No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 13 años

LA FIERECILLA CASI DOMADA

Dicen las malas lenguas y mis hermanos que tengo carácter fuerte.
Pero creo que todo este tiempo me han estado levantando falsos.
Cuando éramos chicos mis hermanos y yo jugábamos y peleábamos como todos los niños, nunca fuimos traviesos y ni mucho menos maldosos.  Sólo nos dábamos lata y 2 de 4 teníamos la mecha muy corta.
Mis hermanos mayores hasta eso trataban de que sus agarrones fueran silenciosos, no lloraban ni gritaban, sólo se escuchaba el oouch!  de cada trancazo que se daban. Nada tontos porque si nó, sabían que les iba a ir peor.
Pero aún así mi papá les compró unos  guantes de box para que por lo menos no se lastimaran tanto.
Mi hermano mayor tuvo que ver con todos, a todos nos echo pleito, hasta con el más chico que le lleva 10 años se peleó. Era ventajoso y abusivo.
Mi otro hermano era chinchoso, fregonio y burlista, yo diría que era hiper odioso y por supuesto me hacia rabiar muchísimo.
El más chico me hacia enojar porque me agarraba mis cosas y yo como madrastra, me la pasaba regañándolo.  Aparte yo no tengo la culpa de que me haya agarrado en plena edad de la punzada pues le llevo 7 años.
Según ellos, dicen que tenía voz de generala pero yo creo que era un instinto de autodefensa que tuve que desarrollar.  De echo a pesar de los años y de que nos llevamos súper bien, creo que me siguen teniendo miedo.  Pero me da risa porque ahora dicen, “Nooombre, si estuviera mi hermana aquí ya les hubiera echo esto…”
Digoo, soy feroza pero más que nada sobre las causas injustas.
De chicos muy chicos nos llevábamos bien, pero en la época de la primaria fue cuando había pleitos.
Y como fui la única mujer, yo tenía mi  propio cuarto y mis tres hermanos tenían que hacerse bolas en uno solo. Para esto no me gustaba que entraran a mi habitación porque tenía mis cosas y no quería que las agarraran, pero “éstos” se metían y se ponían a jugar guerritas con mis peluches.  En ese momento era cuando se escuchaba un estruendoso rugido, y lo que más me enervaba era de que se salieran corriendo risa y risa, arghhhh!
Pero eran bien coyones, pues a pesar de que se metían con mis peluches, había uno que les daba mucho miedo, era un Piolín enoooorme y cabezón que de noche se veía muy tétrico con esos enormes ojos. Y lo que hacían era esconderlo en el clóset para no verlo…o para que no los viera.  Sacatones…
En la escuela era tranquila, sólo que en segundo y cuarto de primaria me hicieron ver mi suerte.  En segundo había un tal Víctor que lo traía atravesado en el cogote, me caía muy mal y era muy fastidioso…pero un día, sobrepasó toda mi paciencia, así que lo agarre de la camisa con una mano y con la otra le di un puñetazo en la nariz….después ya nunca se volvió a meter conmigo.
En cuarto tuve una compañera de nuevo ingreso muy conflictiva que ni siquiera pudo continuar el siguiente año. Fue un año difícil y más porque la maestra que me toco era muy odiosita.  Muy seguido mandaba llamar a mis hermanos mayores para que le dieran algún recado a mi mamá.
Fuera de ahí fui muy buena alumna.  Pero en casa mis hermanos seguían haciéndome enojar.  Un día que mis papás no estaban, por supuesto, correteé a uno de ellos por toda la casa, y yo era experta en lanzar cosas, tenis, cepillos, juguetes, todo lo que estuviera a mi paso; entonces cuando le dimos la vuelta por el comedor, agarré un bloque de madera que dejaron ahí porque estaba trabajando un carpintero y se lo lancé…pero si no hubiera cerrado la puerta de la cocina le hubiera dado en la cabezota.  Lo malo es que rompí la ventanita de la puerta.
Otro día la corretiza no fue tan larga, sólo que a pesar de mi velocidad no pude alcanzar a uno de ellos y se encerró en su cuarto, pero fue tal mi furia que agarré a patadas la puerta y la rompí, bueno, le hice un hoyo nomás.
Y hoy en día tanto la puerta como la ventana siguen rotos.  Digo, por si quieren pasar a ver.
Recuerdo que muy chica mi papá me metió a la regadera con todo y ropa, me imagino que fue para calmar a la fiera.  Y si que funciona muy bien esa técnica, pues la aplique en su momento con uno de mis hijos y dio muy buenos resultados, oh si.
Mi papá siempre ha dicho que hay un Dios que todo lo ve, que es sabio y misericordioso, y que en su momento se hará justicia divina!,  y claro, ese momento ya llegó pues al tener a nuestros bodoques ahí todo se paga….

Febrero 2013

Some HTML is OK