No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 12 años

CUIDA TU CUERPO

Muchas veces hemos escuchado esta frase, pero cuántas veces le hemos hecho caso. Creo que muy pocas diría yo…el cuidar del cuerpo no es nada más no lastimarse ni hacerse daño. Es cuidar ese templo donde radica tu ser, no tienes otro, ése fue el que te proporcionaron: alto, chaparro, rubio o moreno, de complexión delgada o gruesa, ágil, lento, de cabello lacio o chino. En la forma en la que hayas llegado a este mundo, yo pienso que ha sido bello ese cuerpo. Tal vez no nos gustará alguna parte de él, pero, con tanta ciencia y tecnología podemos mejorarlo si es que hay los medios.
Que no es la única solución, el ejercicio y una buena alimentación es importantísimo para tener un cuerpo saludable y bello.
Anteriormente, nuestros antepasados contaban con cuerpos recios y atléticos, no por el ejercicio en si, sino por el trabajo duro que tenían que hacer para sobrevivir. Ahora no somos capaces ni de pararnos para cambiarle a la tele, para eso está el control remoto, claro.
Nuestra vida se ha vuelto más cómoda, más automatizada, más procesada. Usamos el coche para recorrer 5 cuadras, porque ¡¿cómo?!,¡¿caminando?!. Esa cultura  de dejar el auto y agarrar la bici para ir a trabajar, por lo menos en nuestro México no la he visto. En la Ciudad de México ya hay vialidades para ciclistas. Y eso es lo que nos falta en muchas ciudades de nuestra república, vialidades seguras para la gente que quiera andar en bici.
Hace unos tres o cuatro años tuve la oportunidad de conocer Europa y mi mayor sorpresa fue el no ver gente obesa (más que los turistas, claro), en Holanda, Francia e Italia es donde más ciclistas había. Las banquetas se atiborraban de bicis estacionadas que ni siquiera candado tenían. Chavas en falda, viejitos de 80 o más, señores de traje, todos, con el atuendo que trajeran no les impedía desplazarse a donde quisieran.
Aquí lo que podemos hacer para estar en forma es el ejercicio. No a todos les gusta, pero el cuerpo pide a gritos que lo atiendan. El sedentarismo parece una enfermedad que nos aqueja demasiado y lejos de dar un “descanso”, provoca que nuestro cuerpo se atrofie, que mal funcione y se acabe pronto.
La mala alimentación es otro factor muy importante. ¡Pobre cuerpo!, fue diseñado con una estructura ósea ideal para soportar un cierto peso, nada más. Es como si con ese sobrepeso estuviéramos cargando nuestra cruz todos los días…aligera ese peso y camina más libremente.
Come bien, come sano, no te excedas. Sé que los antojos son muchos y que la ansiedad te orilla a comer en demasía. Pero tu puedes modificar esa cuestión, ¿y cómo?, pues canalizando esas ansiedades de otra manera: una actividad física, recreativa, música, algún deporte, reunión con amigos(as), has cualquier cosa que no sea comer.
A veces ni siquiera son las cantidades, es la calidad de lo que comas, comida chatarra, cosas con demasiada grasa y mugreritos para matar el hambre. El andar gusgueando parece deporte nacional. ¡No quieres nada realmente! Es comer por comer. Se hace un desorden alimenticio que nos causa demasiados estragos en la salud y en nuestro físico. Lo ideal es hacer 5 comidas ligeras al día y así no tendrás hambre desesperada.
Sé que el trabajo, los deberes o la vida social a veces no nos permite cumplir con ciertos planes de alimentación o ejercicio. ¡Pero si se puede!. Organízate, es cuestión de que quieras hacerlo.
De hecho las reuniones, desayunos o cafés no son un impedimento para comer ligero. Es bien fácil, acepta la invitación pero come bien antes de ir, así llegarás sin hambre y comerás “algo” de lo que haya, sé selectivo, evita las botanas y pásala padre con tus amigos(as).
Créate un buen hábito en tu alimentación y ejercicio. Aprende a contabilizar tus alimentos. El “qué tanto es tantito” se vuelve demasiado. Los cambios favorables aunque uno no lo crea, si suceden. Es cuestión de constancia y de no quitar el dedo del renglón de que “LO VOY A LOGRAR”, ya sea por salud o por vanidad, porque ¡SI SE PUEDE!. Créetelo, convéncete a ti mismo(a) de que puedes hacerlo y cuando tengas realmente el deseo de hacer algo por tu cuerpo, ese día el cambio se dará. Todo está en que tu quieras.
Cuando tuve mi primer embarazo subí 20 kilos, era una exageración en mi, pues siempre había sido delgada. Y me di cuenta de lo que era estar gordo, claro, estaba ligeramente embarazada nomás; pero viví en carne propia todo lo que te provoca el sobrepeso, el no poderte mover bien, el ser más lento, el no poder abrocharte los zapatos, el cansarte pronto, el no poderte poner nada que te luzca. Porque cuando tuve a mi hijo bajé sólo siete kilos y me sentía fatal, nada me quedaba y creía que así me quedaría para siempre. Me deprimía el estar así y era algo que no compartía abiertamente. Pero cuando quise pedir ayuda o consejo a mi ginecólogo y externar ese pesar  que tenía, recibí como látigo su respuesta…-“Es el precio de la maternidad, ¿querías tener un hijo o conservar tu cuerpo?”.
Su respuesta me caló en lo más profundo…en mi orgullo, así que tomé ese coraje para demostrarle que sí se puede. Y lo hice, tardé otros 9 meses en recuperar mi peso. Me volví a embarazar y otra vez subí mucho de peso, el cual bajé en otros 9 meses. Me dediqué a ser madre en cuerpo y alma. Y después de unos años decidí ponerme en forma nuevamente con una buena alimentación y ejercicio.
Pero entendámonos, no hablo de gordura nada más, la delgadez no es sinónimo de buena salud. Hay que nutrir bien ese cuerpo, tonificarlo y sacarle el mejor provecho…piénsalo y ¡ponte en acción!.
Y sí…así fue. Creemos que la edad o el no ver resultados inmediatos lo hacen imposible. No es así, es cuestión de querer. Tu cuerpo es una escultura la cual vas puliendo con esfuerzo, constancia y dedicación, todos los días y por consiguiente vas a ir alargando tu calidad de vida. Obsérvate en el espejo y quiérete más, no comprándote cosas, sino dándole lo que necesita.

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