Pues sí, pus qué se le va hacer?.
A veces, cuando uno piensa que ya todo está bajo control, que nada va a cambiar y que las cosas van a seguir igual, mejor o peor que antes…zaz!!, se te voltea la jugada.
No te confíes, no por el hecho, de que alguien aguante bara a tus caprichos, malos modos o desprecios, no quiere decir, que un día no te vayan a dar la desconocida.
Nos confiamos de que no pasa nada. Si me paso el semáforo, si llego tarde, si debo un dinero, si creo que así como soy me aceptan, si no paso el examen…qué puede pasar?, creemos que nada pasa, al fin que no me cacha el de tránsito, al fin que no me dicen nada si me retraso, al fin que ya se les olvidó mi deuda, al fin que así me aguantan, al fin que hay segundas vueltas…
Hay un día que no es así.
Y eso fue lo que nos pasó a mi esposo y a mí. Había junta en la escuela y teníamos que ir los dos porque los horarios de mis hijos se empalmaron. Cada quién iba al salón de uno y así la librábamos. La cita era a las 7:30pm y ahí las juntas empiezan súper puntual. Mi esposo de la oficina se pasaba a la escuela y yo desde la casa. Pero como siempre las juntas empiezan en el auditorio y nos dan toooodo un sermón y luego nos pasan a los salones para chutarnos ooootro sermón, al final nos dan las calificaciones. Nos confiamos. Así que ese día la agarramos tranquilo y dijimos…pus al fin que siempre nos mandan al auditorio, para qué llegar tan temprano, si siempre es lo mismo…
Ándale!, que habían entrado directamente a los salones, y en menos de 15 minutos, dieron avisos y calificaciones!. Yo llegué con 15 minutos de retraso y alcancé el último aviso. Mi marido llegó instantes después y no encontraba el salón de mi otro hijo. Él ya no alcanzó nada, agarró la boleta y una playera que le dieron pero sin pagar. Se hizo de la vista gorda y aplicó una graciosa huída.
Y qué dijeron? Pus quién sabe!, según esto, que era importante estar presentes, porque nos iban a dar información sobre los que pasan a secundaria y a prepa…y buéhh, en fin…nos dieron a nosotros y a muchos más la desconocida. Al fin que siempre era lo mismo, al fin que no pasaba nada. Y orales!, las monjitas que se fajan bien las naguas y que nos mandan a freír espárragos a todos…chales!.
Otro día, le pasó a Luna, mi perra. Salimos a dar un paseo por el bosque mi hijo pequeño, Luna y yo. Mas ese día, el Gato (mi gato que así se llama) no nos acompañó y nos fuimos solos. Llegamos hasta un puente colgante y ahí apareció el Gato. Luna, siempre ha sido muy tosca con él y no mide cuando ya no le gusta al Gato sus juegos. Ella siempre ha sido la líder y él es sumiso ante sus reglas y caprichos. Ese día no.
Apenas llegando el Gato, Luna se emocionó y se fue sobre de él dandole lata. Y el Gato daba maullidos ya molesto cada vez que Luna lo embestía. Ella debió de ser prudente y darse cuenta de que el Gato ya estaba enojado. Aún así, seguía de chinchosa. Pero en una de esas, el Gato que ya estaba furioso, se abalanzó sobre de Luna para arañarla. Sus ojos estaban dilatados de tanta furia y todo su cuerpo se transformó en la de un depredador; no le quitaba la mirada a su presa, hacía ruidos horribles como los de un gran felino y a toda velocidad embistió dos tres veces a Luna en la cara y el cuello. Ella creía que seguía siendo un juego pesado porque no había pasado nada. Pero el Gato no conforme con esto, la correteó varias veces, hasta que en una, logra atacarla nuevamente en la cara y la hace chillar. El Gato nunca había hecho eso, pero con eso fue suficiente.
Mi hijo, que veía perplejo toda la escena, me decía que hiciera algo, que los separara. Y le dije, no, déjalos, ellos se tienen que arreglar. Pobre de mijo, se asustó mucho al oír chillar a Luna, pero sólo así iba a entender ella, que había límites.
Y sí…así fue. A veces necesitamos de que nos den la desconocida para que entendamos ciertas cosas. No todo el tiempo nos van a tolerar, aguantar, esperar o soportar. La gente se cansa y muy atinada es, al decir…hasta aquí.
11 años
LA DESCONOCIDA
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