No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 13 años

JUANCHO

De chica me acuerdo de dos coches que tuvo mi mamá, un Opel café y un Rambler guinda.  No sé cuál fue el primero, pero en uno de ellos nos decía mi papá “niños, aguanten la respiración porque vamos a pasar por la Laguna del Carpintero”.  Siempre ha sido un bonito paseo el andar por ahí, pero hace muchos años esta laguna que está en el corazón  de la ciudad de Tampico olía a demonios porque ahí descargaban las aguas negras y se tiraba mucha basura. Es por eso que al pasar por enfrente de ella teníamos que aguantar la respiración.  Después dejaron de contaminar la laguna con aguas negras, sanearon el agua y es cuando todo un ecosistema empezó a surgir.  Ya no olía feo, se llenó de peces, tortugas, garzas, iguanas y cocodrilos entre otras especies. Las tortugas que habitan ahí puedo presumir que la gran mayoría fueron nuestras,  de las que rescatamos del pantano que había a lado de mi casa. Fueron  150 tortugas en total incluyendo a Agatha 91.  Todas ellas ya están grandes con hijitos y muy felices creo yo.
Se construyó un bonito parque a su alrededor y un puente peatonal que comunica al otro extremo de la laguna.  Ahí llega uno a lo que es un museo, un teatro y un centro de convenciones.   Y por sus dimensiones tan grandes y especiales que tiene la laguna, es ahí donde cada año se realiza la Nauticopa, en el cual pilotos de varios países compiten yeterápido y yetefuerte  en carreras de lanchas aerodinámicas.  También cada año se instala la feria de las Fiestas de Abril y es muy grato visitar la laguna por las noches cuando el reflejo de la feria se ve esplendoroso sobre el agua.
Uno va por las tardes con su silla plegable, con alguna botanita y con muchas ganas de disfrutar de esa brisa húmeda y de ese grato panorama que es bellísimo. Puede uno dar largas caminatas, hacer pic nic, andar en bici, pasear al perro y también ir al mirador para apreciar a los enormes cocodrilos tomando el Sol.
Anteriormente no había protección al rededor de la laguna,  pero gracias a que un borracho (otro, no crean que fue el mismo que se cayó  de jeta en las escolleras), se lo comió Juancho, tuvieron que poner una pequeña reja de malla acero en todo alrededor.  Juancho, es el nombre de uno de los cocodrilos que vivían ahí, pero para mi que a todos les dicen Juancho.
….Eeeentonces, resulta que después del fatídico incidente mandaron poner la reja.
¡Pero no se lo comioooó!, claro que no,  nomás lo masticó….así se hacen los chismes.
Por suerte no les hicieron nada a los cocodrilos pues ellos están en su hábitat  y no andan de come hombres, sólo que este tipo se fue a meter con ellos al igual que mis perros en el pantano que había a lado de mi casa.
Por eso digo que andar de borracho como que no es buena onda.
Hoy en día, la Laguna del Carpintero es muy visitada por sus espacios recreativos, por sus paseos en lancha y tranvías  tipo San Francisco, por su bello panorama y porque es rete suave pasársela ahí.

Abril 2013

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