No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 13 años

LAS VACACIONES

Cuando éramos chicos viajamos casi por todo México pues como el negocio de mis papás era de artesanías mexicanas tuvimos la oportunidad de recorrer gran parte de la República.
Pero para esto ahora que lo pienso, creo que nos engañaron como a un chino y nos vendieron la idea de salir de “vacaciones” siempre que tenía que hacer un recorrido largo mi papá para surtirse de mercancía. Nunca fuimos de vacaciones sin dejar de comprar mercancía, siempre regresábamos con el camper de la camioneta repleta hasta el chongo de cosas, y nosotros apenas podíamos estar sentados en un pedacito.  En lo personal siempre me gustó conocer la riqueza de nuestro país, sus colores, su folklore, su gastronomía y por supuesto su artesanía.
Tuvimos la oportunidad de ver como trabajaban el barro negro, los telares, los alebrijes, el vidrio soplado, el mimbre y muchas cosas más. Visitamos hasta el pueblito más refundido y por supuesto sieempre viajábamos por la libre, así que todas las curvas y pueblos llenos de topes nos lo chutábamos.  Con decir que la primera vez que conocí una autopista fue cuando me casé;  porque cómo iba  a pagar tantas casetas mi papá?!   Así que siempre viajamos por carreteras angostas y gachas, bueno a veces. Digo, el problema no era andar rancheando tanto, más que nada eran las mareadas que nos poníamos en la camioneta, y lo peor del caso es que mi mamá nos daba dramamine disuelto con coca, aghhh! sabía horriblemente amargo.
Pero a pesar de todo nos la pasábamos muy bien y conocimos bastante.
Después mis hermanos mayores y yo ya no pudimos acompañar a mis papás a esos viajes, pues como no podíamos salir en temporada vacacional porque era temporada alta para el negocio, mis papás optaban por ir en tiempo de escuela y se llevaban a mi hermano chiquito.
Así que las vacaciones de verano nos la pasábamos en Tampico, pero nos venían a visitar primos de México, de Pachuca y de dónde vivieran.  En la casa era un mundo de gente, llegaron a venir hasta 10 o más primos, todos de la edad y casi todos hombres, puro machín.  Que junto con nosotros 4 éramos un buen.
Mi mamá no batallaba, ni se agobiaba por tanto chamaco, ella cocía frijoles a diario y tenía un sartén con huevos revueltos para todos. Y a pesar de que eran visita, mi mamá nos ponía a todos a recoger, lavar nuestra ropa, barrer y trapear.  Y como los negocios había que atenderlos nos mandaban a la tienda a vender carritos de madera.
Una vez les tocó a mis primos que llegara un camión con caracoles a la casa, pues aparte de las artesanías siempre habíamos manejado lo que son las conchas y caracoles.  Así que había que descargar el camión; eran chorrocientos costales con caracol apestoso y a mis hermanos y mis primos les tocó descargarlo. El sol estaba a rabiar con un calor vaporizante, y ellos bajando costales que apestaban a rayos y que les escurría agua podrida de los caracoles por la espalda, guaghh!
Pero aún así se la pasaron muy bien, menseándose todo el tiempo y cotorreando de lo lindo.  Por supuesto que se tuvieron que bañar en el patio pues terminaron hechos un asco. Y no todo era trabajo, nos divertíamos bastante, pues como mis papás tenían una casa en la playa nos la pasábamos de lo lindo y nos quedábamos a dormir allá.
Jugábamos mucho lo que eran juegos de mesa y luego en la noche llegamos a estar en la madrugada en el mar.
Un día una bruma muy espesa cayo sobre la playa, era de noche y nos pusimos a jugar a las escondidillas, y como la bruma nos llegaba hasta la cintura pues era muy fácil esconderse debajo de ella, era muy chistoso ver salir las cabecitas asomándose sobre la bruma mientras nos escondíamos.
Y como todos eran muy tragones un día casi nos corren de un bufete de pizzas. Parecían barril sin fondo. Y las salidas a la disco eran fabulosas porque como iba entre puro hombre pues nunca hubo problema en la hora de regreso a casa. Y a la hora de dormir cada quien se acomodaba donde podía.
Nos divertíamos mucho sin lujos, sin aparatos, ni mucho menos modernidades, sólo con nuestra música, la playa, buena compañía y nuestro ingenio para pasarla bien, muy bien…

Febrero 2013

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