No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 11 años

MOTIVO DE ORGULLO

     Un día le pregunté a mi mamá, de qué cosas podrían sentirse orgullosos, ella y mi papá de nosotros, si ya estábamos grandes. 

     Pensaba más que nada, en que cuando se es chico, hay muchas cosas en las que uno puede darle a los padres grandes satisfacciones: la primera palabra, el primer paso, comer solito, el dibujito de la escuela, el 10 en el examen, el reconocimiento en clase, la medalla en el deporte, tu graduación, tu carrera, títulos obtenidos…y luego?, cuando uno se va y hace su vida, deja la casa, deja a la familia y uno como nuevo papá, empieza a experimentar todas esas satisfacciones con sus propios hijos. 

     Veía a la distancia a mis papás, no sólo en otra casa, sino en otra ciudad y me preguntaba, qué tanto hemos de hacer como hijos, que ellos a estas alturas del partido se puedan sentir orgullosos de nosotros?, si ya no hacemos la gracia, la monería, el salto más grande, ni el dibujo más lindo; ya no corremos a su alrededor, ni los llenamos de preguntas estando en la cocina…el nido, se ha quedado vacío. Ya no hay hijos que aplaudir, ni adolescentes que llevar y traer, entonces, qué es aquello que pueda llenar de orgullo a esos padres, que ya vieron crecer a sus hijos?…

     Y con una mirada tierna me contestó…”todos sus grandes logros personales, son cosas que nos llenan de gran satisfacción, aún estando a lo lejos: su matrimonio, su nuevo trabajo, los éxitos obtenidos, su nueva familia, el llenarnos de nietos y el verlos crecer como padres, todo eso y mucho más es motivo de orgullo y gran satisfacción para nosotros”.

     Es como una extensión de felicidad, que nosotros como hijos,  podemos brindar a esos padres que ya solos están. 

     Por eso, es importante estar en comunicación con ellos y poder compartir de todos esos pequeños y grandes logros que tenemos. 

     A menudo, le mando a mi mamá fotos de lo que estoy haciendo, de las florecitas que corté en el bosque, de las monerías que hacen mis perros y el gato, del platillo nuevo que acabo de hacer, de la nueva decoración que acabo de comprar,  de la foto de mis hijos, para que vean lo grandes que están. 

     Ese bendito Whatsap y el Feis, han sido un gran lazo de comunicación con mis padres, nos mantienen en contacto al instante de ese gran momento que uno pueda estar viviendo, y así al instante poder compartir alguna foto o videito. No sólo con ellos las comunicaciones se han vuelto  más estrechas, el formar un grupo de familia, ha sido la octava maravilla del mundo. 

     Motivo de orgullo hemos sido todos, cada quien con sus cosas, es bueno comunicarle a la familia y en especial a los padres, de todo aquello que nos hace feliz, no importa que sean cosas tal vez sin importancia, el hecho de comunicar algo bueno, hace que la familia, se fortalezca.

     Y sí…así fue. Somos importantes para todos, en especial para nuestra familia. Cada cosa que hagamos o dejemos de hacer, no sólo a nosotros nos beneficia o nos perjudica, somos una extensión de cada uno en casa y aunque creamos que las cosas sean muy personales, a final de cuentas, vienen reflejándose…en todos nosotros.

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