Ahora que nos fuimos de vacaciones a Cancún, no había nadie que le echara un ojo a la casa, así que, con el afán de estar más tranquilos, mi esposo contrató un seguro para la casa contra robo, incendio, inundación, temblor, etc, etc.
Al principio se me hizo un poco exagerado aquello de la inundación y el temblor pero buéh! Uno nunca sabe.
Nos fuimos y regresamos gracias a Dios sin ninguna novedad y todo estaba en orden.
Los días siguientes transcurrieron lo bastante tranquilos, hasta que un día que salí de la casa al mediodía, al regresar, no subí para nada a mi recámara. Me quedé abajo con lo de la comida y todo eso. Terminamos mi hijo y yo de comer y me quedé todavía recogiendo la cocina. Me fui a la sala a descansar y apenas había pasado como media hora, cuando de repente una cascada de agua caía por la escalera!.
No sé qué fue lo que más me sorprendió: si el ver una cascada que caía por la escalera o el no saber de dónde diablos venía el agua. El asunto es, que subí volando y no podía creer que mi casa se estuviera inundando de adentro hacia afuera. Entro a mi cuarto como borracho en cantina del oeste y mi recámara era una alberca.
¡Pero qué p…asó!.
Naaada, que una manguera del baño se había reventado…gracias. Y le tomó como cuatro horas o menos para inundar el baño, el vestidor, mi cuarto y parte del living.
Pues ni modo, a sacar toda el agua. Y es cuando te sientes medio imbécil al seguirte preguntando…pero…cómo?.
Aaaaa pero eso sí, lo primero que pensé…”pero qué listo fue mi marido, al sacar un seguro contra inundaciones a tiempo, ohh sii”.
En fin, el conato de inundación pasó y al día siguiente, ya con mis pisos súper lavados y limpios, me dispuse a cocer frijoles. Eeella bien previsora, pensó en ganarle tiempo al tiempo y dejar listos los frijoles en la tarde para el otro día, si claro.
Lo que no contaba con su astucia era de que los dejé hirviendo con la flama baja.
Han oído esa frase que dice…”Crea fama y échate a dormir”?. Yo les recomiendo que no se vayan a dormir porque se les queman los frijoles. Hijuesu!, nomás me llegó el olor hasta la sala y todavía me quedo pensando…”como que hace hambre”…
Sólo por eso fui a ver a la cocina y pues, qué raro?, si nadie estaba cocinando nada.
¡Ohh Nooo!, mis frijoles!!, nunca de los nunca me había pasado eso, mucho menos a estas alturas del partido, y entre que los revisaba y les echaba más agua, me acordé de ese juego de Atrévete, donde te dicen que salgas corriendo por la calle gritando…”¡Se me queman los frijoles!”.
Seee, ya me imaginaba yo corriendo por la calle así, Jaj!.
Al otro día, les preparé un huevito con frijoles para el desayuno y me dice mi hijo mas pequeño…”como que saben medio extraño los frijoles”.
-Seee, see…se me quemaron un poco pero tu cómetelos.
Digamos, que tienen un sabor diferente puej. Nada que no sean comestibles, sólo es cuestión de enfoques: medio quemados o quemados y medio.
Y sí…así fue. Aunque el hubiera no exista, les aseguro que las cosas si pasan. Y por mas previsores que podamos ser, nada es suficiente. Así que, lo que tenga que ser será y lo que tenga que pasar, pasará. Ohh Sii!.
11 años
¡SE ME QUEMAN LOS FRIJOLES!
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