malo es que nos salieron ampollas y moretones en los dedos por venir frenando todo el tiempo.  Ahora si, cada quién con sus mochilas a cuestas ya con menos peso bajamos.
Cada uno llevaba su cantimplora de campismo pero mi marido se llevó un tipo termo de los que se cuelgan.
Digoo, no sé que tino tiene él, pero siempre le pasan cosas chistosas, pues la cantimplora la tenía colgada de tal manera en la mochila que cada vez que se giraba un poco le daba un cantimplorazo en la cara.  Y tras cada embestida que le ponía la cantimplora boxeadora a mi marido él trinaba de coraje. Creo que desde ese entonces me empecé a acostumbrar a ese lenguaje tan florido que tienen mis hijos en el futbol americano.
Algunos bajamos dando saltos entre las piedras, otros doblándoseles los tobillos y otros más de centón batiendose  con el barro rojo del camino.
Definitivamente esos pantalones de mi marido fueron a dar a la basura.
Batidos, puercos y todos marranos regresamos. Pero eso si, fuimos y regresamos del Cielo.

(Por respeto al público, las risas no fueron gravadas, perdón escritas)

Junio 2013

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