Eso fue lo que mi pequeño Alex me dijo un día…-Mami, quisiera ser un perro. ¿Te imaginas qué se sentiría?.
Claro que viniendo de él es entendible, le encantan los perros. Igual mi papá, hizo el mismo comentario en otra ocasión. Estábamos sentados a la mesa y en una plática amena con mis hijos nos dice…-Si la reencarnación realmente existe, a mi me gustaría reencarnar en un perro. Recuerdo su cara y su expresión de complacencia, de la seguridad de lo que estaba diciendo…él quería ser un perro.
Y cómo no quererlo, si ellos son la alegría de nuestro hogar, nuestros guardianes y nuestra compañía. Aunque a veces parecen más artículos de decoración por su pequeño tamaño, igual se les quiere, seee.
Yo nunca he tenido un perro pequeño, siempre han sido grandes o muy grandes. En mi vida de soltera, tuve chorrocientos perros. Y pues la ignorancia o las circunstancias hacían que vivieran poco. Ellos eran libres y entre que si les daba moquillo, se perdían, se los robaban, o los atropellaban, se iban yendo. A uno lo envenenaron cuando construyeron los edificios en nuestro pantano y a otro muchos años atrás lo mataron, me imagino que en defensa propia porque esa perra era muy brava.
Pero la historia de todos ellos no es triste como parece. Cada uno tuvo su tiempo y su momento. Se les dio cariño y se les quiso mucho. Jamás podríamos desamparar a alguno, son parte de nuestra familia y por lo tanto todos llevaban el apellido Morales: Sansón Morales, Popeye Morales, Rayo Morales, Muñeca Morales…
Para mi eran unos de mis mejores amigos, platicaba con ellos cuando estaba triste. Se sentaban a mi lado y como si pudieran entender lo que les decía; agachaban su cabeza y apoyaban su hocico sobre mi pierna como si compartieran mi pesar. Son maravillosos, saben cuando estas triste, cuando te duele algo, si estas molesto o contento. Son realmente muy perceptivos y mantienen su distancia según tu estado de ánimo. Yo diría que son prudentes.
Al casarme tuve un bóxer al que llamamos Goliat, no duró mucho pues murió de una gastroenteritis. Pero al poco tiempo tuve otro bóxer y le pusimos igual: Goliat. Es una raza muy inquieta, juguetona y muy brava. ¡Me encantan!, el Goliat era un bóxer leonado, grande, hermoso, imponente. Claro que de pequeño le quedaba grande el nombre y una vez un amigo de mi esposo se burló de su nombre al ver aquella cosita regordeta que daba tumbos por el patio. Pero pasó el tiempo y cuando lo volvió a ver, casi sentía que le iba a arrancar un cacho. Su sola presencia atemorizaba a cualquiera.
El Goliat fue mi primer hijo, después tuve a dos pero de dos patas. Cuidó de nosotros durante muchos años, jamás le hizo daño a mis hijos y siempre nos fue fiel. Hasta que la vejez le llegó y tuvimos que dormirlo…que difícil decisión. Pero no era lo que quisiéramos nosotros, sino lo mejor para él. Con cataratas y artritis severa; ya su vida no era nada fácil.
Semanas antes de que él se fuera llegó Luna, una linda bola de pelos inquieta y destructora como todos los cachorros. Me di a la tarea de entrenarla personalmente. No hace monerías, pero su obediencia es bien entendida. Ahora Luna ya tiene 4 años y es una bella cruza de Alaska con Golden, grande, peluda y muy linda.
Ahora entiendo el porqué mi papá y mi hijo quisieran ser perros, pues hace mucho leí un escrito donde decía que si los perros fueran tus maestros aprenderías cosas como:
-Cuando tus seres queridos llegan a casa, siempre corre a saludarlos.
-Nunca dejes pasar una oportunidad para ir a pasear.
-Deja que la experiencia del aire fresco y del viento en tu cara sea de puro Extasis.
-Toma siestas.
-Estírate antes de levantarte.
-Corre, brinca y juega a diario.
-Mejora tu atención y deja que la gente te toque.
-Evita morder cuando un simple gruñido puede ser suficiente.
-En días cálidos, recuéstate sobre tu espalda en el pasto.
-Cuando haga mucho calor, toma mucha agua y recuéstate bajo la sombra de un árbol.
-Cuando estés feliz, baila alrededor, y mueve todo tu cuerpo.
-Deléitate en la alegría simple de una larga caminata.
-Se leal.
-Nunca pretendas ser algo que no eres.
-Si lo que quieres esta enterrado, escarva hasta que lo encuentres.
-Cuando alguien tenga un mal dia, quedate en silencio, sientate cerca y suavemente hazles sentir que estás ahí.
Y si…así fue. Nuestros perros forman parte de nuestra familia, son el reflejo de nuestras propias vidas. Se conforman con poco y su gratitud es mucha. Queremos de su compañía, de su nobleza y su cariño. Y los amantes de los perros, no concebimos la vida sin ellos.
12 años
QUISIERA SER UN PERRO
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