Durante nuestro crecimiento, al cabo de tooodos esos años, la vida estuvo llena de preguntas. Queríamos saber, conocer, descubrir todo aquello que nos asombrara y maravillara. Preguntábamos constantemente a nuestros padres el porqué de las cosas, cómo se hizo, quién lo inventó, para qué funciona.
Recuerdo muy bien una enciclopedia que teníamos y eran los libros del “¿Porqué?”, con su pasta de color marrón y sus letras doradas, los ojeábamos una y otra vez. Todos ellos aún con sus ilustraciones sencillas nos fueron de gran ayuda. También teníamos toda la colección del TIME LIFE y unas tres o cuatro enciclopedias más.
Pero hubo una, la cual le fascinaba a mi hermano más chico. Con su corta edad y sus lentes de fondo de botella, memorizaba cada imagen que esos fabulosos libros de dinosaurios podían mostrarle. Cada uno marcaba una era, desde los dinosaurios hasta la aparición del hombre.
Y a pesar de que contenía la información más básica sobre todo eso, hubo una pregunta la cual a mi hermano no le había quedado en claro. Así que un día, después de comer y estando en la hora de la siesta de mi papá. Mi hermano se encontraba a un lado de él, igual acostado, con las manos entrelazadas por detrás de su cabeza y mirando al techo con los ojos chiquitos, chiquitos, tratando de visualizar esa gran duda. Y le pregunta a mi papá…
-Oye papin…
(Y mi papá medio dormido)
-¿Mmmhhm?
-Yyyy…¿los dinosaurios…volan?
-¿¡QUÉEEE!?
(Fue ahí cuando se despertó)
Ya no me acuerdo qué le contestó, pero de que se vio en apuros estoy segura que si.
Yo no sé de dónde sacan tanta pregunta, sus dudas son demasiadas y conforme van creciendo se vuelven más complejas. A veces son demasiado comprometedoras y bochornosas. Como me cuenta uno de mis hermanos que estando en el elevador con su hijo y esperando a que cierre la puerta le pregunta a su papá en voz alta…-Oye papá…Viendo que una señora gorda venía de frente para subir al elevador…-¿Porqué esa señora está taaan gordotototototo…?. Y en eso que se cierra el elevador en las narices de la señora gorda. ¡Qué bochorno!, yo no sé porqué los niños son especialistas en eso. Lo peor del caso es que les brotan donde sea y con quién sea.
Mis hijos me han preguntado mil cosas, a veces tan chistosas que me gustaría poderlas haber gravado para inmortalizarlas.
Pero ya les dije, el grado de complejidad aumenta y hay que estar bien vivos para contestar a sus preguntas.
Un día, estando en aquella pequeña casa con techo que teníamos cuando llegamos a Monterrey, me encontraba en la cocina preparando la comida. Y desde su cuarto, mi hijo mayor me grita y me dice…-¡MAMIIII!…¿QUÉ SIGNIFICA EROTISMO?. ¡Buheee!, antes no me corté un dedo. Y que le contesto…-Estemmm…vennn papacito…acá te digo.
-¡NO MAMI, TÚ NADA MÁS DÍMELO Y YA!
En fin…
Pero hace muchos años, estando a la mesa con la familia veía a mi papá y a mi mamá, veía a mis hermanos y luego pensaba en mi y había algo que no me cuadraba bien. Así que le pregunté a mi papá que cómo, si yo nací de mi mamá, cómo la gente siempre me decía que me parecía a él. ¿¡Oseaaaa helloooo!? ¡Definitivamente había gato encerrado!
Y después de que casi se atraganta mi papá, carraspea y me dice…-
-Estemm…luego le preguntas a tu mami.
….Total que nunca le pregunté a mi mamá y nunca me dijo nada, cosa que me tienen con la duda desde entonces.
Pero las preguntas se vuelven más dificultosas. El otro día mi hijo mayor ya de segundo de secundaria me dice…-Sabes mami, la maestra de física nos puso un problema bien difícil, que si un pájaro desde la punta de un poste a tal altitud despega su vuelo en caída a tales grados, con tal aceleración y que si la resistencia del viento y qué sé yo, con qué velocidad llegaría a su destino. Para esto veníamos en el coche (por lo general las preguntas fluyen ahí), y pensándolo brevemente le contesto…-Pues a según…depende, porque si se echa un pun yo creo que llegaría más rápido. Un pájaro con turbo ¡sería otra onda!.
Afortunadamente hay programas como el de COSMOS que son una maravilla y nos sacan de muchas dudas.
Y sí…así fue. Todos, absolutamente todos tuvimos nuestras dudas de chicos, preguntamos, investigamos o a veces lo descubrimos por nosotros mismos. Las preguntas más ocurrentes vienen de los niños, a veces son tan graciosas, inoportunas o bochornosas que nos dejan fuera de base. Y ahí es donde la astucia debe de entrar rápidamente y poder contestar a sus preguntas… a todas sus preguntas, porque habrá un día en que no querrán escuchar nuestras respuestas.
12 años
¿Y LOS DINOSAURIOS…VOLAN?
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