No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 11 años

YA TE PUEDES MORIR

Eso fue lo que me dijo mi esposo el otro día. Habíamos ido a comprar unos arbolitos frutales a un vivero; nos mostraron muchos de ellos y nos decidimos por traernos una pera, un mango, un durazno, un naranjo, un limón y uno que, más que árbol, parece una aberración de la naturaleza, al pobre le llamamos Frankie por ser injerto de tres frutas. Contentos por nuestra maravillosa compra, nos fuimos a casa con un futuro prometedor y un montón de piquetes de moscos. Los árboles tuvieron que esperar en sus macetas hasta la siguiente semana, que fue cuando pusimos manos a la obra y nos decidimos en dónde sembrarlos. Teníamos que pensar a futuro y tratar de visualizar nuestras necesidades y muy atinadamente mi esposo me dijo que el árbol de limón lo pusiéramos frente a la cocina, para cuando necesitara limones, ahí los tuviera a la mano.
Con botas de jardinería, guantes, palas, pico, azadón y una cosa que es como una pinzota que agarra tierra, nos pusimos hacer hoyos en el patio. Pensaba en cada uno de ellos como en un hijo, el cual se tiene que cuidar y alimentar, en ese sentimiento de…se logrará?, crecerá?, dará frutos?…
Todo eso pensaba cuando el sudor corría por nuestro cuello y mirando con agrado un arbolito de mango ya bien plantado, mi esposo me dice…-Ya te puedes morir.
-Emmm?. Le contesto.
-Si…eso dicen, que en esta vida,
tienes que plantar un árbol, tener
un hijo y escribir un libro. Y ya hoy
plantaste un árbol. Ya tuviste un
hijo y ya escribiste un libro.
Wawww!, la verdad no había pensado en eso y ese día cumplía con los requisitos indispensables para cursar esta vida ( según no sé quién ). Los hijos ya los tuve, el árbol, lo acabo de plantar, y el libro…lo sigo escribiendo.
Pero han de saber que hace muchos, pero muchos años, estando en segundo de prepa, nos pidieron como trabajo final, el escribir un libro, del tema que fuera. Con medidas específicas, de buen grosor y empastado así con pasta dura, el título impreso y toda la cosa. Cualquiera diría que me dieron en mi mero mole y que era pan comido para mi…pero no fue así, en ese entonces, mi gusto por la escritura no la había desarrollado y era para mí algo dificilísimo por hacer. Qué escribo?, de qué tema hablo?, cómo empiezo?, de dónde saco tantas palabras?!!…no tenía ni la menor idea de qué escribir, y para colmo, como siempre me cerraba en mi problema y no pedía ayuda, alguna opinión, o alguna idea.
Tenía 17, hace ya 25 años!… Entonces…sdcisete y…vticinco…crtdós, bueno pues!, fue hace mucho.
El caso es que el libro me salió del nabo!, el tema tal vez fue bueno, pero la información nefasta, prácticamente transcribí lo que tenía sin saber lo que estaba haciendo, de mi ronco pecho no salió nada que me inspirara y la mitad del libro me ayudó a transcribirla un novio que tenía en ese tiempo. Pfff!, creo que no es algo de lo que estoy orgullosa porque sé que no lo hice bien, simplemente cumplí con lo que me pedían. Y miren ahora, quién dijera que me gustaría escribir…en fin.
Y si…así fue. Yo pienso que el tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro, son los mínimos requisitos que alguien pudiera tener en esta vida. Tenemos muchas cosas por hacer antes de partir: escalar una montaña, prestar un servicio, mojarte bajo la lluvia, viajar por el mundo, hacer algo atrevido, salvar un animalito, realizar tus sueños, vivir una pasión, cuidar un enfermo, montar a caballo, tropezar y levantarse…madurar, crecer, vivir, eso y mucho más es lo que tenemos que hacer aquí.

Some HTML is OK