No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 12 años

¿QUÉ PARTE DEL “NO”, NO ENTIENDES?

Y cuando creía que ya se les había olvidado, que vuelve a sonar el teléfono…
-Bueno.
-Buenos días, me podría comunicar
con la señorita Wendy Nicolasa.
(¡Chin!)
-Es número equivocado señorita.
-Bueno…¿usted es pariente de
Wendy Nicolasa?.
-Nnnno.
-¿Usted sabe donde localizarla?
-No, aquí no vive.
-¿Pero si sabe quién es?
(¡Arghhhh!)
-¡No señorita! ¡No la conozco!
-Ahhh…¿entonces no vive ahí?
(¡Dios!)
-¡Nooo!, ¡Ni la conozco, ni vive aquí,
ni sé quién es!
-Es que la señorita Wendy Nicolasa
tiene un adeudo con la empresa
Walmart.
-¡¡¿Yyyy?!!, yo no tengo la culpa de
que la tal Wendy les halla dado un
número falso cuando le pidieron sus
datos. Y eso ya tiene ¡años!, pues
desde que vivo aquí la están
buscando. Así que la tal Wendy, se
los chamaqueó y les vio la cara
desde hace mucho.
(¡Me lleva!)
Yo no sé porqué tienen que buscar a gente que no vive aquí. Casi no hablo por teléfono y entran pocas llamadas. Y de las pocas que entran, el 80% son del banco, de seguros y de la tal Wendy Nicolasa.  Por eso, si veo que es un numero extraño, pues no les contesto.  Ahora la comunicación es casi por puro mensajito.
Mi marido me dice, que les cuelgue si insisten mucho. Y se queja, que porque soy demasiado amable con ellos. Y si, la verdad si. No soy capaz de colgarles. Y cuando me agarran, me tengo que chutar toda su letanía…
-Bueno.
-Señorita buenas tardes, ¿me
podría comunicar con el señor
Chapa?.
(¡Buehh!)
-No se encuentra, ¿de parte de
quién?.
-Hablamos de una agencia de
seguros para ofrecer nuestros
servicios. ¿Es usted su esposa?.
-Si.
-¡Ahhh bueno!, pues de igual manera
le es de gran importancia ésta
información para usted.
(¡Ya valí!)
-Sssi claro, gracias. Pero ya
tenemos servicio de seguros.
-Pero mire señora, nuestros seguros
tienen una amplia cobertura, bla,
bla, bla…
(¡Dios!, ya va a empezar)
-Mire joven…
-Como le decía, nuestros seguros
abarcan toda clase de incidentes,
bla, bla, bla…
-Es que…
-Claro que con un pago mínimo anual
usted puede ser acreedora a todos
estos grandes beneficios, bla, bla,
bla…
(¡Me cachis!)
-Oiga, es que…
-Entonces usted y toda su familia
pueden tener la tranquilidad ante
cualquier acontecimiento, bla, bla,
bla….
(¡Arghhhhh!)
-¡¡TIEMPO!!, ¡Tiempo, tiempo!. A
versss joven. Le agradezco tooodo
lo que me dice y me ofrece, pero ya
tenemos servicio de seguro amplio
para toda la familia. Y en último de
los casos yo no puedo tomar este
tipo de decisiones, tengo que
consultarlo con mi marido.
-Peeero señooora, le estaría dando
un beneficio extra a su familia,
bla, bla, bla…
(¡Dios! ¿¡Qué parte del “no”, no entiende!?)
-Le agradezco joven, pero en este
momento no tengo ese poder de
decisión. ¡Gracias!
-Pues si usted gusta podría llamarle
algún otro día para que comente
con su esposo.
(….5…6…7…8…9…y luego ¡PAW!)
-Sssi…como usted quiera…
¡graccccias!
¡Me lleva! Y ya para esto pasaron como diez minutos o más en el teléfono.
Igual han estado buscando a un tal Rafael que porque no ha pagado no se qué, y eso ya tiene 7 años desde que vivimos aquí.
Y ya sé, los del banco, pobres cuates. Es su chamba el ofrecer servicios, pero ¡Aaaaa qué joronguito ponen!
Una vez me suena mi celular en la madrugada, y para no hacerles el cuento largo, era un tipo llamando a las 4:30am diciéndome que había sido la afortunada ganadora de 20 mil pesos. Y yo…”¿ehhhh?”. Tenía acento colombiano y parecía estar dentro de un Call Center. Pobre cuate, no supo con quién se metió. Me imagino que esperaba una reacción diferente al agarrarme dormida y poder hacerme un fraude. Pero fueron tantas mis preguntas y dudas de…¿oseaaa cómo?, ¿y porqué a estas horas?, ¿y de qué concurso me habla?, ¿y porqué yo?, ¿y usted me va a dar el dinero o qué?….Al final de cuentas el pobre cuate colgó.
Y si…así fue. He vivido todos estos años aquí en Monterrey evitando las llamadas de la tal Wendy Nicolasa y Rafael. Me he librado de muchas llamadas no deseadas, pero he seguido siendo amable con los que me cachan. He aleccionado a mis hijos para que sepan contestar y qué decir al teléfono. Y si por alguna razón se sienten amenazados, colgar inmediatamente y comunicarse con la familia.
“Come frutas y verduras”.

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