Eso me suena como a película mexicana, de esas en blanco y negro, medias dramáticas. Si claro, de las de rompe y rasga.
Qué chistoso, porqué siempre se tenían que poner de ladito en la escena, o tenían que darle la espalda con él o la que estaban hablando. No me imagino en la vida real tener que darle la espalda a mi hijo y morderme los nudillos porque no le haya gustado la sopa. ¡Que risa!, yo creo que por eso me gustaba “El mercado de lágrimas”, porque eran unos dramones de miedo. Exageraban al máximo las cosas, ¿a poco no?, y esa actuación de Chabelo era fenomenal. Hubo un capítulo buenísimo, en donde Alejandro Suárez y una señora, representaban siempre a los papás de Chabelo y tenían un gran dilema, ¡Ohh Sii!, tenían que decirle una verdad desgarradora a su hijo Chabelo por dura que fuera. Así que al llegar de la escuela su pequeño retoño, sus padres se armaron de valor para decirle, lo inevitable. Y era que, como no había mudado de dientes como sus demás compañeritos, “él” era un…retrasado dental. ¡Ohh Dios!.
Pero resulta, que la realidad viene siendo más dramática que cualquier película o telenovela. ¡Si no me acordaré!. Mi hermano mayor era especialista, decía que la maestra le tenía mala voluntad (dónde lo habré escuchado), y que por eso sacaba las calificaciones que sacaba. Nomás que era medio zoquete, porque se quejaba con quién no debía, con mi papá, claro. Así que mi papá, experto en “las causas injustas”, se desquitaba bien y bonito…-¿Conque te tiene mala voluntad la maestra eh?. Qué menso era de plano.
Y así cursamos todos de seguro nuestra época de estudios, unos más, otros menos, pero siempre había la maestra o el maestro que abusaba de su autoridad. Me imagino que han de haber sido niños o estudiantes incomprendidos también. Pero como todo es cíclico, en ese momento tenían el sartén por el mango.
Ya habíamos platicado anteriormente de los gizasos y borradorzasos que nos daban en el salón de clases. Unos con muy buen tino por cierto. Pero si, ahí la autoridad completa y absoluta era del maestro. Y nos hacían un infierno el día o las horas que nos tocara.
Un día, recuerdo en prepa, la maestra de Química nos encargó todas las combinaciones posibles con sus valencias entre una línea de la tabla periódica y otra. Yo creo que ha de haber estado enojada con el marido, pues descargó toda su furia contra nosotros. A final de cuentas, no me alcanzó toda la noche para hacer mi dichoso trabajo. Ni mi mano, ni mi cabeza daban para más. Y fue cuando comprendí, porqué a veces dicen que “la vida apesta”.
Ahora mi hijo mayor al parecer está sufriendo del mismo mal, “la incomprensión”. Y es esa maestra de Física la que lo trae en jaque. Pero en realidad se ha visto muy listo, pues por lo visto no cae en provocaciones, así que sus horas infernales se hacen más llevaderas. Al principio creía que era una fijación contra de él, pero ya vio que la amargués es con todos y no nomás con él. En fin…
Exámenes sorpresa, proyectos exprés, tareas kilométricas, maquetas imposibles, trabajos en equipo y un sin fin de malévolos planes nos tenían para nosotros. Pobres criaturitas.
No sé si se acuerden de ese personaje en Mafalda, un amiguito que se llamaba Felipe, todo angustioso porque: que si la tarea, que si el trabajo, que si el examen. Pero que nunca hacia nada, se preocupaba tanto, tanto, que no le quedaba tiempo para hacer sus tareas. (Dónde habré visto eso). Y otro que se llamaba Manolito, un niño cabeza dura, comerciante de nacimiento pero malo para las materias. Su comprensión era tan reducida, que no podía comprender las cosas extrañas que la maestra le decía (dónde habré visto eso también). Puras coincidencias claro.
Y si…así fue. Fuimos víctimas incomprendidas de tan atroces verdugos. Cumplimos con tareas imposibles y nos quemamos las pestañas estudiando. Sentimos en su momento que la vida era un asco y sobre todo que nunca iba a terminar nuestro martirio. Pero aquí seguimos, no nos morimos, y si lo pensamos bien, gracias a todo ese régimen de supervivencia, pudimos llegar hasta donde ahora estamos. Ahí como la ven, hay algunos que dicen que disque escriben. Qué tal.
12 años
LOS INCOMPRENDIDOS
Some HTML is OK