No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 13 años

CADA DÍA

Abro los ojos y otro día más llega, y aunque me cuesta trabajo despertar tengo que salir de la cama.
A veces parecen ser los días de la marmota, esos que se repiten y se repiten. Pero tal vez es porque no observamos bien nuestros días y aunque creamos que son rutinarios muchas veces están llenos de cosas de las cuales no nos damos cuenta o no sabemos apreciar. Todo un mundo interactúa alrededor nuestro y no préstamos atención a cosas insignificantes. Y según nuestras actividades o compromisos es cómo ese mundo va a girar. Yo diría que siempre en positivo si es que así lo deseamos.
A veces podemos estar un poco en modo ermitaño en donde uno hace sus cosas y punto, y es válido querer un poco de soledad, así como en una especie de retro inspección. Y eso uno lo hace consciente e inconscientemente. Es nuestro propio tiempo.
La mayoría de las veces uno se relaciona cada día con tanta gente, que es aquello lo que nos hace crecer como personas. Uno da y recibe todo el tiempo.  Y no precisamente tiene que ser gente conocida, cualquiera pudiera ser. Por ejemplo hay pequeñas cosas rutinarias que me llenan mucho:  el despertar a mis hijos con cariñitos y que me regalen una sonrisa; el que me salude el señor del periódico que está ahí muy cerca de mi casa todas las mañanas a pesar de que nunca le he comprado ni un periódico; el ver siempre al mismo señor con bermudas y audífonos parado en una esquina para tomar el autobús; el encontrarme casi a diario muy temprano a mi amiga que lleva a sus hijos a la escuela mientras yo voy al gym y saludarnos medias dormidas; el ver a ese viejito chamagoso de sombrero llevando siempre su diablito cargado de cartones y llevando un perrito todo desaliñado trepado hasta arriba. Todo eso y mucho más llenan mis días. Y no se diga el ver a mis amigas del gym o a mis amigos(as) del fútbol americano. La gente y las amistades a uno lo complementan.
Cada día es parte de nuestra rutina, y siempre va haber algo o alguien que le de ciertos matices diferentes. Por lo general siempre esperamos algo: metas por cumplir, planes que realizar, citas por llegar, fiestas o reuniones a las que ir. Todo es a futuro, vivimos pensando en él y es bueno, aspiramos, soñamos y deseamos más. Es algo que nos mantiene con un cierto deseo permanente de llegar a lo grande y se vuelve nuestro motor para seguir adelante. Y cuando se llega el tiempo, la fecha o se realiza esa meta, inmediatamente buscamos otra meta. Pero aquellas cosas que pasan en el “hoy” que es nuestro presente es más importante que todo eso. Aquí es donde estamos creando nuestro futuro inmediato. Sin pensarlo tanto, sin analizarlo demasiado; nuestro presente fluye de manera más ligera. Sobre todo cuando las cosas salen inesperadamente, un buen trato, un buen negocio, una llamada, una cita, una reunión…algo.
Las sorpresas ( hablando de cosas buenas) siempre me han gustado, me gusta que me sorprendan. Que por supuesto a muchos de nosotros nos gusta que nos sorprendan, claro.
Por eso cuando era chica y mi mamá salía a la calle siempre le decía…-¿Mami, me compras algo?.
Y ella…-¿Algo cómo qué?.
-No sé, pero “algo”.
Y todavía es fecha que cuando salen de viaje mis papás o mi marido siempre les digo que me compren “algo”.
Son tan emocionantes las sorpresitas que aún trayéndome el detalle más pequeño es “algo” lo cual no sé que es y lo voy a descubrir.
Los días pasan dependiendo del cristal con que se mire, y aunque muchas veces parece que la vida no nos hace justicia todo es inpermanente, bueno o malo todo pasa. De hecho nosotros también estamos de paso.
¿Pero qué queremos?, ¿A quién queremos?, ¿Qué deseamos, qué sentimos, porqué sufrimos y de qué gozamos? Cada día va a ser siempre diferente a los demás.
Y si…así fue y así es. En la noche al cerrar los ojos, me doy cuenta que vivimos con esperanzas y con sueños, con metas que cumplir y logros que alcanzar. Y aunque la vida nos juegue alguna mala racha, siempre buscamos la manera para salir adelante. Gozamos de las pequeñas cosas que tiene la vida y a la vez aspiramos a tener más…menuda nuestra existencia diría yo.

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