No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 11 años

PEQUEÑECES

Sin lugar a duda, uno no deja de aprender nunca. Cursamos nuestra educación básica y tal vez algunos, una maestría, doctorado o especialidad. Nos preparamos para la vida, pero la vida nos sorprende con toda esa variedad de matices que tiene. No se estudia para ser buen esposo, ni para ser padres, para tener buenos amigos ni mucho menos para lograr éxitos en la vida.
Uno tiene que aprenderlo y descubrirlo por sí solo. Y de donde menos uno lo espera, te das cuenta que tienes a grandes maestros a tu lado….
Una de tantas veces, después de comer, nos quedamos mis hijos y yo platicando de cosas de la vida. Me encanta el poder compartir con ellos de tan gratos momentos y darnos la oportunidad de crecer juntos. Platicábamos acerca de las ambiciones, de todo aquello que queremos y nos motiva la vida. No quitar el dedo del renglón sobre nuestros sueños y aspiraciones, ya sea laborales, profesionales o personales. Darnos cuenta de que todo se puede.
Un día mi hijo mayor me dijo…-Oye mami, a mi me gustaría un día poderme comprar un Camaro, me gustan mucho. Y le dije…-Si mi cielo, si tu lo quieres así será. Es cuestión de que te lo propongas.
Después de eso, empezó a visualizarse en sus primeros trabajos que pueda tener a su corta edad, ya sea de mesero en un Chili’s o en algún restaurant así; donde sus propinas sean buenas. Luego dijo que buscaría un trabajo mejor remunerado y después irse enfocando en un trabajo de acuerdo a lo que vaya a estudiar. Lo importante es que no pierda ese entusiasmo de lograr algo. Tendrá que ir escalando, claro, para así poder llegar a su objetivo.
Comentábamos acerca de que en este momento sus pertenencias caben en una caja. Y muy atinado me dijo, que en un futuro, cuando pueda ser independiente, se va a ir con esa caja, esperando después llenar otra. Y luego otra más, hasta así tener varias cajas y lograr tener una casa con todas sus pertenencias…yo sé que lo va a lograr.
Es grato ver, que a tan temprana edad ya tengan la ilusión de un futuro prometedor. Sinceramente, yo a esa edad no pensaba en nada que fuera más allá de mis narices. No tenía consciencia de un futuro, vivía el momento y mis intereses se reducían a que me fuera bien en la escuela. Me faltaba un panorama que descubrir, marcarme metas, propósitos, ideales.
Pero fui muy afortunada. Al tener el marido que tengo, que en primera, me enseñó lo que es el sentido de la amistad, el compartir y tener muchos amigos. Sus ganas de crecer, de ser más y de lograr poco a poco aquello que se proponga. El no tener miedo de hacer aquello que tu quieres. Gran hombre, excelente marido que ama profundamente a su esposa y a sus hijos. Lo admiro bastante.
Me he topado con tan maravillosas personas que me han hecho crecer, y dan color a mi vida con esas pequeñeces que te hacen ser grande. Mis padres han sido un gran ejemplo de constancia y tenacidad y que lo mas importante en ésta vida, es la vida misma.
Uno aprende de los errores, siempre y cuando no vuelvas a caer en lo mismo.
Hoy me da gusto poder compartir con ustedes, el que hace un año, mi familia y yo cumplimos con uno de nuestros mayores sueños. El tener nuestra propia casa con techo. Y no sólo eso, fue en el lugar de nuestros sueños, en ese maravilloso bosque del cual me enamoré desde la primera vez que lo vi.
Y sí…así fue. Llena tu vida de pequeñeces, las cuales se van a ir haciendo grandes cosas en la vida. Llénate de la compañía de tus hijos, escúchalos, platica con ellos y vayan esclareciendo sus dudas e inquietudes. Convive con tu pareja, compartan planes y aunque a veces no sean afines, no entorpezcas su camino. Déjalo ser.

Some HTML is OK