Ohh Sii!, eso es algo que siempre debemos de tener presente. Hemos alardeado, de que a nosotros no nos van a pasar ciertas cosas, de que nada más a los losers les sucede lo peor, de que se necesita ser muy tonto, para caer en situaciones complicadas y que nada más ese grupo relegado de los perdedores, siempre viven de manera complicada.
Pero la vida da muchas vueltas y no distingue raza, posición, ni estatus, agarra parejo y nos hace ver nuestra suerte, en algún momento de nuestra existencia. Nos pone en situaciones difíciles, comprometidas, bochornosas, que arrrggg!! uno dice “¡porqué a mi!, si esto nuuunca me había pasado.
Momentos en el que creemos alcanzar el éxito y zaz!, todo se viene abajo. Días de abundancia y de repente, resulta que te vas a tener que apretar el cinturón por un buen tiempo.
Pero claaaaro!, a nosotros nunca nos va a pasar eso…ajá, sí cómo no.
Un día, estando mi hijo mayor muy chiquito, estábamos una amiga y yo en un Burguer King, su hijo y el mío jugaban en el área de juegos, mientras que nosotras platicábamos ahí cerca…
-No no no, pero si lo que más
gordo me cae, es que los niños
muerdan, no soporto a esos niños
en la escuela que tienen esa
costumbrita. -Le decía.
-Si verdad!, que niños tan
malcriados.
-Si claro!, el Betito nunca ha
hecho eso…
Pues nunca! debí de haber dicho eso. En ese momento, que se oye un grito desgarrador. Santo Dios!, mi hijo había mordido al hijo de mi amiga!. Y yo quería que me tragara la tierra, bueno, primero quería tragarme mis palabras y luego que me tragara la tierra. Me sentí de lo más imbécil aghh!, qué situación tan bochornosa…creo, que prefiero no acordarme.
Pasemos mejor a otra metida de pata.
Me parece, que comúnmente se ha de pensar, que se tiene que ser muy tonto para chocar, claro. Pues gracias a Dios, eso no me ha pasado, por lo menos no contra otro carro, pero sí contra un muro y un árbol!. Créanme que cuando sucedió eso, dentro de mi subconsciente, oí un rebuzno tan claro, que me dije, “ahí te hablan”.
Es por demás!. Vivimos pensando, en que nunca nos pasará y que sólo a los otros, les puede pasar. Lo que no nos hemos dado cuenta, es de que nosotros, también somos “los otros”.
Alardeamos de nuestra buena ventura, de lo listos que somos, y de que “eso” nunca nos va a suceder. Pero no!, el universo a veces conspira en contra nuestra y zaz!, nuestra buena ración de humildad nos manda.
Pues si, como el otro día, uno siempre va pensando cuando ve un auto tirado en la carretera y dice…”pobre cuate, no me gustaría estar en sus zapatos”, “mala onda mi chavo” y se sigue uno de largo no importándole qué pasará con aquel fulano.
Peeero, uno de esos días, mi auto me dejó tirada y dos veces!. Se me hacía algo tan absurdo y pensaba porqué a mi, como si yo estuviera exenta ante cualquier percance.
Así que tuve que caminar un buen por la carretera, en fachas y en chanclitas para poder conseguir un taxi. Ahhh peeero si sólo iba a dejar a mi hijo a la escuela, así que para qué me arreglaba, si nomás iba y venía…si claro. Ahí fue donde me di cuenta, de que no debía de salir en chanclitas a la calle, las piedritas del camino me calaban los pies y como gallina espinada, tuve que acelerar el paso para que no me viera nadie conocido. Ah porque eso sí mis amigos, primero muerta que sencilla.
Y sí…así fue. Nunca digas nunca jamás, porque tarde o temprano te irá a pasar. En fin.