No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 13 años

¡YO NO FUI!

Por lo general a uno siempre le andan levantando falsos y más si se trata de los honorables, respetables y muy honestos oficiales de tránsito.
Y no sé porqué tienen la mala costumbre de pararlo a uno.
La primera vez fue bajando de un puente de Garza Sada acá en Monterrey que se une con la Avenida Morones. Ahí siempre están los tránsitos a la cacería (ahora lo se), tenía poco de vivir aquí y mis hijos eran pequeños. Y que me pita el señor oficial.   ¡En la torre!, volteo a ver a mis hijos y estaban bien amarrados, igual yo, ¿las luces?, ¿las placas?, no daba yo.  Me estaciono más adelante y muy ecuánime le pregunto…¿estemm si señor oficial?¿en qué le puedo servir?-Y me dice…fíjese que iba a alta velocidad. -Y yo…¿¡Qué!?, ¿a alta velocidad? ¡Si apenas vengo a menos de 50!; y me dice – shi, shi, shi  pero resulta que aquí debe de ir a menos de 30 porque es zona escolar. -¡Pus usté nomás lo sabe! ¿Y a ver, a dónde dice que es zona escolar?, y allá a lo lejos se veía un mísero letrero.
-Pues lo siento pero usted venía a exceso de velocidad.
-¿Cómo cree que voy a venir a exceso de velocidad si traigo a mis hijos pequeños? Y que le bajo el vidrio de atrás para que los viera.
-Pues si seño, pero aquí las reglas dicen que tiene que ir a menos de 30.
-¿¡A menos de 30!?, si vengo detrás de otro carro a la misma velocidad, ¿¡cómo me dice que venga a menos de 30!? a ver, ¿porqué no agarró al que venía delante de mi, mm?, pues porque usted agarró al primer tarugo que se dejara y ese fui yo. ¡La única mensa que se dejó!
-Noo cómo cree señito, eso no es cierto, yo la vi que venía a exceso de velocidad.
– ¡Pues no vio bien! Porque delante mío venían muchos y mucho más rápido.
-Si seño, pero…a ver, muéstreme su licencia -que me dice el oficial. Digoo algo tenía que encontrar para que yo tuviera la culpa.
-Y que le digo, ¿sabe qué?, se la voy a enseñar, pero no se la voy a dar, porque mi papá siempre me ha dicho que nunca, nunca, nunca de mi licencia. Yo no lo conozco a usted y capaz  de que me quiere hacer chanchuyo.
-¿Cómo cree señito?
-¿Pus qué no trae de esos aparatos donde metiendo una clave ve la información de las licencias? A ver, a ver.
-Noo pus de esas no tenemos y pus le voy a tener que poner una infracción.
-¡Pues fíjese que no estoy de acuerdo! Y se me hace un abuso de autoridad, así que hágale como pueda porque yo no le voy a dar nada. Y que me pongo en jarras.
Total que me dice, y que le digo, y luego que me dice y que le digo.
Al final de cuentas creo que lo cansé y por fin me dejó ir.
La otra fue sobre la Avenida Madero allá en el centro.  Igual, uno no puede ir a más de lo que mi abuelita en patineta pudiera ir, en ciertos tramos por supuesto; y los tránsitos siempre están listos a la caza de algún tarugo.
Ese día se puso muy feo el ambiente en la ciudad porque los narco bloqueos estaban al máximo y por la radio nos mantenían en alerta. Prácticamente nos decían que nos guardáramos.  Y yo traía algo de prisa porque tenía que recoger a mis hijos de la escuela y me quedaba lejos. Y en eso el clásico “prrrrttt!
¡Mchas! ¡Ya me agarró este!, y yo con prisa. Era un tránsito ya más mayor y todo mal encarado. Y dije, ¡En la torre!
Y después del clásico “Orillese a la orilla” me estacioné.
-Emm su licencia señorita.
-Y eso, ¿por? Señor oficial.
-Por exceder los límites de velocidad, esta es zona escolar.
-¿Límites de velocidad? ¿Pus qué no ve cómo esta la cosa? ¡Y usted diciéndome de límites de velocidad!
-¿Qué cosa?, me pregunta sorprendido.
-Pues de los narco bloqueos ¡claro!. ¿Qué no le han informado sus compañeros por radio? Hay un caos en la ciudad y no lo sabe (digo, dramatizando un poco).  Y usted aquí infraccionando  gente. ¿Qué no ve que lo único que quiero es llegar por mis hijos e irme a mi casa? (¡Inconsciente!). Mire, venga a escuchar el radio. Y si claro, estaban alertando a la gente.
Entonces como que le remordió la conciencia y me dijo -No pus ya vayase.  Nomás que el pobre oficial empezó a mirar pa todos lados y agarró el radio, me imagino para reclamar el que no lo tuvieran al tanto.
En otra ocasión que me detuvieron, fue dando una vuelta, en Boulevard Acapulco. Y como ahí hay que salir rapidito para que no se le vengan los coches encima, lo único que vio el tránsito fue eso, que venía rápido según él y sobre el Boulevard. Y noooo eso no fue así, yo salía apenas a la calle. Pero por suerte ya había visto al oficial desde que estaba esperando mi salida, y el chavo este, estaba muy mono platicando con no se quién. Así que me para y me dice, -Su licencia señorita.
– ¿Y eso porqué? Le pregunté
-A pus es que venía bajando muy rápido.
-¿Bajando rápido? Si voy dando la vuelta apenas.
-Nooo usted venía muy rápido de arriba.
-¿Y cómo dice eso si ni cuenta se dio por estar platicando ahí en su moto? ¡Ehh! Psss si claro que lo vi.
Y entonces empezó el clásico…y que me dice, y que le digo, y luego que me dice, y que le digo.
A final de cuentas como no pudo sacar mordida ni nada, me dio una tarjeta suya ofreciéndome sus servicios de “chambitas” pa lo que se me ofreciera que porque la paga no era buena y tenía que buscar por fuera…en fin.
Peeero un domingo que fuimos a comer en familia, que nos ponen una multa por un parquímetro. Nomás que yoo no venía manejando, sino mi esposo. Así que ¡Yo no fui!, yo no tuve la culpa. Y me dice mi esposo, pues la vas a tener que pagar tú porque yo salgo de viaje mañana. Eso si quería aprovechar que la multa estuviera a la mitad de precio, claro. Y ahí voy al día siguiente, a pagar “su” multa. Entro a la oficina y me sentía como en el salón de los castigados, nunca había tenido que pagar nada y mi historial automovilístico estaba libre de mancha. Y ese día me iban a poner tache. Eso quería decir que quedaría registrado y todo el mundo mundial lo sabría aaaaa!
¡Pero si yo no fui!.  Y pus ni modo pague lo platos rotos de mi marido.
Esperoo que no me tengan que parar nuevamente, porque eso de echarle un buen rollo a los de tránsito tiene su chiste.

Mayo 2013

Some HTML is OK