No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 11 años

ÑAÑARAS

Desde que tengo uso de razón, he vivido rodeada de bichos, alimañas y cuanto animalejo pueda existir. Algunos feos, otros más  feos, raros, grandotes y chiquitos.
Nos han picado, lamido, arañado, quemado, volado y orinado. Y aún con todo y eso, me encanta vivir en la naturaleza.
El año pasado, en temporada de lluvias, unos gusanos chiquitos con muchas patas, caminaban por la barda de mi casa y viéndolos mi esposo y yo, me dice él todo enternecido…-miiiraaa, a ver qué salen, han de ser mariposas.
¿Mariposas?, ¡nooombre!, al tercer día ya era una plaga en toda la casa. Se llaman caramuelas y son casi inmortales. Aparecen de a miles y no hay manera de erradicarlas, pero si de controlarlas.
Han de ser como los Gremlins, que reaccionan con el agua porque se multiplican de a miles con la lluvia.
En esos días, una noche que llegaba de un compromiso, bajo al patio a darle de comer a Luna, mi perra y veo tooooda la barda infestada de caramuelas, casi me muero del espanto!. Parecía película de terror, con los animalejos esos que negreaban la barda. ¡Aghhh!, fue más mi horror que el miedo al ver todo eso, que corrí con todo y tacones a buscar veneno. Cargué el tanque con el aspersor y me fui a darles cran a los gusanos. Estaba tan enfurecida por tanto animalejo, que no me importó el no ponerme guantes y tapabocas. Y muy mona me veía yo, fumigando con bastante glamour a altas horas de la noche. Quería que se murieran ya!. Al final me quedé pensando…a ver si la que se muere no soy yo por tanto veneno. Y mi mamá al día siguiente regañándome por mis imprudencias.
También lo que salen con la lluvia son las cucarachas ¡aghh!, que más que miedo es asco. Yo las mato de lejitos, aventándoles cosas o con alguna escoba. No soporto el “crac” que hacen cuando las pisan. Así que mejor las ahogo en veneno.
Creo, que lo peor que nos puede pasar es que vuelen, si de por sí son repugnantes así, volando, peor!.
Pero una noche, que llegaba a mi otra casita anterior con techo, estaba a punto de meter la llave para abrir la reja y justo en la chapa había una tarántula aaahhhhh!!!.
Ayyyyy weyyyy!!!, fue lo único que dije (sorry señor editor, pero es lo que se me sale cada vez que me asusto), yo no grito ni nada de eso. Era un chico tarantulón del tamaño de mi mano, nos sacó un buen susto; pero bueno, con una ramita la volví a echar al monte.
Víboras, alacranes, ciempiés, ranas, ranitas y ranotas también salen por todos lados.
El otro día, voy corriendo al baño de abajo, abro la puerta, enciendo la luz y zaz!, una rana, ahí en la barra del lavabo, justo en la mera esquina donde no te deja hacer nada, me lleva!, ya hasta desabrochado traía el pantalón. La veo y me ve, y lentamente me voy de reversa para ir hecha la raya al baño de arriba. Pero cuando regreso ya no estaba! Chin!. Busco con cautela por todos lados y nop no estaba. Creo que era lo peor del caso, el no saber dónde rayos había quedado, si adentro o afuera. El asunto es, que ya no quería entrar a ese baño, con el temor a que me saliera la rana justo en el momento de estar sentada en la taza y que me saltara en las pompas guiuuuuu!!!!, hasta escalofríos me dan de pensarlo. Así que no entré por unos días hasta que mi marido me dijo que ya la había sacado desde quién sabe cuándo.
Ahora en estos días que me puse a regar las plantas en la noche, agarro la manguera (y supongo que estaba cerca de la pistola de agua), cuando siento un pedazo de gelatina ¡guácala! toda viscosa y mojada ¡guiuuuu! que se me pega al cuello, pues así fue como me saltó. No tuve chance de nada porque me la quité de volada y hasta que no cayó al piso vi lo que era, ¡una rana! puaghh!!. Tan aguada y mojada, lo bueno es que no me hizo pipí, o tal vez ni chance le di del azotón que tuvo. Y después de un “ay wey” y de un escalofrío, me metí a la casa mejor.
Y sí…así fue. Ñañaras, es lo que nos da a todos con tanto animalejo que se nos aparece, pero no podemos negar que nos han pasado cosas muy, pero muy graciosas con estos bichos. En fin.

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