Pues casi casi, eso es lo único que les falta. A poco no?, hemos visto a nuestras mamás de mil maneras: como doctoras, maestras, choferes, psicólogas, artistas, deportistas, porristas, chefs, amas de casa, trabajadoras y mil cosas mas. Son incansables, sabias, conocedoras y muy listas, todo lo saben!. Si te duele algo, no necesitas decirles…ellas ya lo saben. Aún a la distancia, se dan cuenta si alguno de sus pimpollitos anda pasando por un mal momento.
Han de tener telepatía o algo así. Es ese sexto sentido que sólo ellas han sabido desarrollar.
Yo tengo una mamá muy feliz. Vive de manera muy simple y todo se le hace sorprendente. Ve la vida con ojos de niña, como si todo fuera nuevo o maravilloso. A menudo me llama o me manda mensajito para decirme lo que acaba de ver…toma video o foto de lo que está viendo y de inmediato lo comparte conmigo. Pajaritos discutiendo, florecitas en su jardín, un lindo panorama o algún enlace que haya encontrado en el Facebook. Eso es lo que me comparte. Ella y yo hablamos el mismo idioma, nos entendemos muy bien, captamos cada expresión que la vida nos pueda dar y nada dejamos pasar por alto.
A ella le es gracioso muchas cosas y mas gracioso es cuando se ríe, refleja una infancia inacabable, una espontaneidad ante su sorpresa de cuanto le acontece.
En fin… así es. Las hemos catalogado como todas unas heroínas, sólo les falta tener ruedas para ser bicicleta.
Pero no serían nada sin los hijos, aquellos que se suben en la cama contigo por las mañanas, los que te exasperan con sus necedades, los que morirías por ellos, los que no quieres que los toquen ni con el pétalo de una rosa, pero bien que les avientas la chancla cuando te enfurecen. Por ellos, es nuestro día para muchas.
Yo digo que desarrollan súper poderes. Tienen el poder del ósmosis: “cierra la boca y te acabas toda la sopa”.
Son terapeutas: “te voy a quitar lo chillón con un manazo”.
Predestinan tu futuro: “si sigues así no vas a llegar muy lejos”.
Apoyan la causa: “a parte de que te caigas, te voy a dar un manazo”.
Son motivadoras natas: “te voy a dar motivos para que llores de a deveras”.
Son consecuentes: “ya ves, te lo dije”.
Promueven el arte del ilusionismo: “no sé cómo le vas hacer, pero cuando regrese quiero ver terminado todo esto”.
Son matemáticas: “cuento hasta 10 y después ¡PAW!”.
Son dentistas: “si me sigues contestando así, te tumbo los dientes de un manazo”.
Son convincentes: “porque lo digo yo”.
No hay escuela para ser mamás, pero tal pareciera que todas hemos ido a la misma. Hay un patrón innegable, el cual, casi casi en su totalidad es seguido al pie de la letra. Es como una secta o algo así, tarde o temprano caes en el confusionismo maternal.
Pero qué seríamos sin ellas, sin sus caricias y sus apapachos, sin sus palabras sabias y de consuelo, sin sus guisos que tanto te gustan, sin sus ocurrencias y complicidades, su manera de ver la vida, sus ganas de verte feliz. Es con ella con quien compartes alegrías y tristezas. Tus confidencias sabes que estarán bien resguardadas con ella y lo mejor de todo, es que es tu mamá.
Y sí…así fue. Madre, sólo hay una…gracias a Dios!.
11 años
¿Y SI MI MAMÁ TUVIERA RUEDAS?…SERÍA BICICLETA.
Some HTML is OK