Creo que muchas veces he tenido que recurrir a esto. Si no te sale algo, tienes que tener un plan A, B o C, el cual te saque del apuro.
Esto lo empecé a aplicar cuando tuve a mis hijos. Era muy precavida, y necesitaba traer en mi pañalera varias opciones de escape. Por si me tardaba mas tiempo de lo previsto en algún lugar, yo tenía la leche y comida suficiente para darles de comer a mis hijos. Pañales extra, toallitas húmedas, incluso hasta juguetes. Cargaba con masitas de Play Dooh, bloques de colores, cuentitos, crayolas etc.
Nada se me complicaba. Si salíamos a comer, mantenía entretenidos a mis hijos con algún juguetito. Si se cansaban de el, les sacaba otro totalmente diferente y a esto le llamaba un plan “B”. Siempre estuvieron ordenados en la mesa, sin andar chilloneando, ni arrastrándose por debajo de la misma. Comían bien, con algún juguetito al lado.
Si salíamos de viaje, todo lo necesario e indispensable traía. Nadie se quedaba con hambre o sed. Te vuelves una mamá práctica a la que nada se le cierra el mundo. Tus instintos están al 100%, no puedes dejar que nada se te pase. No puedes dejar que las situaciones te abrumen, aún estando en una situación de enfermedad o accidente, debes de mantenerte firme y fuerte. Recuerdo que hacía oídos sordos a los lamentos de mis hijos, para así poder actuar con rapidez, me desconectaba ante todo sentimiento de dolor y poder hacer lo correcto. Después, ya habiendo solucionado la situación, al día siguiente o tercer día, me venía una especie de crisis, llanto o gastritis. Mi cuerpo reaccionaba tardíamente a tal presión. Pero como todo; el tiempo lo curaba.
Aprendí que en la vida debemos de tener segundas opciones, y no sólo para cosas importantes. Todos los días corremos esos mismo riesgos: en la comida, si es que ya tenías pensado hacer tal guiso y te falta algún ingrediente, no te desesperes, has otra cosa, o si no es importante ese ingrediente, omítelo. Hay quienes al no tener lo necesario se molestan y salen corriendo al súper para comprarlo; mi marido era uno de ellos, ahora ya no, a menos de que sea súper necesario. Se ha vuelto más versátil y práctico.
En los paseos, idas al cine o planes para en la tarde también. Si no puedes hacer lo que tu querías, porque te cerraron la tienda, se acabó el cupo o ya quitaron la película, no te desesperes! Aplica un plan B, dale vuelta a la situación y busca otras opciones, porque lo único que logras, es amargarte el día.
Sé que no es agradable el no poder obtener lo que quieres, pero esto no debe de ser una causa para que te llenes de frustraciones.
He de confesar, que el escrito de ahora no era el previsto. El día de ayer tenía bien en claro lo que quería escribir. Las imágenes y las palabras pasaban por mi mente tan claras y precisas que yo solita me emocionaba de poder plasmarlas. Poco a poco iba hilando las ideas y mi inspiración crecía. Hoy por la mañana, tenía la idea fresca, ya dispuesta a ponerme a escribir…pero me volví a dormir, y una serie de pesadillas tuve. Más que nada fue un sueño loco, tan disparatado, que me hizo perder todo aquello que quería escribir…y así lo olvidé. Me senté en mi cama con la vista perdida y mi marido al salir del baño, me pregunta…-¿Qué te pasa?, y le dije…-Lo olvidé, no escribí el título a tiempo.
Eso era lo único que me podía rescatar, pues aún perdiendo la idea, el título me regresa a todo el contenido.
Claro que es muy diferente a
no tener nada en mente. Y hasta ahorita no me he sacado nada de la manga para salir del paso en cuanto a mis escritos. Pero gracias a ésta pérdida de memoria, me dio la inspiración para poder hablar de otra cosa. Tal vez, esto tenía que escribir hoy. El otro escrito, algún día regresará.
Y sí…así fue. Tuve que aplicar un plan B, y si eso no te funciona, tienes un plan C, y tooodo un alfabeto de posibilidades para que puedas seguir adelante. Tal vez no será lo que tu quieras o lo que deseas, pero va a ser la mejor solución que encuentres.
11 años
PLAN “A”, PLAN “B” Y PLAN “C”
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