La verdad, yo no sé qué rayos me pasa, que últimamente todo se me ha estado quemando.
Después que platicamos del conato de inundación y de la quemazón con los frijoles en el escrito anterior, ahora resulta que una Tinga (carne deshebrada con cebolla y chipotle) se me quemó.
Y de seguro mi mamá ha de decir ¡¿pero cómo?!.
Pues si.
Nomás imagínense, el mejor platillo que sepan hacer, el que los identifica, el que todo mundo espera a que hagas, el que puedes hacer hasta con los ojos cerrados, ese…ahora imagínenselo quemado.
Es como pegarle a Dios.
Es un insulto a las abuelas por haber hecho trizas su maravillosa receta. Por supuesto que mis hijos y mi marido no salían de su asombro y me preguntaban…¿pues qué te pasó?. Eso es lo yo quisiera saber, qué rayos me pasó!.
Por andar de novedosa y con el tiempo muy justo, tal vez alteré la alineación de los planetas y la rotación de la Tierra, que hicieron que mi Tinga se quemara así tan despiadadamente, sin pensar en las consecuencias, claro, y mucho menos en el daño psicológico a largo plazo que pudiera ocasionar.
¿Recuerdan aquel dicho que les dije?, ese de: “Crea fama y échate a dormir”. PUES NO SE VAYAN A DORMIR, porque se les quema la Tinga. Cosa que con los frijoles, al parecer, no escarmenté mucho.
Pero tengo varios puntos a mi favor:
Punto número 1- Estaba corta de tiempo.
Punto número 2- Mi hijo tenía que comer ya, para irse.
Punto número 3-No quise hacer mucha Tinga por el tiempo de cocción.
Punto número 4-Utilicé un sartén nuevo que coce todo rapidísimo.
Punto número 5-Andaba cansada.
Y me fui a dormir!!. Dije una pestañita nomás en lo que hierve y zaz! que me duermo. Y como el sartén súper waw que usé coce de volada, pues se me quemó. No calculé los tiempos y buéh!.
Al parecer esas cosas pasan.
Aaaaaa pero eso si, mi marido y mis hijos no se la acababan conmigo. Les hice unas tostadas con mi Tinga quemada y me dice mi marido…”mmmmh, te quedó muy muy muy casi bueno”.
Jaj, no aguantan nada.
El otro día, según yo iba a preparar una cochinita y me quedó como chilorio y eso porque se me andaba quemando también.
Lo bueno es que mis hijos ya me conocen y este asunto piromaníaco mío, no es de preocupar.
Ohh Sii!, hasta eso hay límites y eso de la quemazón y la tostazón no pasa de ahí.
Dice mi hijo pequeño, que su hermanito es un afortunado, porque ahora que está en la prepa, puede hacer su servicio social en el DIF y que puede quedarse ahí, por voluntad propia. Yo le digo que es un exagerado y que no podría vivir sin mi.
Al principio yo los quería mandar ahí, pero ahora ellos solitos buscan la manera de poder entrar…en fin.
Y sí…así fue. Tal vez tendré que hacer alguna retroinspección a mi yo interior, para ver el porqué se me quema la comida. Si es que hay algún síndrome piromaníaco profundo que descubrir o si de seguro tengo alguna fijación con las cosas quemadas.
Yo digo, que es porque me he quedado dormida y ya.
11 años
UNA TRAS OTRA
Some HTML is OK