Regresando de la escuela, comíamos, hacíamos la tarea y después no sé a qué horas de la tarde veíamos un poco de tele.
Anteriormente, si uno quería ver la tele, era a determinadas horas porque teníamos que esperar algún programa en especial.
Eran tan pocos los canales que no había mucho de dónde escoger. Allá en Tampico habían como 3 o 4 canales nomás: el canal 5 donde salía el Tío Gamboín y Rogelio Moreno, el canal 2 que es el de las Estrellas donde pasaban las lelelovelas, el 7 de Tampico, otro mas y creo que ya. Era muy poco el repertorio.
Por supuesto nosotros veíamos el canal 5, que es ahí donde pasaban las caricaturas y a ciertas horas nomás.
Para esto durante gran parte de nuestra infancia, tuvimos sólo tele en blanco y negro, así que siempre nos teníamos que imaginar de qué color eran los personajes. Y como en aquel entonces no existía el control remoto, había que levantarse cada vez que queríamos cambiarle de canal. Y no sé porqué estuvimos tanto tiempo con tele en blanco y negro, me imagino que era por costumbre o porque tal vez no le insistimos a nuestros papás el tener una tele de color.
A mis hermanos y a mi nos encantaba ver ese programa del cual se inspiraron para hacer la película “Titanes del Pacífico”. Se llamaba “Monstruos del Espacio”, con Goldar y los Uyuyuy, digo, con los Lugones. Cada vez salía un monstruo nuevo, ¡gacho con ganas!, claramente se veía el mono de plástico sobre una maqueta rompiendo todo, ¡aaaah pero cómo nos reencantaba ese programa!. Y el día que tuvimos tele a color no podíamos creer que la masa gelatinosa que les salía a los Uyuyuy cuando los mataban era de color verde.
Muchísimas caricaturas pasaron a través de los años pero mis favoritas fueron: las del Coyote y el corre caminos, la Pantera rosa, Bugs bunny, los Pica piedra, la Liga de la justicia, los Thundercats, Remi a pesar que me hacia llorar, los Súper sónicos, Candy Candy y muchas más. Esa, la de Candy yo creo que fue mi favorita, soñaba con ser ella; la veía bella, me encantaba su piel blanca y su pelo rubio, (digoo nada que ver conmigo). Pero yo quería ser ella y más por Terry, el chico guapo y rebelde del que estaba enamorada.
Siempre quise ser sobrina del Tío Gamboín, cada día anunciaba en la tele el número de sobrinos que tenía ya en su lista y me encantaban los juguetitos nuevos que presentaba de vez en cuando.
Recuerdo que había caricaturas que las pasaban una vez a la semana, así que esperábamos con ansias el poder verlas. Y cuando se llegaba el día y la hora mis hermanos y yo nos acomodábamos bien en nuestros lugares, nos alisábamos el pelo, nos tallábamos los ojos y ahora si…¡todo listo para nuestra gran caricatura!.
Las del Coyote eran fantásticas, con sus artilugios marca ACME y sus intentos fallidos de atrapar al corre caminos. ¡Poobre cuate!, nunca le salía nada bien. Y siempre me pregunté si alguna vez tuvo éxito con una de sus trampas.
En la de los Pica piedra nunca supe porqué Pedro y Vilma dormían en camas separadas. Tal vez estaba censurada, pero a uno como niño se le hacia muy extraño eso.
Y la Pantera rosa en un sólo capítulo la oí hablar. ¡Qué risa!, cómo hacia enojar a ese señor blanco con cara de triángulo. Y sus historias bizarras, en donde las escaleras no llevaban a ningún lado y las puertas podían abrirse a un precipicio, estaba bien loco ese asunto.
Mandibulín con su “¡Nadie me respeta!”. Y el Oso hormiguero tratando de comerse a la hormiga, creo que me desesperaba un poco porque siempre se quedaba con hambre.
El Inspector y el agente Dodó al que siempre le reclamaba de que no dijera “si” sino “güi”. Los Cuatro fantásticos, Acuaman, el Capitán cavernícola, la Señorita cometa.
¡Ohh siii…los Muppets!, la Rana René con todo y su repertorio eran fantásticos. Y el programa de Walt Disney que creo que lo pasaban el fin de semana donde la cancioncita del principio decía: “El mundo es cascada de colooores, mágico mundo de colores”, ¡uuuy ni se diga!…Dios, creo que no podría terminar, son tantos que nos tomaría varios días recordar todo esto. Estas pláticas me encantan, las de las caricaturas de nuestros tiempos.
Y si…así fue. Disfruté muchísimo de las caricaturas, me hicieron reír mucho, llorar un poco y soñar bastante. Alegraron mis ratos de ocio y me entretuvieron por las tardes…qué tiempos aquellos.
13 años
CARICATURAS
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