No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 11 años

DORI

    Me imagino que la mayoría de ustedes vio la película “Buscando a Nemo”. Bueno, pues yo diría que se inspiraron en mi, para hacer el papel de Dori, la pecesita azul.
    Ohh Sii, lo mío es un caso…no tan perdido, pero si algo. 
    Digamos que sufro de memoria de corto plazo. Cosa totalmente absurda, porque mi memoria de largo plazo es extraordinaria. Yo pienso que todo lo que viví en mi pasado cercano, que no me acuerdo, lo he de recordar en unos cuantos años más, eso si. 
    Podemos decir que no soy buena para los chismes, se me olvida pronto de lo que se habló y cuánto detalle hubo. Más sin embargo, me convierte en una persona confiable, porque no voy andar regando asuntos ajenos por todos lados. 
    Lo bueno es que mi familia ya me conoce, al igual que algunos amigos y me tienen paciencia…o será lástima?…o consideración?, buéhh lo que sea!.
    He batido récords en olvidárseme las cosas. Un día estando mis hijos y yo en la caja para pedir nuestra comida, acababa de pedir mi platillo, luego mi hijo pidió el suyo y ya no me podía acordar de lo que había pedido yo. Fue una confusión entre el “tú que dijiste?, y yo qué dije?, y tu hermanito qué pidió?”, así que me hice bolas.
    …Desde qué estaba joven, mi mamá me mandaba al súper Modelo, así se llamaba un súper viejo ahí en Tampico. Y nunca fallaba, llegaba, y chin!, ya se me había olvidado lo que me había encargado. Le daba vueltas a los pasillos, tratando de acordarme al ver las cosas. Pero ya cuando veía que era imposible, le llamaba por teléfono…”mamin, ¿qué me pediste?”. Tenía que pedir prestado el teléfono ahí en la tienda, claro. (No había celular).
    Para esto, les aseguro que nuuunca voy a ser mesera. Soy fatal para eso! En mi casa, estando a la mesa y si mi marido me pide un vaso con agua, no es muy seguro de que llegue a tiempo, o de perdis, que llegue. Por lo general me lo pide cuando estoy sirviendo y si me volteo y hago otra cosa, pum!, ya se me olvidó el vaso con agua. Pero lo peor no es sólo eso, sino que he llegado a servir el agua, dar de vueltas, platicar y tomarme el agua. Y ya cuando estoy sentada y mi marido vio tooodo lo que hice, me pregunta…¿Y mi agua?. No me pidan agua por favor, que soy capaz de tomármela.
    En una reunión, digamos que no soy muy buena anfitriona, no porque no quiera, sino porque me distraigo muy fácilmente, claro. Me pongo a platicar y me entretengo. Y la cena y los refrescos y el pastel, bien gracias. En una pachanga, mi marido es el que está al tiro con lo de los refrescos. Yo en cambio puedo estar en el karaoke bien divertida, mientras los invitados se tienen que servir sus bebidas. 
    Me he quedado con botana que no pongo, porque se me olvida hacerlo (así como en la elotiza de mi cumple). El pastel o las bolsitas de dulces en las piñatas siempre corrían mucho riesgo de quedarse. Y lo peor, lo peor, lo peor de todo, es que sólo tengo dos hijos y se me ha olvidado uno. En fin…
    El otro día unas amigas del GYM vinieron a mi casa muy temprano por la mañana, y les invite un café, puse la tetera, les di sus tazas, cucharitas, sonó la tetera, le apagué y me senté. Y el café, bien gracias. Yo estaba platicando a gusto, hasta que una de ellas se paró a servir el café y fue cuando me di cuenta de que no les había servido nada. Creo que con el simple hecho de poner el agua a hervir, daba por sentado que ya tenían su café.
    También tengo serios problemas con el “antes y el después”. Eso de que tenga que tomarme una pastilla antes o después de la comida es fatal!. Y más  si es antes, porque, después de comer digo…¡chin!, ¡la pastilla!. 
    Mi esposo me ha presentado hasta tres veces a la misma persona y sigo sin acordarme de su nombre y su cara. Memoria de teflón diría yo. Y luego cuando ando en la calle y me saluda alguien, han de ver que mis ojos se hacen chiquiiiitos y mi mente se vaaaa, tratando de recordar…”creeeeeo, que lo conozco, ¿quién será?”…de la escuela, fútbol americano, gym, piano, de dónde será?.
    En fin…
    Y sí…así fue. Les aseguro que si trabajara en una empresa, estaría en el departamento de asuntos sin importancia. Más increíblemente, a pesar de todos mis olvidos, soy muy feliz, pues las cosas buenas, son las que siempre permanecen en mis recuerdos.

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