No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 12 años

TU MEJOR REGALO

¿Alguna vez te has preguntado cuál ha sido el mejor regalo que has recibido en tu vida? Habría que remontarnos hasta tiempos inmemorables y tratar de recordar cada etapa de nuestra vida y poder mencionar eso que tanto te gustó.
Pienso que tal vez no podríamos decidirnos por algo en especial, pues muchas veces un regalo supera al otro. Pero siempre habrá algo que llevemos grabado en nuestro corazón.
Un coche, una casa, un equipo de sonido, herramientas, teléfonos, relojes, ropa, alguna joya…un beso, una caricia, la fiesta inolvidable, el viaje deseado, el despertar más bello…¿qué?. Cada uno debe de saber, qué ha sido eso tan maravilloso que le han regalado.
Hace muchos años apenas siendo una adolescente, una tía estaba de visita en casa. Le dije que su perfume olía muy rico y su pequeño envase me maravillaba. ¡Era un Coco Chanel! Y mis ojos brillaban al verlo, tan es así que mi tía me dijo…-¿Lo quieres?, te lo regalo. ¡No lo podía creer!. ¿Quién se desprende así de sus cosas?. ¡Woww fue fantástico!, y de ahí nació mi pasión por los perfumes.
Para mi han sido varias cosas, las cuales he apreciado mucho. Una de ellas, son unas letras de madera que dicen mi nombre, cada letra es un bloque de madera tallada a mano, que mi marido me hizo cuando éramos novios y nada ha podido superar eso, ni los perfumes que tanto me gustan, ni los carros que he tenido, ni los viajes que hemos hecho, ni las cosas que me ha dado. Valoro el tiempo, el empeño y dedicación que le dio a cada letra, el batallar para cortarlas, darles forma y pulirlas. No lo vi hacerlas, pero me lo imagino y todo eso es muy valioso para mi. La intención.
En otra ocasión estando en la boda de mi hermano, un compadre de mi papá me dice con su característico acento chilango…-
-“Mira flaquita, el día que te cases, yo te voy a regalar una estrella de flores”. Pues allá en México así se acostumbra, que en la casa de la novia se ponga en la puerta una estrella de flores. Y me encantó la idea. Y un año después se llegó el día de mi boda. Nunca comenté nada de mi estrella pues a veces uno ofrece cosas y luego se olvidan. Pero ese día llegó el compadre desde México, con la estrella de flores blancas más bellas que había visto. ¡No lo podía creer, se acordó! Y cumplió. ¡Que gran detalle!.
Cómo es posible que cosas tan pequeñas nos llenen tanto. Y claro, un auto nuevo también es padre, o un viaje, o el poder disfrutar de un servicio VIP. Pero siempre queremos más.
Es sorprendente cómo una promesa cumplida pueda valer más que cualquier cosa.
Un día, estando en el negocio de artesanías de mi papá, me tocó atender a un señor que nos ofrecía fierro forjado. En ese entonces estaba soltera y el señor traía figuras de madera con fierro muy bonitas. Platicamos un rato y me dijo que volvería en unos meses, pues no era de ahí y que cuando volviera me regalaría un Cristo de fierro sobre madera tipo rústico. A lo que yo accedí con gusto. Cuando se fue dije buéhh, ojalá así sea. Pues ¿quién después de tanto tiempo se podría acordar de uno si ni te conocen?…él si. Me sorprendió tanto el que llegara únicamente a darme mi Cristo prometido, que por detrás de él escribí su nombre y la fecha en la que me lo regaló. Después de eso jamás lo volví a ver.
Y es algo que siempre recuerdo que mi papá dice…”si prometes algo, cúmplelo, bueno o malo pero cúmplelo”. Que más que nada aplica mucho con los hijos, si prometes un premio cúmplelo, pero si prometes un castigo, también cúmplelo. Así que hay que tener cuidado con lo que promete uno.
He tenido regalos muy especiales en mi vida, como aquellas rosas amarillas que mi papá me compró en Xochimilco, las guardé en un nicho de cristal que tenía mi abuelita y ahí junto a la Virgen se quedaron por años. Nunca perdieron su belleza pues se petrificaron. O aquella muñeca de trapo que mi mamá me hizo con tanto empeño, la famosa Pecosa.
¿Pero qué es aquello que guardas con tanto celo? ¿Un aroma, una imagen, una cosa, qué? A veces puede ser una mirada, una sonrisa o un abrazo. El helado más delicioso, la bici más padre, el juguete preferido, la casa de tus sueños…pueden ser tantas cosas.
Y sí…así fue. Somos afortunados y hemos tenido los mejores regalos de nuestra vida una y otra vez. A veces no nos damos cuenta de lo que hemos obtenido por no saber observar o apreciar bien. La vida misma, es un regalo, si no, yo no estaría escribiendo ni tu leyendo. Y aunque en ocasiones parece que la vida apesta, es para darnos cuenta de todo aquello que realmente vale la pena. Siempre, sé agradecido, te puedo asegurar que eso es más que suficiente para llenar de satisfacción a la otra persona. Y el mejor regalo se te dará.

Some HTML is OK