No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 12 años

OTRA VEZ, NO QUIERO IR A LA ESCUELA.

Esas levantadas tan temprano para ir a dejar a los chamacos, son infames. Y por lo menos uno dijera…me regreso y me hecho otro coyotito, ¡pero no!, hay que seguirle, unos con la chamba, otros con el ejercicio o muchos más con mil pendientes. Siempre hay algo que hacer. El día se tiene que aprovechar al máximo porque las horas no alcanzan.
Las vacaciones de verano, ni a melón nos supieron. El tiempo pasó rápido y otro ciclo escolar comienza….sighhht.
Cuadernos, libros, útiles escolares, ¡que horror!. En primera, por la lanota que se gasta uno y en segunda, porque hay que forrar y etiquetar todo!.
Estas vacaciones tuve poco chance para ver todos esos menesteres de útiles y uniformes, porque me fui por un buen tiempo, así que dejé adelantado lo más posible para llegar justo a tiempo y hacer entrega de por lo menos libros y cuadernos forrados y etiquetados. ¡Pero sólo nos dieron el sábado previo a clases y de 10am a 11am para hacer la entrega!. ¿Pues qué no saben que yo vivo allá en casuchi y que la cama no me dejaba levantarme? Esto no es de Dios.
Así que me metí a bañar de volada y para evitar arreglarme y pintarme, me puse la ropa del gym y ya. Sin glamour, pero bien perfumadita.
Tuve que caminar como dos cuadras con un montón de libros a cuestas porque la entrega de útiles la hicieron por la parte trasera…¡me lleva!, y lo peor del caso es que el salón de mi hijo ya estaba cerrado, gracias. Eran antes de las 11:10am cuando ya habían cerrado el changarro. Lo bueno que una maestra que conozco se apiadó de mi y guardó los libros de mi hijo en su salón por mientris.
Para esto cuando llegué, estaban unos amigos y una Sor frente al salón, y me dice…-¿pues qué no leyó el aviso que venía en la parte de abajo de la lista de útiles?, y para mis adentros….”¡pues claro que nooo, la letra chiquita nadie la lee, pffff!”
Y luego me dice…-Los únicos que tenían que haber entregado útiles eran los de primaria, los de secundaria no. Y yo con el bolón de cuadernos de mi hijo el grande, ¡me cachis!. Y todo por no leer la letra chiquita. Y como diría mi abuelita…”Ooootra babosa”.
Por lo general no soy así, siempre tengo que tener todo a tiempo y en orden. Pero ahora le di un poco de vacaciones a mis preocupaciones. Y por más tontas que sean mis preguntas, prefiero hacerlas y no quedarme con la duda. De hecho, un amigo publicó algo buenísimo en el feis que decía así…”Vale más una pregunta pendeja, que un pendejo que no pregunta”. Cierto, muy cierto. Sólo espero y que el señor editor, osea mi papá, no me vaya a embarrar un chile en la trompota…buéhh!
Pero algo muy chistoso me pasó ahora que estuve en Cancún de vacaciones, fue que me llevaron con un señor que ve cosas de energías y saca chamucos. Total, que era una especie de limpia o terapia, y en una de esas, me dice que me recueste en una camilla en posición fetal y que escogiera cualquiera de mis pulgares y lo presionara contra el paladar…Creo que fue demasiada información para mi. Y si hubieran visto mi mente, en ese momento, ¡no me acordaba de cuál era mi pulgar!, y viendo los dedos de mis manos levanto los dos índices y todavía en mi duda, no sabía si el derecho o el izquierdo…¡por Dios, que oso!. Al ver mi confusión, el señor casi leyó mi mente de que estaba a punto de preguntarle de cuál era mi pulgar, y me muestra el suyo. No, no, no, me he reído como nunca. Pero la cosa era seria y con una risita ahogada sólo se oía un “jjjjjjjj”, mi mente no podía ponerse en blanco, y no podía dejar de pensar en lo acontecido y me acordaba de lo imbécil que me había visto y seguía “jjjjjj”. ¡Que sufrir!, por no poder explayarme, porque los ataques de risa en mi son imparables y los que me conocen ya saben de eso. Es mal de familia, claro…
Y regresando a lo que me dijo tan sutilmente la Sor, de mis torpezas por no leer la letra chiquita y mis pocas ganas de regresar a la escuela, mejor me fui al gym, aún en sábado y saqué todo mi FUA!.
Y sí…así fue. Creo que voy a sufrir otra vez en este regreso a clases, pero de algo sirve, pues por lo menos el estar enrolados con las materias y las tareas, es más fácil que uno se acuerde de cuál es su pulgar, cosa que no me habían preguntado desde hace muchos años. Así que a uno con la escuela, se le quita más fácil lo burris.

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