No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 11 años

EL MARIACHI POMPUDO

La primera vez que me llevaron serenata fue cuando cumplí mis quince años. La verdad, no me la esperaba, mi cumple es el 13 de octubre, pero no recuerdo si fue ese día o el día de mi fiesta. Ya estaba acostada, cuando oigo el rasgueo de una guitarra. Fue muy lindo, porque mis hermanos mayores, junto con unos amigos fueron a llevarme serenata. Uno de ellos era el que tocaba la guitarra y los demás cantaban.
Pasaron muchos años y ya siendo novia de mi esposo, que me lleva serenata. Y es algo que jamás se te va a olvidar en la vida…”tu primer serenata de novios”. Yo no sé si pueda olvidarlo o no, porque nunca la escuché!, siiii, así como lo oyen, no la escuché, ni me di cuenta ni nada!.
¡Pero qué terriblísimo!, se imaginan?, y todavía al día siguiente va mi marido por mi y yo fresca como una lechuga. Se me quedaba viendo con unos ojos chistosos, como esperando a que le dijera algo, hasta que me pregunta, que qué me había parecido mi serenata.
-¿Serenata?.
-Si, serenata.
-Naaaa…¿cuándo?. Y ya como que
me estaba poniendo nerviosa.
-Anoche.
-¡No me digas!.
Ya en ese momento quería que me tragara la tierra. Pobre de mi marido!, ya me lo imagino todo emocionado e ilusionado llevándole serenata a su noviecita, para nada!, para que no la escuchara.
Creo que eso y aventarle una cubeta con agua, era lo mismo.
¡Pero no fue mi intención!, aunque no lo crean no la escuché y mis hermanos tampoco. Estábamos a esa hora despiertos viendo una película a todo volumen.
¡Dios!, pobre de mi maridín, espero y no haya habido daño permanente y todavía quiera seguir llevándome serenata.
Pasaron varios años y la primer noche que pasamos en casa, después de haber dado a luz a mi hijo mayor, que me lleva serenata.
Ha sido lo mas dulce que he tenido en mi vida, fue el agradecimiento más grande, que me haya podido dar mi marido por ser madre. El florecimiento de una familia, el culmen de todo, estaba ahí, representado con un hijo.
Sin lugar a duda, es algo que jamás pasará de moda. Todo chico enamorado, debería de llevarle aunque sea una vez, serenata a su novia. Igual los esposos, no dejen pasar la oportunidad y sorprendan a sus mujeres. Es de reinas el salir al balcón y sentirse dichosas, por tan grande honor que nos hacen.
Y créanme, caerán redonditas.
Ya estando en Monterrey, nos hicimos muy pachangueros con un grupo de vecinos que teníamos, seguimos siendo muchos, aunque ya no vivamos ahí algunos. Y estando en una fiesta sorpresa, llevaron un mariachi buenísimo, que para deleite de las chicas, uno de ellos estaba bien pompudo, con su trajecito bien apretadito, así como Pedrito Fernández.
Le tomamos foto al chavo por detrás y esa foto circuló por todo el chat de las vecinas. ¡Fue un hitazo!, aún entre los chavos. Así que se le bautizó, como el mariachi pompudo y después de eso, anduvo de fiesta en fiesta entre los vecinos.
Se llegaron mis cuarenta años y mi esposo me hizo una fiesta sorpresa y por supuesto, me llevó al mariachi pompudo. La pachanga fue en mi casa y se ocupó gran parte de la calle para el mariachi. Buen mariachi, buena fiesta y muy grata sorpresa.
Y sí…así fue. Que cuando les lleven serenata se pongan abusadas chicas y se asomen luego luego, no se les vaya a agüitar el galán. Yo por eso tengo terraza en mi cuarto, no sea que me suceda lo de aquella vez. Ohh Sii!

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