Yo no sé porqué siempre es lo mismo, cuando es el fin de cursos, uno se siente liberado del yugo de la escuela, las vueltas, los compromisos, las citas y las levantadas temprano más que nada; nos hacen sentir esa falsa sensación de seguridad, de que las vacaciones son largas e inacabables, pero no!. Todo tiene su fin. Aquello que pensamos que era suficiente y eterno, zaz!, se termina. Esas levantadas hasta que se nos hinchaba la gana, se acabó!, el comer a deshoras, también, el desvelarse con singular alegría, ya no, el dejar de ir al gym, menos!.
El todopoderoso que controla el universo de la escuela dijo…hasta aquí!, se me van todos a la escuela, pero de ya!, ya estuvo suave de tantas flojoneadas, tragoneadas y desveladas.
Y ni modo, nos tendremos que levantar temprano puej. Ya lo dijo el controlatodo.
El problema es, que semanas antes, hay una especie de histeria colectiva al tener que comprar libros, útiles, uniformes, zapatos, etc, etc, sin contar con la corredera para irles a cortar la mata de pelos que tienen ya.
Es un muuundo de lana lo que se gasta uno en mugrero y medio. Checo la lista de útiles y empiezo a depurar:
-Tijeras- ya tienen.
-Juego de geometría- para qué quieren otro?!.
-Libretas- que utilicen las del año pasado que dejaron a medias.
-Diccionario inglés español, español inglés, inglés inglés y español sin inglés- qué rayos es esto!, con uno basta.
-Libro de danza??- como para qué!!!!, para eso de aprender el 1, 2, 3 – 1, 2, 3 no creo que tenga mucha ciencia.
-Gel antibacterial, magitel, toallitas húmedas, desodorante ambiental, papel de baño y jabón- pues qué demonios quieren!, que les compremos todo lo de la limpieza de la escuela o qué?.
Sin contar con los paquetes de hojas de maquina, a cuadros, a rayas y de color. Qué chido no, uno les compra el material de la escuela para todo el año. Lo bueno que mis hijos ya están grandes y ya me libré de las crayolas, acuarelas, plastilinas y colores de todo tipo. Es un gastadero a lo loco, donde muchas veces piden cosas inútiles o en cantidades estratosféricas.
A mi hijo mayor que está en prepa, le compré un lapicero, una pluma, un corrector, una carpeta para sus apuntes y san se acabó.
Pero el que está en secundaria, es un horror tener que forrar sus libros y libretas, porque no conformes con hacer eso, hay que forrarlos primero con un color específico y después con contac, me cáchis!. Creo que es hiperodioso hacer eso aún con la ayuda de los hijos.
Digamos que son sentimientos encontrados: el querer retomar el ritmo habitual de volver a ver a las amigas o amigos, el regresar al gym y sentirse bien, el aprovechar el tiempo al máximo y seguir con la rutina, o el dejar las vacaciones que tanto nos gustaron. En fin…
Y sí…así fue. Lo que para muchos es un alivio el regreso a clases, por poder dejar a sus pequeños demonios en la escuela, para otros como yo, es una tortura el tener que levantarse tan, pero tan temprano. Es un martirio el no poder despertar sin sueño y sentir que un camión nos atropelló cada mañana…eso, creo que va a doler y mucho…sight*.
11 años
EL TORTUOSO REGRESO A CLASES
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